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miércoles, 29 de mayo de 2013

Hombre contra Caballo


A menudo, las grandes gestas se fraguan en un bar, o en una cena, con una apuesta de por medio o un simple ¿que no hay güevos?
El mismisimo Iker Karrera, antes de ser conocido, reconoce que en una cena, alguien dijo ser capaz de subir y bajar del Txindoki (1346m) seis veces en 24 horas. Con una cena apostada nació el reto. Y mas tarde Iker fue capaz de subir y bajar once veces en 24 horas, que es el actual record.

Nota de última hora: mi amigo Jesus Eguimendia, que en su día entro al trapo y tuvo el record de siete subidas por dos años, me aclara que , cuando Iker se enteró de su record de siete subidas, se picó y lo dejó en once, pero que Patxi Caminos, vecino de Abaltzisketa, lo volvió a superar dejandolo en doce, que es el actual record. Ya haré una entrada mas extensa sobre este record del Txindoki.

De una discusión en un bar, entre pintas de cerveza, y de la posterior apuesta nació en Gales la carrera "Man vs Horse Marathon". Los tipos discutían sobre quien ganaría en una hipotética carrera de hombre contra caballo por terreno montañoso. Así nació la carrera en 1980, y desde entonces, cada mes de Junio, hombre y caballo se enfrentan en un duelo de 35km en la ciudad galesa de Llanwrtyd Wells.
Pero costó 25 años que un hombre ganara a un caballo, cuando en 2004, Huw Lobb, invirtiera en llegar a meta 2 horas 5 minutos, , y se embolsara el premio de 25.000 libras que había estado creciendo a razón de 1000 libras cada año desde 1980.
Tres años mas tarde, en 2007, el alemán Florian Holzinger, volvió a repetir la gesta ganando a los caballos.




En EEUU, existe una prueba similar a esta llamada "Man Against Horse", en Prescott (Arizona). En ella se enfrentan hombre y caballo sobre una distancia de 50 millas (80 kilómetros) por terreno montañoso, y con un clima muy variante ,que puede deparar altas temperaturas o por el contrario alguna nevada. La prueba nació en 1983, y en todos estos años, el hombre ha vencido al caballo en varias ocasiones.

Ya en 1974, Gordy Ainsleigh demostró, no solo que podía igualar a los caballos en una prueba de 100 millas (160km) sino que incluso logró superar a varios de ellos. Ya dejé en el blog la crónica de Gordy sobre aquel histórico día, en esta entrada: "Inventando las carreras de 100 millas" .

El hombre no supera en velocidad punta al mundo animal, pero si que está mas adaptado para correr largas distancias, sobre todo en condiciones de calor y cuando el terreno le es favorable


sábado, 3 de septiembre de 2011

Inventando las carreras de 100 millas


Hace tres o cuatro meses, encontré en internet la crónica de Gordy Ainsleigh sobre aquel histórico día en que corrió 100 millas en una prueba organizada para jinetes y caballos. La Tevis Cup, era su prueba de resistencia a caballo favorita, pero ese año su caballo estaba lesionado, y para no perderse la aventura decidió participar solo con la ayuda de sus piernas. Con el boom del "footing" de los años setenta en Estados Unidos, mucha gente se tiró a la calle a correr como locos, formando grupos de amigos, clubs, asociaciones, y dando origen a gran cantidad de carreras populares y maratones en casi todas las grandes ciudades. Gordy ya había corrido algún maratón, y utilizaba la carrera a pié como entrenamiento para estar en forma para sus largas competiciones a caballo. Así que, ni corto ni perezoso, con la ilusión de volver a ver a sus amigos jinetes de todos los años en la Tevis Cup, decidió intentar completar el recorrido junto a los caballos. El resto es historia.

Mi pega era que el texto estaba en ingles, y los traductores automáticos son una chapuza, ya que no son capaces de dar forma a ciertas expresiones o jerga que usamos los corredores. Así que, a ratos, he ido traduciendo y dando forma al texto original, moldeando a mi estilo y recortando algunos parrafos carentes de interes, bajo mi punto de vista. Espero que os guste el resultado.

INVENTANDO LAS CARRERAS DE 100 MILLAS
Por Gordy Ainsleigh

Hay momentos decisivos en la vida de una persona, cuando se debe decidir entre ser sensible y hacer cosas razonables o embarcarse en un peligroso viaje a través de una niebla de incertidumbres e incógnitas ,mas atractivo, pero donde no podemos conocer su potencial riesgo. Frente a esta situación, elegimos nuestra respuesta, ya sea volver atrás o seguir adelante.

Los que deciden adentrarse en la niebla, a menudo llegan a ocultas orillas y participan en grandes aventuras, llegando incluso a hacerse famosos por ello.
Para mí, la tarde del 3 de agosto de 1974, fue uno de esos momentos decisivos.

Un mal comienzo

Como suele ocurrir con los acontecimientos que marcan la vida de una persona, el día comenzó de la manera mas sencilla. Diez minutos antes de las 5 de la madrugada, hora de salida de la principal competición de resistencia a caballo del mundo, las Wetern States 100 millas en 24h cabalgando, me acerqué a Betty Veal, la secretaria del jefe de veterinarios, y a Ralph y Betty Dever, que ultimaban los preparativos para la salida del gran evento.

