jueves, 22 de enero de 2015

Enamorado de ella.


Yo era pequeño, tan solo un niño, y ella algo mayor que yo.....aun recuerdo su nombre. Me gustaba mirarla, no se porque,  pero había algo en ella que me atraía. A menudo, en mis ratos de juego, la recordaba, y fantaseaba con estar con ella.
Luego fui creciendo....y sin darme cuenta la fui olvidando, aunque a veces al oír su nombre me venía su recuerdo.

Pasaron los años, y con ellos se fueron los juegos, y llegaron otros intereses. Sumergido en fiestas, amigos, aficiones dispares, algún que otro vicio....el tiempo de universidad....
Tras la tormenta llega la calma, el nervio se apacigua , el joven revoltoso va sentando la cabeza, se va haciendo responsable....se va cargando de compromisos, y de buenas a primeras, sin saber muy bien como, eché a correr....

Allí estaba ella, aquella mañana, el destino nos puso a los dos en el mismo lugar. Con solo verla, tuve esa sensación de que ya la conocía de antes, pero fue entonces, al oír su nombre, cuando recordé aquel amor de mi niñez.

Poco a poco me fui acercando a ella, con la intención de conocerla, pero con mucha timidez. A escondidas, en casa, veía sus fotos, incluso soñaba con ella muchas noches.....y cuando alguien pronunciaba su nombre, un hormigueo hacía cosquillas a mi estómago.

Dicen que el roce hace el cariño.....pero yo me enamoré.

Necesitaba ir a verla, pasar las horas con ella, respirar de su aire, impregnarme con su aroma.
Despedidas tristes, y noches desvelado al saber que madrugaría para un nuevo encuentro.
Conducía de madrugada, y llegando a mi destino, el amanecer me regalaba el recorte de su silueta.
No hay día demasiado frío, ni lluvia demasiado intensa, no hay viento que frene mi avance, no hay fuerza que me impida verla.

Sabes que estas enamorado, cuando sonríes al ver sus fotos, y te brilla la mirada, y cuando te sorprendes con celos.....al verla en una foto con otro que no eres tu.

Estar a su lado me hace olvidarme del resto del universo, desconectar de los problemas, y es cuando consigo aquello de "vivir el momento".



Ella me hace sentirme fuerte, aflorar mi lado salvaje, y hace que crezca mi autoestima.
Se que lo nuestro durará, tanto como perdure esa sensación de echarla de menos cuando estamos separados.
Tengo una foto suya en el fondo de escritorio, y a veces me sorprendo en la oficina, pensativo, absorto en mis recuerdos, en momentos vividos junto a ella.

Cuando alguien me pregunta por ella, trato de disimular, aunque seguro que se nota mi pasión, porque no puedo evitar soltar una retahíla de elogios, y monopolizo la conversación contando todas sus virtudes.

Enamorado de ella, no existe otra definición para esta sensación que me embarga.

Si alguna vez ella llegara a leer esto, me moriría de vergüenza, y no podría volver a mirarla. Pero si esto sucediera, y ya no hubiera solución, quiero que sepas mi amor que estas clavada en mi alma......y que no puedes imaginar cuanto te quiero, Montaña.






Timelapse movie: The Alps -- part I from Michael Rissi on Vimeo.

miércoles, 14 de enero de 2015

El sueño de una noche de verano



Todo era ponerse. Había que buscar alternativas, aunque fueran sucedáneos de un entrenamiento real.
Al fin y al cabo, si te van a dar de hostias, es bueno saber lo que duelen, y como darlas, por si puedes soltar una.

Yo sabía lo que dolían, y como darlas, pero necesitaba tiempo para entrenarlas.
De momento, y con el plan que tenía en casa, aquello olía a paliza que te cagas...

