jueves, 7 de mayo de 2015

Miles de zancadas siempre acaban en dolor



Se acabó el estado de trance, la sonrisa en el rostro, la agradable charla con el otro. Hace unos minutos que apareció, quizás con aviso previo, o de manera súbita, quizás de menos a mas, o de un repentino latigazo. Miles de zancadas siempre acaban en dolor.

Amar duele. Correr duele. Amar correr te condena al dolor. Como ese invitado a la fiesta que se pasa la velada apartado en un rincón, pasando desapercibido durante toda la noche, y que acaba metiendo la pata, cuando ya nadie se acordaba de el.

De manera inconsciente tratamos de evitarlo. Al comprar tus zapatillas siempre piensas en dolor. Al comprar tu vestimenta, tu mochila, tu chaqueta impermeable..........el dolor está presente, inherente, ya sea como lo opuesto a la comodidad, o como la escasez  de protección.

Entrenar no es mas que evitar el dolor. Llegar mas lejos, mas rápido, mas tiempo......retardando la aparición del dolor.........un dolor que siempre llega.

Todo gesto repetitivo acaba en dolor, por desgaste, inflamación, aumento de temperatura, fricción, perdida de lubricación, rotura, consumo de recursos energéticos, tensión......Miles de zancadas siempre acaban en dolor.



Hace rato que ya no disfrutas. Tu ritmo ha bajado considerablemente. El contenido de tu estómago ha subido hasta tu boca un par de veces.
Tus piernas pesan, tus pies arden, y ya has tropezado tres veces.
Sientes un profundo pinchazo en la espalda que te hace inclinarte y correr arqueado.
Se acabó la poesía, la banda sonora, la belleza del entorno. Ya solo queda el animal herido, la piltrafa en movimiento, una sombra de ti jodida hasta los huesos.

El dolor no es silencioso. Suena el arrastre de tus zapatillas. Suena tu respiración forzada. Suenan tus airadas maldiciones. Suena tu patada a esa piedra, y el adiós a otra uña. Suena tu arcada al borde del camino.
Miles de zancadas siempre acaban en dolor.

Una explosión de líquido en el calcetín, proveniente de una ampolla. Una serie de repetidos calambres. Un musculo atormentado por siniestros espasmos. Un doloroso escozor en el tracto urinario. Una lanzada en el costado asestada por los gases.
Vives en la "milla verde", en el corredor de la muerte, esperando tu fatídico destino, que no es otro que el dolor.



Crees haber escapado indemne, ya has parado de correr, y el dolor no ha aparecido.
Tu temperatura corporal desciende, tu sudor se enfría, tu barbilla tiembla, tu anatomía se agita sin control.
El agua de la ducha descubre rozaduras que ignorabas, y lo hace en forma de escozor. Tratas de frotar la suciedad de tus tobillos, pero no consigues llegar. Miles de roturas en las fibras musculares de tus cuadriceps, suponen un calvario a la hora de salir de la bañera.
Tu cuello, achicharrado por el Sol, roza dolorosamente con la funda de la almohada.
Tumbado en la cama, sientes los latidos del corazón en las piernas, sientes como arden, sientes punzadas de dolor, y no consigues conciliar el sueño.....en toda la noche.

Miles de zancadas siempre acaban en dolor, lo sabes bien, pero acudes a su encuentro.

13 comentarios:

azarias vivo dijo...

Me identifico con lo de las maldiciones jaajajj es un forma de olvidarme por un rato del dolor y cansancio . Muy buena.

azarias vivo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antonio Morales dijo...

¿Y no os pasa que cada vez alejáis más la barrera del dolor? No nos conformamos con superarlo, sino en buscarlo justo hasta donde somos capaces de soportarlo. Genial, Iván.

Suso dijo...

Lo buscamos porque es nuestro testigo principal para demostrar que vivimos el tiempo presente.

Suso dijo...

Y, al día siguiente, el dolor es una huella de que vivimos realmente y no fue todo un sueño.

Suso dijo...

Cuando el tiempo pasa muy deprisa, necesitamos más testigos del pasado y del presente.

Livan dijo...

Nos cruzamos con el dolor porque dejamos atras nuestra zona de confort, y porque todos nuestros actos tienen consecuencias, en nosotros mismos o en los demás.

Gracias por pasar por el blog y dejar vuestros comentarios.

ser13gio dijo...

Magnífico, como siempre, Ivan.

Compartido. Chapeau.

Cualquiera ajeno a este tema que lea esto le surgirá la pregunta, ¿y entonces por qué lo hacéis? Ya tienes tema para un libro, aunque el final intuyo será bastante decepcionante, porque no creo que nadie sepa el porqué realmente, sólo unas cuantas divagaciones tratando de justificarse.

Saludos,
s

Celina dijo...

Me encanta, es tal cual para mí, siempre queriendo llegar a esa línea roja q cada vez pinto más lejos. Gracias por ponerle palabras a esas emociones

Livan dijo...

Gracias por tus palabras y por compartir la entrada Ser13gio. Lo del libro te lo dejo a ti, que de dolor seguro que tienes mas que escribir que yo.

Celina, me alegra que te haya gustado.

Victor Orviz dijo...

Perfecto maestro. Te dejo, voy a correr!!!!

Antonio Dieguez dijo...

Muy, muy bueno. No puedo estar mas de acuerdo.
Felicidades.

Javi Moncayo dijo...

Maravilloso articulo, así es, tal cual, nadie ajeno a este deporte puede entenderlo, he aprendido unn monton con este blog, junto con el de sergio13 creo que de lo mejor, muy recomendable para cualquiera que empieze en esto