viernes, 12 de diciembre de 2014

Somos sherpas de media montaña


Foto: Max Rive

- Somos sherpas de media montaña- me dijo Elias, en mitad de aquella conversación.
-Sherpas de media montaña.....me gusta, me quedo con tu definición- dije yo.

Hace de aquello unos tres años, y aquella afirmación sigue afianzándose en mi, cada día con mas fuerza.
Somos extraños , incómodos para el resto, tan solo un sucedáneo de nosotros mismos cuando estamos a nivel del mar. Siempre buscando un resquicio para huir a esa cota situada entre los 300 y los 3000 metros, esa zona donde somos lo que en realidad somos....donde alcanzamos nuestro estado mas puro....donde el saludo es un abrazo, donde tu comida es de todos, donde pasas a escuchar en vez de ser escuchado.

Somos montaraces, una tribu sacada de la Tierra Media, gente que se mueve deprisa en un medio áspero, porteadores  de ilusiones, gente que se sienta de repente a mirar lo que le rodea, en silencio, y disfruta de la silueta afilada que tiene frente a si, que disfruta de la niebla, del sonido del viento helado en los oídos, del olor a barro en las suelas.
Y como montaraces bajamos de la montaña, buscando una posada donde calmar nuestra hambre y nuestra sed. Disfrutamos de la charla, junto al fuego, mientras llenamos nuestro vacío a base de ciervo y jabalí con castañas, y de enormes jarras de cerveza.....planeando regresar de nuevo a nuestra cota vital.

Foto: Max Rive


Bandoleros que se ocultan tras los bloques de caliza, huyendo de un sistema en el que no se encuentran del todo cómodos....obligados a dormir entre hormigón. mientras sueñan con granitos y areniscas.

Obsesionados con el movimiento, con fluir a través de la quietud de las montañas, enlazando hitos, cabalgando crestas, quemando adrenalina en arriesgados destrepes, tensando nervios asidos a pasamanos, en cornisas paralelas a vacíos vertiginosos.....

Sherpas de media montaña, serpenteando en fila india por senderos zigzagueantes que se elevan buscando collados y cimas.
Una raza que se adueña de la amistad, porque no hay amistad como la nuestra, donde se sabe esperar, compartir, felicitar , celebrar, ceder......

Somos los del mapa, las coordenadas,el relieve,  las caras Norte, las noches de Luna, las cañadas, los cortafuegos, los riscos.......los que medimos el día en metros de desnivel.

Sherpas de media montaña, montaraces como tu, que al leer esto te has sentido retratado, y que en pocas horas saldrás corriendo a ser tu mismo una vez mas, y a mirar el mundo desde arriba, sin ganas de volver a bajar.



martes, 25 de noviembre de 2014

La mentira piadosa.



Ella caminaba a duras penas, no podía ni siquiera trotar, ni en una suave cuesta abajo, de esas de las de dejarse llevar por la ley de la gravedad. Con la respiración agitada, y el cuerpo tambaleante, subía una nueva pendiente, a cortos y torpes pasos.......se la veía mal.
Llegó al avituallamiento mareada, a punto de echarse a llorar, y se sentó en el suelo. Tomó un inhalador de su mochila, he hizo uso de el.
Le pregunté con tacto si pensaba continuar, tan solo para asegurarme que había algo de sensatez en su cabeza, y su voz, temblorosa y sin fuerzas, confirmó el abandono.
Le acerqué un vaso de agua, para que no se levantara, y viendo que apenas podía masticar lo que tenía en la boca, le ofrecí uno de mis geles de caramelo con cafeína.
A cada palabra mía, a cada gesto de ayuda, salía de su boca un "gracias". Y cuando probó el gel de caramelo me dijo: - ¡ es el gel mas bueno que he probado en mi vida !
Le comenté que en las noches de ultra trails, solía tomar algún gel de esos, por el efecto de la cafeína, cuando aparecía el sueño, y ella contestó: -yo este año, en los 101, me pasé "toda la noche" tomando geles con cafeína....

En el momento del abandono, estábamos en el kilómetro 15 del Maratón Alpino Jarapalos 2014, y llevábamos desde el kilómetro 10 caminando detrás de la chica, ejerciendo una vez mas como "corredor escoba" de esta prueba.