-“Bueno, creo que es hora de que salga “, les dije.
-“Buena suerte Gordy”, contestaron ellos.

Y entonces, desparecí en la oscuridad, antes de que amaneciera, un jinete sin caballo, pero con una dosis de talento para correr y algo de experiencia. Inactivo durante un año por culpa de la cojera de mi caballo, pero dispuesto a disfrutar de un día y una noche de aventuras junto a mis compañeros jinetes de otras ediciones.

Los entrenamientos junto a Jim Larimer ,para su participación en la Levi´s Ride & Tie, carrera a caballo que ya habíamos ganado anteriormente, me habían dejado en excelentes condiciones para participar en una carrera a pié de 50 km. Sobre esa base, hice un entrenamiento específico para correr junto a los caballos en la Western States. Seguí con mis entrenamientos regulares, pero también corría desde Michigan Bluff hasta Auburn ( 70km de terreno plagado de colinas) cada 9 o 10 días.

Amaneció el día 3 de Agosto, y conforme avanzaba la mañana , compartía los senderos con mi gente favorita y sus extraordinarias bestias. Corría con vigor, a menudo compitiendo con los caballos, sintiéndome feliz de estar vivo y de formar parte de aquello (aunque sin caballo), sobre todo después de tener que retirarme el año pasado en Robinson Flat (milla 30) por lesión de mi caballo.

Pronto en problemas

No es una sorpresa que al mediodía estuviera cansado y deshidratado. Pero aún tenía mucha aventura por delante, subiendo para salir de Deep Canyon, atravesando los montes hacia Dusty Corners (milla 40) y Last Chance (milla 43).
El intenso calor siempre ha sido nuestro compañero en esta carrera, cada fin de semana de Luna llena de finales de Julio o principios de Agosto. Esta tarde en particular el termómetro marcaba 42º C.

En esta parte del camino, despues de Deep Canyon, donde hoy día corre el viento entre pinos enormes, esa tarde el sol lanzaba su radiación sobre la tierra, que al calentarse desprendía un tremendo calor que contagiaba al aire. Aquel día, a consecuencia de un incendio reciente, la vegetación consistía en algunos pequeños arbustos.

Ya sea por la cocción de mi cuerpo, la de mi cerebro, o por ambas, cada paso parecía ser el último, no lograba enfocar mi mirada en el camino polvoriento. Desesperado, revisé mi estado físico. Mi energía se había ido deteriorando progresivamente, quizas había sido demasiado engreido, pegando el salto desde mi humilde preparación para un maratón hasta este desafío sin precedentes.

Una decisión sencilla

Teniendo en cuenta lo mal que me sentía, y mi ritmo lento, tuve que hacerme la gran pregunta: ¿Había algúna posibilidad de que yo pudiera recorrer los 93km que me separaban aún de Auburn, antes de que se cumpliera el plazo de 24 horas ? Teniendo en cuenta mi bajada de forma en los últimos 30km la respuesta era: no hay manera!
Ni siquiera veía posible llegar a Michigan Bluff, la milla 55 de carrera.
Entonces ¿que debía hacer? ¿abandonar? mi mente gritaba "no puedo abandonar!", la idea de retirarme me aterraba, así que solo me quedaba otra pregunta ¿que podía hacer? y la respuesta brotó del fondo de mi alma, aún podía poner un pié delante del otro ¿no? , por una vez la respuesta fué positiva, SI!!

Este fué el momento decisivo, el que marcó lo que era el antes, y lo que despues cambió para siempre. Y como suele ser tantas veces en la vida, fué un instante simple. La decisión se formó en mi mente y yo hice un compromiso firme, poner un pié delante de otro hasta no poder mas. No hacía falta ser un genio, solo bastaba con comprometerme conmigo mismo, y hacerlo de manera completa y total.

Hoy en día, desde nuestro conocimiento, podríamos catalogar mi decisión de casi-suicidio. Hoy en día, cualquier médico o director de carrera, me habría impedido continuar, pero hay que pensar que aquello era un experimento, y que no sabíamos claramente donde me metía. Y ademas, yo tenía 27 años y me creía inmortal!!

Conoce el miedo

Una vez tomada la decisión de continuar, lo único que hace falta es que la providencia te deje tener exito. Pero antes de que la providencia me echara una mano, tenía un obstáculo de 600 metros de profundidad en el interior de un cañon.
A medida que corría hacia el largo puente colgante que atraviesa el American River, veía a un grupo de jinetes luchando deseperadamente en el agua con un caballo gris que yacía derrumbado sin fuerzas. Así que decidí dar un giro y bajar ,por un empinado sendero ,a ayudar a arrastrar al caballo fuera del agua. Mi cuerpo seguía fallando, y mis piernas sufrian espasmos. Conseguimos sacar al caballo, y me dí media vuelta para subir hasta el puente y arrastrarme de nuevo por los caminos en dirección a Devil´s Thumb, "El pulgar del Diablo".