Estaba inscrito a esas 100 millas. Hoy por hoy, ya había superado lo peor, la ansiedad de la inscripción. Pero para mi, empezaba el problema de verdad: cuando y como entrenar.
Por aquel entonces, sabía a que hora entraba al trabajo, pero no tenía seguridad de a que hora saldría. Cada tres semanas tenía reten, 24 horas al día, siete días a la semana. Mi mujer tenía una semana de turno de mañana, en la cual yo podía salir a entrenar, y otra de turno de tarde, en la que yo debía cuidar de mi hijo de seis años.
Así que, la semana que podía salir a entrenar, coincidía a veces con mi reten de 24 horas, o con unas semana de trabajo a doce horas.....con lo cual pasaba la semana sin haber podido correr ni un solo kilómetro.

Veía pasar los días con frustración. La gente estaba entrenando a conciencia, hartándose de monte y de kilómetros.....y yo, para cuando lograba salir  unas horas, acababa con unas agujetas tan terribles, que me pasaba otros cuantos días de parón.....perdiendo así esos días de mi semana buena.

Desesperado, decidí comprar una máquina elíptica, que me permitiera romper a sudar mientras cuidaba de mi hijo en casa.
Y la segunda medida desesperada fue, comenzar a salir a correr a las 5:00h de la madrugada.

En aquella máquina demoníaca eché hasta la primera papilla. Tenía que poner toallas por el suelo para que cayera el sudor.
Me ponía el pulsómetro, para forzarme a no bajar del umbral, y subía las marchas de intensidad, simulando subidas a collados, con los cuadriceps totalmente cargados.....y las plantas de los pies dormidas

Me di cuenta que ,cuando lograba salir con los demás a entrenar, en las subidas caminando, no solo no me quedaba atrás , sino que me podía poner a tirar...

La otra cara de la moneda era salir a correr a las 5 de la madrugada.
Me vestía en cinco minutos, y salía a la calle aletargado, en estado de shock, apenas despierto.....y corría durante una hora y cuarto, bajo la lluvia, o un fuerte viento de levante, con las olas salpicándome la cara al pasar junto a los malecones.
Llegaba a casa empapado, me metía en la ducha, y luego conducía mientras  desayunaba algo camino al trabajo. A las 7:30h encendía el ordenador para empezar a currar.

Recuerdo una de esas madrugadas, corriendo contra el viento y la lluvia horizontal, a una chica en la acera contraria, empapada, camino a su trabajo, que me gritó algo. Con el ruido del viento en los oídos no lograba entenderla, y le hice un gesto con la mano en la oreja para que gritara mas fuerte......y entonces si que la pude escuchar: - ¡¡ ....que menudo par de huevos tienes !!

Me crucé mas madrugadas con aquella chica, en similares circunstancias, y ella solía gritarme: - oye tío, eres mi puto ídolo !!!   y se reía...., y yo le contestaba : - ¡¡queee vaaaa, es que de pequeño me dieron una pedrada !!

Para mi, ella si tenía un gran valor, y si ,era una heroina. Se  tiraba a la calle de madrugada, camino al trabajo, bajo la tormenta, y valoraba lo que yo hacía.....que no era mas que parte de mi ocio, era mi opción, pero ella no podía elegir.



Semana si, semana no, me subía en aquel aparato de tortura, me ponía algún documental en el ordenador portátil, y me machacaba en la jodida elíptica, hasta tal punto que, al bajar de la máquina, las piernas caminaban solas por la casa, sobrecargadas...

Llegó el verano, y sus 24 grados a las 5 de la madrugada, que no es una temperatura fresca para correr, pero que sirve de consuelo para el que no puede correr con la luz del día.
En esas noches, me surgían acompañantes extraños. Desde un anciano con su motocicleta, aburrido porque no podía dormir, que me acompañaba a corta distancia, y me interrogaba sobre mis motivos para correr a esas horas, y mis objetivos; hasta chavales borrachos que salían de las carpas, de pasar la noche de fiesta, y que se empeñaban en correr a mi lado......a lo sumo un par de minutos, para acabar vomitando.
Luego estaban los fijos, los taxistas de la parada, que me animaban siempre al pasar, y alababan mi fuerza de voluntad, y la Policía Nacional y la Guardia Civil, que se acercaban para comprobar qué era aquello que corría en la oscuridad cerca de la playa.....y que siempre me saludaban educadamente.