Mi primera conclusión fue, que si necesitas toda la noche para completar los 101, eres de correr poco o nada. Y la segunda es que , no se que regla de tres habría utilizado la chica para llegar a la conclusión de que podría completar esa prueba.

Eran dos figuras caminando, juntas.....el uno rondaría los treinta, el otro pasaba de largo los sesenta. Recordaba haberlos pasado varias veces aquella mañana, corriendo desde atrás, parando para atender a un lesionado, y al rato volverlos a pasar.
Pasaron el corte de las dos horas "rozando el larguero"......pero muchos lo hicieron .....y algunos llegaron a meta en tiempo.
Cuando nos volvimos a topar con ellos, faltaba poco para llegar al avituallamiento del kilómetro 25, donde el corte de tiempo estaba en cinco horas, y ellos ya llevaban 45 minutos fuera del corte.

Al llegar al control se les comunica que han de entregar el dorsal por estar fuera de carrera, y el señor mayor comenzó a despotricar, negándose a abandonar la carrera, argumentando que jamas le habían obligado a abandonar una prueba.
El encargado del control le explica cariñosamente los motivos, el reglamento, los peligros de continuar por un recorrido donde nosotros vamos a ir quitando marcas, la caída de la noche que le va a pillar a ese ritmo tan lento....etc.
Pero el señor solo hace quejarse de la organización, y concluye que jamas volverá a una prueba donde lo obligan a abandonar.......
Así que no me puedo resistir, y comienzo a increpar a aquel señor antipático, preguntándole si le da por leer los reglamentos cuando se inscribe en una prueba, si no sabe diferenciar entre una marcha y una carrera, si no le parece raro que en esta prueba no ponía aquello de "tiempo límite 24 horas" que siempre suele leer....

Lo siguiente fue exigir que lo llevaran de vuelta en coche......a lo cual se le contestó que ya estaba allí el coche esperándolo......y preguntó con sarcasmo si podía comer y beber algo o si tampoco tenía derecho, a lo cual todo el mundo respondió que por supuesto podía comer lo que quisiera, que para eso estaba el avituallamiento.

Aquella mañana vi a cantidad de gente "perdida", fuera de lugar.

Yo soy el primero que defiende que la mayoría de pruebas de 100 millas por montaña, pueden ser completadas por simples montañeros, no acostumbrados a correr, pero con soltura en el terreno y en los desniveles.
También defiendo aquel "Catecismo de los que no corren una mierda", del que hablaba en aquella entrada antigua llamada "Salvaje" (pinchar para ver la entrada).
Es mas, siempre he defendido aquello de enfrentarse a la incertidumbre, a aquello que no tenemos la certeza de poder doblegar........pero "un poquito de por favor !! " .....

Todos somos culpables. La mentira piadosa, esa que todos usamos por no molestar, por no ser tu el que quede mal, cuando todos están pensando lo mismo que tu. La mentira piadosa, esa que usamos para consolar al que ya sabíamos que no llegaría a meta.....y ese "solo ponerte en la salida ya muestra tu valentía"......a veces pienso que nuestra hipocresía no tiene límites.

Sumamos a la mentira piadosa el creciente y apabullante negocio del Trail, plagado de mercaderes, ágiles en la filosofía del "paga y jódete", del  "..ya te dije que era extremo....".
No es de extrañar el reciente caso del avituallamiento fantasma, con una garrafa de agua y un tapper de macarrones helados en mitad de la noche, sin mesa, ni nadie a quien decir "menuda mierda", acaecido en la Sierra de las Nieves.

Otro gran imputado es el bajo nivel de cálculo matemático, donde se emplean números enteros, sin signo , .....cifras a las cuales no se aplican variables, donde se eliminan las incógnitas de un plumazo, y todo se reduce a la socorrida "regla de tres" del : - si en 100 kilómetros tardé 23 horas, en 73 tardaré "X".........voy sobrado....

No pretendo ser agrio, pero parece que algunos la única carrera que pegan es para llegar al teclado a pinchar la pestaña "inscripción" en la madrugada de apertura de plazo......y tras publicarlo en la red, "que corra Rita la Cantaora"....