Mas tarde me enteré de que el caballo gris, a pesar de nuestro esfuerzo y el de los veterinarios, acabó muriendo en el fondo del cañon.

Mi mente no dejaba de pensar en el caballo gris, y en su fatal desenlace. Si los caballos estaban muriendo a causa del calor y del esfuerzo, ¿que podría hacer un ser humano mucho menos adaptado geneticamente para estas situaciones?

Reuniendome con mis angeles

Muy asustado y delirando un poco, me tambaleaba hacia Devil´s Thumb, habiendo decidido que me retiraría antes que acabar como aquel caballo gris en el fondo del cañon. Pero mi destino ya se había decidido, y llegando al "Pulgar del Diablo" me encontré con mis angeles.
Diane Marquard y Paige Harper, dos de mis mas firmes y experimentados amigos entre los jinetes de resistencia, me esperaban para darme la bienvenida en ese control, despues de que sus caballos se lastimaran y decidieran abandonar en ese punto, o al menos ese era el pretexto.

Paige murió unos años mas tarde, así que nunca hemos sido capaces de saber su opinión sobre todo esto. Pero para Diane y para mí, parece claro que yo fuí puesto en la tierra con una misión: marcar la huella del ultrafondo a pie, para que un monton de bichos raros no sean condenados a vivir deacuerdo a las aberraciones del ser humano, respirando el humo de los coches al mismo tiempo.
Y está tambien claro que Diane y Page fueron puestos aquella tarde en Devil´s Thumb para calmar mi espiritu doliente, para espantar mis miedos, para darme de comer tabletas de sal, para sentirme querido, para dar un masaje a mis maltrechas piernas, para renovar mi interes por los vigores de la vida, y para enviarme de nuevo a mi camino, feliz por hacer lo que estaba haciendo, feliz por estar tan humanamente vivo. Ellos fueron mis angeles.

Un "paseo por el parque"

Despues de aquella reunión revitalizante, la segunda mitad de carrera es lo que hoy todos conocemos en la Wetern States 100 como el "paseo por el parque". Aunque aún me quedan algunas buenas historias por revivir.

Cow Mountain Clyde, un tipo alegre y de gran talento, que entrenaba corriendo en zonas dificiles, y se hidrataba con bastante cerveza, se ofreció a correr junto a mí desde Michigan Bluff hasta los rapidos de Rucky Chuky, donde nos encontraríamos con mi novia.

Ella decidió no dormir conmigo en la zona de salida en Squaw Valley, y por el contrario se fué con unos amigos a Auburn a las carreras el viernes por la noche.
Me había sorprendido que ella no quisiera estar junto a mi en la oscuridad de la salida del evento mas importante de mi vida, pero supongo que ella pensó que era un momento que debería disfrutar yo solo (ella me dejó al poco tiempo por otro tipo que no era capaz de ver mas allá de su nariz).

Clyde muerde el polvo

Clyde comenzó a quedarse atrás cuando llevabamos cerca de dos tercios del camino hasta la parte superior del otro lado de la barranca, en dirección a las colinas. Cuando llegamos a Hecho Hills, la milla 82 ( km 132), entramos en el control y cada uno se fué para un lado para ser atendidos por los voluntarios. Cuando estaba listo para continuar grité buscando a Clyde, y cual fué mi sorpresa al verlo sujetado por dos hombres para impedir que cayera al suelo agotado. Clyde seguía sonriendo y gritando, como siempre, "¡ eres increible Gordy ! ¡ A por ello ! lamento decir que no podré acompañarte el resto del camino, Dios! si hubiera sabido que era tan duro habría descansado mas ".
Un gran corredor reducido a un invalido en tan solo 20 millas.

Destinos redirigidos

A partir de este punto acompañé a un caballo cuyo jinete era una hermosa mujer, a la que traté de impresionar el resto del camino hasta Auburn. Al fin y al cabo, que necesitaba una mujer cuya idea de una noche romantica era una competición de resistencia a caballo.
Muchos destinos fueron redirigidos ese caluroso dia de agosto de 1974. Por un lado estaba obsesionado con la imagen de aquel caballo gris muerto. Así que hablé con el director de carrera para que al año siguiente me dejara en el control de Last Chance y así poder descalificar a cualquier caballo que no tuviera aspecto de poder llegar en buenas condiciones a Devil´s Thumb.
Mucho a cambiado en el recorrido desde entonces, con zonas mas dificiles, pero tambien con otras mas faciles a las de aquel año.
Hoy los corredores se quejan del calor, tratan de mantener sus camisetas mojadas, ponen hielo en sus pañuelos. En aquellos comienzos nuestra temperatura corporal era extremadamente alta, y nuestro contenido de agua corporal increiblemente bajo, y ese sufrimiento era parte de la diversión.
Me duele ver a los corredores modernos perdiendo toda esa diversión que teníamos en los viejos tiempos. Pero aún queda esperanza, aún en la era moderna, y seguiremos esperando a esas noches de junio en la Sierra Nevada y al sufrimiento de esos epicos dias de 41ºC. Ah!......los viejos tiempos.