Dentro de mis posibilidades, conseguía entrenar los viernes por la noche en el monte con mis compañeros. Pero la mayoría de veces, me tenía que conformar con arriesgadas tiradas por asfalto, y digo arriesgadas porque estaba de reten, y me podían llamar para trabajar en cualquier momento, con tan solo 45 minutos de margen para presentarme en fábrica,  desde que sonaba el "busca".

Recuerdo un Sábado,por la mañana temprano, que decidí arriesgarme una vez mas y correr unas cuatro horas. Salí de casa en dirección Sotogrande, con el Camelback lleno y unos geles, con la intención de ,cuando llevara dos horas, darme la vuelta de regreso.
El caso es que, cuando llevaba una hora y cuarentaicinco minutos, sonó aquel maldito aparato con el mensaje "acuda a fábrica". ¡¡ Estaba jodido!! jamas llegaría en esos 45 minutos de margen. Había tardado mas del doble en llegar hasta ese punto, y debía, no solo llegar a casa, sino una vez allí ,conducir hasta la refinería.
Decidí probar suerte, y dejarme el alma en llagar a casa de mis padres, a unos 25 minutos de donde me encontraba, y si con suerte se encontraba mi padre allí, pedirle que me acercara a mi casa, para poder cambiarme y coger mi coche.

Apretando los dientes, llegué a casa de mis padres con la cara desencajada.....y con un claro golpe de suerte, mi padre se encontraba allí, y me llevó a casa.
No tuve tiempo siquiera de ducharme. Llegué a la fábrica empapado en sudor, porque con tal estrés, no había parado aun de sudar, y me pasé el resto del día con la ropa pegada al cuerpo.

Solía llevar ropa de correr y unas zapatillas siempre en el maletero, de manera que, si tenía la suerte de salir un día a las cuatro de la tarde del trabajo, no me lo pensaba dos veces y me iba a correr a la sierra o al pinar......sin comer, ya que mi jornada era seguida, sin hora de comida.
Así que, en un par de ocasiones, ese golpe de suerte decidió abandonarme sobre la marcha, en el punto del pinar mas alejado de donde estaba aparcado mi coche, y hacerse oir con un desagradable "acuda a fábrica" desde el fondo de mi riñonera portabidón.
Ya no se trataba solo de tener que correr con un ritmo agónico hasta el coche, y conducir a toda prisa hasta la refinería.....sino que llegaba cansado, sudado, y sin haber comido nada desde la hora del desayuno, a lo sumo una naranja o un plátano al mediodía.

Al final, con tanto susto, retomaba las salidas para correr de las 5 de la madrugada.
Había noches de verano, que el calor era tal, que me pasaba las horas sin pegar ojo, pasando de la cama al sofá del salón, o incluso tirándome al suelo, buscando un poco de fresco que me permitiera dormir.....y llegaba la hora de salir a correr, sin haber dormido nada en toda la noche.



Aquella racha pasó, conseguí dejar los retenes, mi hijo creció, y a día de hoy, entrenar es mucho mas fácil que en aquella época.
La máquina elíptica la utilizo de perchero para la ropa....salvo alguna vez, de año en año, que la he usado para evitar el dolor por impacto en alguna zona del tren inferior.

Ahora valoro mucho el tiempo libre, y odio las "horas muertas", porque van en contra de la vida. El tiempo pasa sin mas, se escapa y no vuelve.
En lo que va a ser tu próxima "hora muerta", puedes aprender a salvar una vida, a hacer croquetas de pollo, a plancharte los vaqueros, tocar un acorde, encontrar el punto "G", decir "buenos días" en alemán.....o incluso salir a correr....pero no dejes que esa "hora muerta" se haga realidad, porque habrás vaciado un tarro que no podrás volver a llenar.