No estoy diciendo que lo sienta, como dice la canción que he pegado aquí abajo, pero solo espero que nadie se tome esta entrada demasiado mal.




lunes, 20 de octubre de 2014

Dura y Salvaje



Esta es , junto con la Barkley, la prueba yankee de la que mas veces he hablado en el blog: la Hardrock 100. Me gusta por sus montañas y por conservar esa esencia de carrera entre amigos, ese cierto aroma a aventura, por su aspecto de "pequeña tribu de locos", como un clan de viejos lobos que se reúnen una vez al año para desafiar a la montaña.

En esta ocasión, he recopilado una serie de vídeos, no solo de esta edición del 2014, sino de ediciones anteriores, para sentarse un rato frente al ordenador y disfrutar de los paisajes y de la lucha hombre VS montaña.

Un vistazo a la Hardrock :

La Hardrock Hundred Mile Endurance Run es una ultramaratón de 100,5 millas (162km), que implica  10.400 metros de ascenso y 10.400 metros de descenso , a una altura media de más de 3100 metros. La carrera consiste en un recorrido circular por senderos, pistas y pedreras de San Juan Rango, al sur de Colorado, EE.UU.

La carrera comienza y termina en Silverton, Colorado y viaja a través de las ciudades de Telluride, Ouray, y la ciudad fantasma de Sherman, atravesando trece grandes pasos entre los 3000 y 4000 metros. Los participantes pasan por encima de 12.000 pies (3.700 m) de altura un total de 13 veces, con el punto más alto en la cumbre del Handies Peak a 4282 metros. La carrera se ha celebrado a principios de julio de cada año a partir de 1992, excepto en 1995 (mucha nieve) y 2002 ( incendios forestales cercanos). La carrera de cada año se corre en sentido opuesto a la del año anterior.
Para completar el evento, una vez se cruza la línea de meta, se requiere que los corredores besen el "Hardrock", una imagen de la cabeza de un carnero pintado en un gran bloque de piedra.





Este carrera  ofrece un desafío "a nivel de postgrado"  para los corredores de ultramaratón en EEUU. El recorrido está diseñado para proporcionar una mezcla extrema entre  altitud, desniveles, y distancia. Las habilidades de orientación en montaña , supervivencia en la naturaleza y soltura en el medio ,son tan importantes en este evento como la  resistencia física. 

El tiempo límite para terminar la carrera es de 48 horas. Los mejores tiempos están en manos de Kilian Jornet (22:41:35) en 2014 y Diana Finkel (27:18),  en 2009. El tiempo medio necesario para terminar esta carrera es  de  41:10:15 horas, que es más largo que el tiempo de corte de la mayoría de las pruebas de 100 millas (160 km) en EEUU. Esto se debe en gran parte a la altitud, que puede causar  mal de altura o edema en algunos corredores. Además, la carrera cubre terreno muy accidentado, incluyendo grandes  subidas y bajadas, zonas de nieve, cruces de ríos y  campos de cantos rodados. 

 La carrera comienza a las 6 am, por lo que los corredores que terminen en más de 40 horas verán la puesta de sol dos veces antes de terminar.





miércoles, 15 de octubre de 2014

Somos lo que hacemos repetidamente



Hace unos días me retiré en una carrera. Corría suelto, a buen ritmo, pero a partir del kilómetro 20 caí en picado. Con sensación de fatiga, y sin poder tirar de las piernas, decidí dejarlo en el km 32 de los 69 totales.
A priori, era de las pruebas mas fáciles a las que me he enfrentado. Perfil bastante llano, terreno corrible, distancia asequible.........pero, como no hay enemigo pequeño , y el cuerpo tiene la última palabra, el día menos pensado la criada te sale respondona, y te ves acuclillado en un rincón, abofeteado y humillado, tragándote tu arrogancia.
No esta mal de vez en cuando una cura de humildad, sobre todo cuando se frivoliza con las distancias, y cuando se vende la piel del oso demasiado pronto.

Siempre que te retiras acabas dándole vueltas a la cabeza, buscando errores, o mejor dicho, buscando explicaciones.....pero ¿son para ti o para los demás?

Demasiadas crónicas de carreras acabadas, y pocas crónicas contando retiradas, mostrando debilidades y flaquezas ¿porqué?, porque por mucho que  se venda eso de disfrutar de la montaña, de ser uno con la naturaleza, y toda esa filosofía de correr despechugados, melena al viento..........se busca mas engordar el ego que alimentar el alma, y todos lo sabemos.

Somos lo que hacemos repetidamente, y en eso no hay engaños. No te puedes disfrazar por unas horas de Tarzán, cuando en tu día a día eres Chita, porque se ve de lejos tu disfraz, y un disfraz es eso.....solo un disfraz.

Somos lo que hacemos repetidamente. Se ve en el físico. Se sabe quien vive recostado, abrazado a la cuchara, o en continuo movimiento. Se nota en las facciones, en el rostro que denota falta de sueño, el aliento que delata abuso de alcohol , en la palidez que da el enclaustramiento.

Somos lo que hacemos repetidamente. Se exhibe en un torpe caminar, en el roce de las piernas, en la respiración agitada ante cualquier repecho, ante cualquier escalera. Se nota en la forma de mirar a los demás, en el despotismo al hablar, hasta en la forma de conducir. Te puedes disfrazar, pero se nota el disfraz.

Somos lo que hacemos repetidamente. Somos lentos si entrenamos lento, veloces si veloces son nuestras tiradas. Somos resistentes si en ello volcamos nuestras horas......y a mas horas, mas resistentes seremos. No hay disfraces.

Somos lo que hacemos repetidamente. Solo tienes que observar al guarda del Refugio del Jou de los Cabrones. Botas viejas, vara de madera, movimientos fluidos por la piedra caótica, soltura en los pasos complicados, destreza en los destrepes, veloz en las bajadas, cordial en el trato, dueño y señor de su escenario.

Somos lo que hacemos repetidamente, y siempre gana en la balanza el lado que mas peso tiene. Si en tu balanza van horas y horas de esfuerzo y sacrificio, cruzaras la meta propuesta sin apenas contratiempos. Si en tu balanza has racaneado y la aguja tiembla en indeciso equilibrio........te veras sufriendo lo indeseable ,arrojando la toalla, y retirándote en un kilómetro 32 de una prueba de 69.......o en el kilómetro 132 de una prueba de 169.

El horizonte no es el final del camino, el horizonte es solo el lugar que nuestra vista alcanza. Si quieres cruzar la linea del horizonte tendrás que trabajar duro, porque nadie te va a regalar nada, y no hay disfraz que te haga correr mas lejos, mas tiempo, mas deprisa..........Somos lo que hacemos repetidamente.



P.D: Dentro de lo malo, la tarde previa a la Ultramaratón La Pretoriana, fui invitado a participar en una charla-conferencia sobre vivencias en el ultrafondo, junto a Fali "el coleta" y Sonia Macias "la princesa del desierto". Como recopilación de mis vivencias en estos diez últimos años, y para no enrollarme contando batallitas, preparé un vídeo de cinco minutos con aquellos momentos que forman parte de mis mejores recuerdos. Ahí lo dejo.



domingo, 17 de agosto de 2014

Correr es una mierda.



Cada día llego a la misma conclusión: ¡ correr es una mierda !

Desde que me levanto para ir al trabajo ya lo estoy pensando: - luego tengo que salir a correr......que pereza....
Como no tiene uno tareas suficientes en el día, todas con su horario, todas cuantificadas, todas obligatorias........encima hay que cuadrar lo de salir a correr, con su horario y duración preestablecida.......una mierda.....

Revuelvo el cajón, buscando mis mallas cortas preferidas y........¡¡ joder, no están !! busco en la lavadora y ahí las encuentro......húmedas.......apestosas......claro, me las puse ayer.......menuda mierda.....

Salgo a la calle y hace calor......menuda mierda....
Salgo a la calle y hace frío........menuda mierda....
Salgo a la calle y está lloviendo.......menuda mierda....
Salgo a la calle y hace viento......dos veces mierda.....

Llego al punto de reunión y no ha venido nadie.......toca correr solo......menuda mierda....
Llego al punto de reunión y solo ha aparecido Gualpurgis........joder.....¿tenía que venir Gualpurgis?....¡¡ con lo que le gusta tirar al cabrón !!......¿no podía haber venido cualquier otro?.......NO.....tocará sufrir al Gualpurgis de los cojones.......menuda mierda......