Por cierto, acabé esas 100 millas.....por si alguno se quedaba con la duda....

viernes, 12 de diciembre de 2014

Somos sherpas de media montaña


Foto: Max Rive

- Somos sherpas de media montaña- me dijo Elias, en mitad de aquella conversación.
-Sherpas de media montaña.....me gusta, me quedo con tu definición- dije yo.

Hace de aquello unos tres años, y aquella afirmación sigue afianzándose en mi, cada día con mas fuerza.
Somos extraños , incómodos para el resto, tan solo un sucedáneo de nosotros mismos cuando estamos a nivel del mar. Siempre buscando un resquicio para huir a esa cota situada entre los 300 y los 3000 metros, esa zona donde somos lo que en realidad somos....donde alcanzamos nuestro estado mas puro....donde el saludo es un abrazo, donde tu comida es de todos, donde pasas a escuchar en vez de ser escuchado.

Somos montaraces, una tribu sacada de la Tierra Media, gente que se mueve deprisa en un medio áspero, porteadores  de ilusiones, gente que se sienta de repente a mirar lo que le rodea, en silencio, y disfruta de la silueta afilada que tiene frente a si, que disfruta de la niebla, del sonido del viento helado en los oídos, del olor a barro en las suelas.
Y como montaraces bajamos de la montaña, buscando una posada donde calmar nuestra hambre y nuestra sed. Disfrutamos de la charla, junto al fuego, mientras llenamos nuestro vacío a base de ciervo y jabalí con castañas, y de enormes jarras de cerveza.....planeando regresar de nuevo a nuestra cota vital.

Foto: Max Rive


Bandoleros que se ocultan tras los bloques de caliza, huyendo de un sistema en el que no se encuentran del todo cómodos....obligados a dormir entre hormigón. mientras sueñan con granitos y areniscas.

Obsesionados con el movimiento, con fluir a través de la quietud de las montañas, enlazando hitos, cabalgando crestas, quemando adrenalina en arriesgados destrepes, tensando nervios asidos a pasamanos, en cornisas paralelas a vacíos vertiginosos.....

Sherpas de media montaña, serpenteando en fila india por senderos zigzagueantes que se elevan buscando collados y cimas.
Una raza que se adueña de la amistad, porque no hay amistad como la nuestra, donde se sabe esperar, compartir, felicitar , celebrar, ceder......

Somos los del mapa, las coordenadas,el relieve,  las caras Norte, las noches de Luna, las cañadas, los cortafuegos, los riscos.......los que medimos el día en metros de desnivel.

Sherpas de media montaña, montaraces como tu, que al leer esto te has sentido retratado, y que en pocas horas saldrás corriendo a ser tu mismo una vez mas, y a mirar el mundo desde arriba, sin ganas de volver a bajar.



martes, 25 de noviembre de 2014

La mentira piadosa.



Ella caminaba a duras penas, no podía ni siquiera trotar, ni en una suave cuesta abajo, de esas de las de dejarse llevar por la ley de la gravedad. Con la respiración agitada, y el cuerpo tambaleante, subía una nueva pendiente, a cortos y torpes pasos.......se la veía mal.
Llegó al avituallamiento mareada, a punto de echarse a llorar, y se sentó en el suelo. Tomó un inhalador de su mochila, he hizo uso de el.
Le pregunté con tacto si pensaba continuar, tan solo para asegurarme que había algo de sensatez en su cabeza, y su voz, temblorosa y sin fuerzas, confirmó el abandono.
Le acerqué un vaso de agua, para que no se levantara, y viendo que apenas podía masticar lo que tenía en la boca, le ofrecí uno de mis geles de caramelo con cafeína.
A cada palabra mía, a cada gesto de ayuda, salía de su boca un "gracias". Y cuando probó el gel de caramelo me dijo: - ¡ es el gel mas bueno que he probado en mi vida !
Le comenté que en las noches de ultra trails, solía tomar algún gel de esos, por el efecto de la cafeína, cuando aparecía el sueño, y ella contestó: -yo este año, en los 101, me pasé "toda la noche" tomando geles con cafeína....