Comienzo a correr y me pincha el gemelo.......me tira el glúteo.......me sube el pulso......me noto pesado.......me bota la riñonera.....se me clava la güevera en la ingle.....se me escapa el Gualpurgis......se me mete una china.......se me ha olvidado poner el crono........se me cruza un perro.....no veo a el tío este....comienzo a sudar.....se me mete una gota en el ojo......vuelvo a ver al Gualpurgis.....con un ojo borroso.....menuda mierda....

La cuesta no acaba....menuda mierda....
Menuda bajadita......dos veces mierda.....
La recta es interminable......puta mierda.....

Me va a dar....lo presiento......se acerca.....lo noto.....maldito flato !!



Veo al Gualpurgis......lo tengo cerca......¡¡ que no gire !!...... no estará pensando.!!.......que no lo haga........giró........¡¡ salen tres kilómetros mas por ese desvío !!........¿no había otro día para alargar?........menuda mierda...

Me froto el ojo.....me aprieto la riñonera.....me saco la china....me acomodo la güevera.......se me escapa el Gualpurgis........pedazo de mierda.....

Se me pasa el flato...... me punza la espinilla......
Me olvido del glúteo........se me suelta un cordón....
Casi cazo al Gualpurgis........se me cae el botellín.......y rueda cuesta abajo........mierda, mierda, mierda !!

Ya en casa, y en la ducha, se me cae otra uña......por fin algo bueno......
Pincho internet.....intento inscribirme......y cae la conexión......
Lo intento de nuevo.......relleno el formulario......y ya no quedan plazas.....
Me intento levantar.....se me ha enfriado el cuerpo.......y me duele un empeine......¡¡ no me digas que no es una mierda !!

Por mas que lo pienso, por mas que medito, y me lo replanteo, siempre llego a la misma conclusión: - correr es una mierda........pero me encanta !!


viernes, 8 de agosto de 2014

Hacia las entrañas del vértigo



Esta historia se fraguó hace un año, como suele suceder, en una charla rodeada de montañas y regada con cerveza.
El recién nacido Anillo de Picos de Europa, despertó ese sueño que llevaba esperando su hora, desde hace muchos años, tantos como esos programas de "Al Filo de lo Imposible", o esas imágenes  de la Senda del Cares en un documental de "La dos".
En principio la idea era hacer el recorrido oficial del Anillo, siguiendo el itinerario ,pasaporte en mano..........pero mi amigo Sergio (El Xumbo) diseñó un recorrido que concentraba la esencia de aquellas montañas.
Así que, cierto día, con la pierna escayolada, Sergio nos citó a Evaristo y a un servidor en su casa, desplegó un mapa sobre la mesa, y entre tragos de cebada, nos desveló su propuesta...........y la aceptamos.


Luego se fue forjando "La Comunidad del Anillo", aquellos que formarían parte de la aventura........y unos dieron un paso al frente.....y otros...... pues no lo dieron.

Dar forma a la expedición suponía atar muchos cabos: mulas, posada, armas...........bueno, mejor dicho: furgoneta, pensión, refugios.......de lo cual se encargó también Sergio, salvo el alquiler de la furgo, que corrió por cuenta de Javi.

Y pasaron los meses.

En la madrugada del día acordado, aparecieron las luces  de la furgo al fondo de la calle, y en su interior Manolo y Javi, los dos primeros miembros de la comunidad, que habían "tuneado las mulas" para la ocasión.


Luego abandonamos "La Comarca", después de haber recogido a Evaristo y Sergio, y pusimos rumbo a Madrid, donde Arturo y Anaime completarían el grupo. Ya teníamos mago, montaraces, guerreros, rastreador.......ya podíamos dirigirnos hacia Moria.....

Después de catorce horas de viaje, y bajo una intensa lluvia y tormentas , llegamos al Hostal Puente Poncebos, donde dormiríamos esa noche, y que sería punto de partida y regreso de nuestro particular anillo.
Las horas siguientes fueron de incertidumbre y ,mientras cenábamos en Arenas de Cabrales, discutíamos que hacer si el tiempo nos impedía comenzar la aventura al amanecer.