En el momento del abandono, estábamos en el kilómetro 15 del Maratón Alpino Jarapalos 2014, y llevábamos desde el kilómetro 10 caminando detrás de la chica, ejerciendo una vez mas como "corredor escoba" de esta prueba.

Mi primera conclusión fue, que si necesitas toda la noche para completar los 101, eres de correr poco o nada. Y la segunda es que , no se que regla de tres habría utilizado la chica para llegar a la conclusión de que podría completar esa prueba.

Eran dos figuras caminando, juntas.....el uno rondaría los treinta, el otro pasaba de largo los sesenta. Recordaba haberlos pasado varias veces aquella mañana, corriendo desde atrás, parando para atender a un lesionado, y al rato volverlos a pasar.
Pasaron el corte de las dos horas "rozando el larguero"......pero muchos lo hicieron .....y algunos llegaron a meta en tiempo.
Cuando nos volvimos a topar con ellos, faltaba poco para llegar al avituallamiento del kilómetro 25, donde el corte de tiempo estaba en cinco horas, y ellos ya llevaban 45 minutos fuera del corte.

Al llegar al control se les comunica que han de entregar el dorsal por estar fuera de carrera, y el señor mayor comenzó a despotricar, negándose a abandonar la carrera, argumentando que jamas le habían obligado a abandonar una prueba.
El encargado del control le explica cariñosamente los motivos, el reglamento, los peligros de continuar por un recorrido donde nosotros vamos a ir quitando marcas, la caída de la noche que le va a pillar a ese ritmo tan lento....etc.
Pero el señor solo hace quejarse de la organización, y concluye que jamas volverá a una prueba donde lo obligan a abandonar.......
Así que no me puedo resistir, y comienzo a increpar a aquel señor antipático, preguntándole si le da por leer los reglamentos cuando se inscribe en una prueba, si no sabe diferenciar entre una marcha y una carrera, si no le parece raro que en esta prueba no ponía aquello de "tiempo límite 24 horas" que siempre suele leer....

Lo siguiente fue exigir que lo llevaran de vuelta en coche......a lo cual se le contestó que ya estaba allí el coche esperándolo......y preguntó con sarcasmo si podía comer y beber algo o si tampoco tenía derecho, a lo cual todo el mundo respondió que por supuesto podía comer lo que quisiera, que para eso estaba el avituallamiento.

Aquella mañana vi a cantidad de gente "perdida", fuera de lugar.

Yo soy el primero que defiende que la mayoría de pruebas de 100 millas por montaña, pueden ser completadas por simples montañeros, no acostumbrados a correr, pero con soltura en el terreno y en los desniveles.
También defiendo aquel "Catecismo de los que no corren una mierda", del que hablaba en aquella entrada antigua llamada "Salvaje" (pinchar para ver la entrada).
Es mas, siempre he defendido aquello de enfrentarse a la incertidumbre, a aquello que no tenemos la certeza de poder doblegar........pero "un poquito de por favor !! " .....

Todos somos culpables. La mentira piadosa, esa que todos usamos por no molestar, por no ser tu el que quede mal, cuando todos están pensando lo mismo que tu. La mentira piadosa, esa que usamos para consolar al que ya sabíamos que no llegaría a meta.....y ese "solo ponerte en la salida ya muestra tu valentía"......a veces pienso que nuestra hipocresía no tiene límites.

Sumamos a la mentira piadosa el creciente y apabullante negocio del Trail, plagado de mercaderes, ágiles en la filosofía del "paga y jódete", del  "..ya te dije que era extremo....".
No es de extrañar el reciente caso del avituallamiento fantasma, con una garrafa de agua y un tapper de macarrones helados en mitad de la noche, sin mesa, ni nadie a quien decir "menuda mierda", acaecido en la Sierra de las Nieves.