Pero el día llegó, y el cielo se abrió, y el grupo cargó las pesadas mochilas y se puso en camino.

Arrancamos por la espectacular Senda del Cares, con su continuo serpenteo, encajonado entre montañas, con sus pasillos tallados en la roca, a veces estrecho, a veces provocando imágenes que huelen a vértigo........Un camino precioso.





Abandonamos la comodidad de la senda del Cares, y bajamos hasta el propio río para atravesarlo por el puente de Viella. Unos cables colocados a modo de pasamanos nos ayudan a subir unas rocas que nos llevan a encarar la subida del Pando Culiembro, tan verde como empinada.
Subimos en fila india, alegres, contemplando como el Cares se hace diminuto al tiempo que ganamos altura. Pero la cosa se pone de verdad vertical cuando encaramos la correosa Canal de Piedra Bellida. La subida se nos hace interminable, con tramos caóticos de rocas sueltas, molesto de transitar......nos deja sin resuello...

Tras un considerable esfuerzo llegamos al Collado Cerredo, y las vistas son impresionantes, tocando el cielo, la ocasión merece una parada para disfrutar del momento.





Desde el collado, descendemos buscando la senda que nos lleva a la Cuesta del Trave, y la cosa se va complicando, ya estamos a dos mil metros, la niebla nos envuelve, y aparecen los primeros muros que hay que salvar ayudándonos de las cuerdas instaladas para tal fin, en trepadas verticales, o pasos arriesgados con seguros horizontales.
Cabe decir que, a título informativo, en Picos los caminos son muy montañeros, muy aéreos y técnicos, donde se pone a prueba la destreza, el equilibrio, y a veces el valor. Te encontraras con el vacío a tus pies en infinidad de ocasiones, y cientos de cuchillas amenazarán tu frágil esqueleto, con una roca áspera como el papel de lija, que pelará la yema de tus dedos de los continuos agarres.
El Anillo de Picos no es El Camino de Santiago, o como le gusta decir a Arturo, esto no es "Bambi".

Con un tiempo que se tornaba desagradable, y después de haber vencido 2200 metros de desnivel positivo, entre la espesa niebla aparecía por fin el refugio del Jou de los Cabrones, nuestra meta del día, y lugar donde pasaríamos la noche.
Mientras en el exterior caía la noche, y la lluvia atormentaba a los montañeros que iban apareciendo, nosotros disfrutábamos de ropa seca y cerveza fresca, compartiendo charla en una mesa de madera, y pensando en lo que nos tocaba afrontar al día siguiente.

Cuando planeamos esta aventura, teníamos claro que la noche sería para dormir y el día para avanzar, para no perdernos ni un fotograma de lo que nos rodeaba, y para no arriesgar en la oscuridad lo que con luz ya es comprometido.








El nuevo amanecer nos regaló un día despejado, con un cielo limpio, impecable, y un mar de montañas afiladas a nuestro alrededor.
La Comunidad del Anillo continúa su marcha hacía el Pico Urriellu, o Naranjo de Bulnes como es conocido, y para ello debemos sortear zonas complicadas. El guarda del Refugio de Cabrones ha salido tras nosotros hacia el Urriellu, y nos da indicaciones de los pasos mas comprometidos, como la Corona del Raso y la Brecha de los Cazadores, donde hace una semana se dejó la vida un montañero.
Con extrema prudencia destrepamos chimeneas y llegamos a la zona del accidente, donde encontramos que ha sido equipada con seguros y una cuerda, lo cual facilita nuestro avance.
Llegamos a los pies del Naranjo, y entramos en el refugio a tomar un café, donde nos advierten que la niebla cubrirá las montañas a partir de las dos de la tarde. Este aviso nos preocupa, pues nos dice el guarda que tardaremos unas siete horas en llegar a Collado Jermoso desde allí.






Dejamos Urriellu y nos dirigimos hacia el refugio llamado Cabaña Verónica, pero para ello hay que pasar por el Collado de los Horcados Rojos, y esto supone escalar una pared de bastantes metros, que se encuentra equipada con cables en varios tramos, y que algunos catalogan como vía ferrata .

Cabaña Verónica, un pequeño refugio con forma de iglú, es en realidad una cúpula artillera de un antiguo portaviones que fue desguazado en Santander.
Su visión a lo lejos es un poco surrealista, con una forma y un brillo metálico que destacan en un entorno tan montañero.







Toca dejar atrás Cabaña Verónica y dirigirnos hacia nuestra meta de hoy: el Refugio de Collado Jermoso.
Este tramo hasta el paso del Tiro de Casares lo hacemos siguiendo un recorrido marcado por puntos rojos en la piedra, y que podría catalogarse como "peligroso". Esta traza se sigue en sentido inverso al nuestro, osea, se hace de subida desde Jermoso a Cabaña Verónica. Nosotros lo hacemos al contrario, bajando a Jermoso, y se convierte en arriesgado, con profundas grietas, pasos estrechos,  cuchillares , zonas donde hay que tirar de equilibrio y "tragar salivita"......y con el handicap de que las marcas están pintadas en la cara opuesta de las rocas, para ser vistas de frente según subes.......así que nos costaba encontrar la dirección correcta y nos hacía avanzar hacia donde no era.

Superado el Tiro de Casares, enlazamos con el sendero de Las Colladinas, que nos lleva directos a esa increíble imagen del Refugio Diego Mella, conocido como el de Collado Jermoso........plantado en una pala inclinada, al borde del precipicio, dando la impresión de que esta a punto de caer......

Esta imagen lleva siendo mi sueño, y la foto del fondo de escritorio de mi PC, desde hace un año, y ahora estoy aquí. Me siento afortunado.

Hemos llegado en cuatro horas y media, en vez de siete como nos vaticinó el guarda del Urriellu, y pasamos el resto de la jornada en una mesa de madera al borde del abismo, bebiendo jarras de cerveza, y contando batallitas......¡¡ esto es vida !!








El nuevo amanecer nos arrojaba monte abajo por las Traviesas del Congosto, camino que se hace normalmente de subida, pero que nosotros hacemos y padecemos de bajada. Así que nos toca destrepar lo que normalmente se trepa, y arrastrar literalmente el trasero por las rocas para no acabar descalabrado. La bajada es larga de cojones, y complicada en muchos tramos.
Tras un leve respiro recorriendo la Vega de Asotín, nos topamos con la última tachuela de nuestro anillo: el camino de la Rienda de Asotín.
Se trata de un diminuto sendero que discurre pegado a grandes paredes de piedra, con caídas de muchos metros de altura, donde hay que andar con mucho tiento para evitar sustos.
Con las piernas torturadas por la bajada de 1200 metros de desnivel, llegamos a Cordiñanes, un pequeño pueblo donde paramos a comer y beber algo antes de recorrer la Senda del Cares de regreso a Poncebos.

Paramos en Caín a tomar una cerveza, y recorremos la senda del Cares de cabo a rabo, pero hoy en sentido opuesto, hacia el fin de nuestra pequeña aventura.
Tras una merecida ducha, nos fuimos una vez mas a Arenas de Cabrales a saborear una suculenta cena, regada con abundante cerveza, y rematada con alguna copichuela en el Hostal Puente Poncebos, sentados en sus banquitos de madera al aire libre, respirando las últimas bocanadas de aire puro, antes de regresar a "La Comarca".
















Nota 1: Todas las fotos del blog se pueden ampliar con solo pinchar en ellas. Merece la pena hacerlo en algunos casos.

Nota 2: Picos de Europa es lo mas espectacular que he visto después de Los Alpes. Merece la pena perderse en ellos unos días, pero ojo, como ya he explicado mas arriba, hay pasos no aptos para todo el mundo.

Nota 3: La piedra de Picos es muy abrasiva, arranca los tacos de la suela de las zapatillas sin piedad. Por otra parte, recomiendo llevar unos guantes finos de piel, para agarrar los cables y cuerdas fijas, y para proteger las manos de la piedra, que corta y raspa como la piel de tiburón.

Nota 4: La sidra es algo típico de la zona, pero para mi gusto, el vaso de sidra es ideal para llenarlo hasta la boca de cerveza......cosa que he hecho todos los días.