Otro gran imputado es el bajo nivel de cálculo matemático, donde se emplean números enteros, sin signo , .....cifras a las cuales no se aplican variables, donde se eliminan las incógnitas de un plumazo, y todo se reduce a la socorrida "regla de tres" del : - si en 100 kilómetros tardé 23 horas, en 73 tardaré "X".........voy sobrado....

No pretendo ser agrio, pero parece que algunos la única carrera que pegan es para llegar al teclado a pinchar la pestaña "inscripción" en la madrugada de apertura de plazo......y tras publicarlo en la red, "que corra Rita la Cantaora"....

No estoy diciendo que lo sienta, como dice la canción que he pegado aquí abajo, pero solo espero que nadie se tome esta entrada demasiado mal.




lunes, 20 de octubre de 2014

Dura y Salvaje



Esta es , junto con la Barkley, la prueba yankee de la que mas veces he hablado en el blog: la Hardrock 100. Me gusta por sus montañas y por conservar esa esencia de carrera entre amigos, ese cierto aroma a aventura, por su aspecto de "pequeña tribu de locos", como un clan de viejos lobos que se reúnen una vez al año para desafiar a la montaña.

En esta ocasión, he recopilado una serie de vídeos, no solo de esta edición del 2014, sino de ediciones anteriores, para sentarse un rato frente al ordenador y disfrutar de los paisajes y de la lucha hombre VS montaña.

Un vistazo a la Hardrock :

La Hardrock Hundred Mile Endurance Run es una ultramaratón de 100,5 millas (162km), que implica  10.400 metros de ascenso y 10.400 metros de descenso , a una altura media de más de 3100 metros. La carrera consiste en un recorrido circular por senderos, pistas y pedreras de San Juan Rango, al sur de Colorado, EE.UU.

La carrera comienza y termina en Silverton, Colorado y viaja a través de las ciudades de Telluride, Ouray, y la ciudad fantasma de Sherman, atravesando trece grandes pasos entre los 3000 y 4000 metros. Los participantes pasan por encima de 12.000 pies (3.700 m) de altura un total de 13 veces, con el punto más alto en la cumbre del Handies Peak a 4282 metros. La carrera se ha celebrado a principios de julio de cada año a partir de 1992, excepto en 1995 (mucha nieve) y 2002 ( incendios forestales cercanos). La carrera de cada año se corre en sentido opuesto a la del año anterior.
Para completar el evento, una vez se cruza la línea de meta, se requiere que los corredores besen el "Hardrock", una imagen de la cabeza de un carnero pintado en un gran bloque de piedra.





Este carrera  ofrece un desafío "a nivel de postgrado"  para los corredores de ultramaratón en EEUU. El recorrido está diseñado para proporcionar una mezcla extrema entre  altitud, desniveles, y distancia. Las habilidades de orientación en montaña , supervivencia en la naturaleza y soltura en el medio ,son tan importantes en este evento como la  resistencia física. 

El tiempo límite para terminar la carrera es de 48 horas. Los mejores tiempos están en manos de Kilian Jornet (22:41:35) en 2014 y Diana Finkel (27:18),  en 2009. El tiempo medio necesario para terminar esta carrera es  de  41:10:15 horas, que es más largo que el tiempo de corte de la mayoría de las pruebas de 100 millas (160 km) en EEUU. Esto se debe en gran parte a la altitud, que puede causar  mal de altura o edema en algunos corredores. Además, la carrera cubre terreno muy accidentado, incluyendo grandes  subidas y bajadas, zonas de nieve, cruces de ríos y  campos de cantos rodados. 

 La carrera comienza a las 6 am, por lo que los corredores que terminen en más de 40 horas verán la puesta de sol dos veces antes de terminar.





miércoles, 15 de octubre de 2014

Somos lo que hacemos repetidamente



Hace unos días me retiré en una carrera. Corría suelto, a buen ritmo, pero a partir del kilómetro 20 caí en picado. Con sensación de fatiga, y sin poder tirar de las piernas, decidí dejarlo en el km 32 de los 69 totales.
A priori, era de las pruebas mas fáciles a las que me he enfrentado. Perfil bastante llano, terreno corrible, distancia asequible.........pero, como no hay enemigo pequeño , y el cuerpo tiene la última palabra, el día menos pensado la criada te sale respondona, y te ves acuclillado en un rincón, abofeteado y humillado, tragándote tu arrogancia.
No esta mal de vez en cuando una cura de humildad, sobre todo cuando se frivoliza con las distancias, y cuando se vende la piel del oso demasiado pronto.

Siempre que te retiras acabas dándole vueltas a la cabeza, buscando errores, o mejor dicho, buscando explicaciones.....pero ¿son para ti o para los demás?

Demasiadas crónicas de carreras acabadas, y pocas crónicas contando retiradas, mostrando debilidades y flaquezas ¿porqué?, porque por mucho que  se venda eso de disfrutar de la montaña, de ser uno con la naturaleza, y toda esa filosofía de correr despechugados, melena al viento..........se busca mas engordar el ego que alimentar el alma, y todos lo sabemos.

Somos lo que hacemos repetidamente, y en eso no hay engaños. No te puedes disfrazar por unas horas de Tarzán, cuando en tu día a día eres Chita, porque se ve de lejos tu disfraz, y un disfraz es eso.....solo un disfraz.

Somos lo que hacemos repetidamente. Se ve en el físico. Se sabe quien vive recostado, abrazado a la cuchara, o en continuo movimiento. Se nota en las facciones, en el rostro que denota falta de sueño, el aliento que delata abuso de alcohol , en la palidez que da el enclaustramiento.

Somos lo que hacemos repetidamente. Se exhibe en un torpe caminar, en el roce de las piernas, en la respiración agitada ante cualquier repecho, ante cualquier escalera. Se nota en la forma de mirar a los demás, en el despotismo al hablar, hasta en la forma de conducir. Te puedes disfrazar, pero se nota el disfraz.

Somos lo que hacemos repetidamente. Somos lentos si entrenamos lento, veloces si veloces son nuestras tiradas. Somos resistentes si en ello volcamos nuestras horas......y a mas horas, mas resistentes seremos. No hay disfraces.

Somos lo que hacemos repetidamente. Solo tienes que observar al guarda del Refugio del Jou de los Cabrones. Botas viejas, vara de madera, movimientos fluidos por la piedra caótica, soltura en los pasos complicados, destreza en los destrepes, veloz en las bajadas, cordial en el trato, dueño y señor de su escenario.

Somos lo que hacemos repetidamente, y siempre gana en la balanza el lado que mas peso tiene. Si en tu balanza van horas y horas de esfuerzo y sacrificio, cruzaras la meta propuesta sin apenas contratiempos. Si en tu balanza has racaneado y la aguja tiembla en indeciso equilibrio........te veras sufriendo lo indeseable ,arrojando la toalla, y retirándote en un kilómetro 32 de una prueba de 69.......o en el kilómetro 132 de una prueba de 169.

El horizonte no es el final del camino, el horizonte es solo el lugar que nuestra vista alcanza. Si quieres cruzar la linea del horizonte tendrás que trabajar duro, porque nadie te va a regalar nada, y no hay disfraz que te haga correr mas lejos, mas tiempo, mas deprisa..........Somos lo que hacemos repetidamente.



P.D: Dentro de lo malo, la tarde previa a la Ultramaratón La Pretoriana, fui invitado a participar en una charla-conferencia sobre vivencias en el ultrafondo, junto a Fali "el coleta" y Sonia Macias "la princesa del desierto". Como recopilación de mis vivencias en estos diez últimos años, y para no enrollarme contando batallitas, preparé un vídeo de cinco minutos con aquellos momentos que forman parte de mis mejores recuerdos. Ahí lo dejo.