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viernes, 29 de agosto de 2025

EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR



 Si no me falla la memoria, en mi historial solo cuento con tres abandonos. El primer abandono fue en mi primera Ehunmilak, en Tolosa, en la base de vida del kilómetro 80 aproximadamente. Ese mismo año, en Mayo, quedamos terceros en la modalidad de equipos en los 101 kilómetros de Ronda. Un mes y medio más tarde, nos presentamos en la Ehunmilak, también como equipo, para afrontar sus 170 kilómetros, con sus 11.000 metros de desnivel positivo (y sus 11.000 negativos). Ambas carreras se parecen como un huevo a una castaña. Cuando llegamos a Tolosa, yo ya tenía los cuádriceps destrozados, sobre todo por el efecto de las bajadas. Mis compañeros de equipo tampoco andaban muy finos, así que decidimos abandonar en ese punto.

Mi segundo abandono fue en los 101 kms de Ronda. El año después de subir al pódium en la modalidad de equipos, el objetivo era bajar de 11 horas. En base a las 12 horas 50 minutos que nos otorgaron el tercer puesto y sumando la cantidad de tiempo perdido, bajar de 11 horas no era un objetivo descabellado. El día de la prueba, nos tocó un clásico día de calor anormal para la fecha. A las 11:00h de la mañana dieron la salida, bajo un sol de justicia. Tres horas y treintaytantos  kilómetros mas tarde, corriendo a una media para rondar las diez horas, decidimos quedarnos en un bar de Arriate, siendo conscientes del reventón que íbamos a pegar tarde o temprano. 

Mi tercer abandono fue en la Ultra La Pretoriana. En su primera edición, con una distancia de 70 kilómetros, era una prueba muy corrible, todo por pistas forestales y asfalto. No se como, aquella mañana, me puse en cabeza desde la salida. Mi autoestima aquel día debía estar por las nubes, porque me puse a tirar junto a un grupo de cuatro o cinco corredores. Al principio me sentía de puta madre, pero sobre el kilómetro 25 me sentía de puta pena. Sobre el kilómetro 30 llevaba ya un pajarón que ni caminar podía. Pagué cara mi osadía y tuve que abandonar. La cura de humildad fue importante.

Quitando estos tres abandonos, podría decir que mi porcentaje de finalización de pruebas es del 95%.

Pero hay un asunto que se escapa a la propia voluntad, pero que te deja inmerso en el "Síndrome del Impostor" (o al menos a mi me pasa) y es la "neutralización" de una prueba. 

En mi caso, mi segunda Ehunmilak fue neutralizada por tormenta eléctrica a los pies del Txindoki, en el kilómetro 100, y en la primera edición de la Canfranc-Canfranc de 100 kilómetros, nos neutralizaron en el kilómetro 55, también por tormentas.  En ambos casos, se nos entregó la prenda "finisher" y se nos reconoció como finalizadores de la prueba, pero.......¿como te sientes ante esa situación? ¿eres un "finisher" legítimo? ¿habrías cruzado la meta de no haberse neutralizado la prueba?

Por mi parte, viniendo de un abandono en Ehunmilak, ser neutralizado tras 100 kilómetros (100 kilómetros de Ehunmilak son un matadero, compadre), la patada en los huevos (sicológica) duele bastante. Lo peor es que cuando el cuerpo se enfría después de esos 100 kilometrazos, comienzas a pensar que quizás te han hecho un favor, porque te quedaban 70 kilómetros por delante y cuando notas tu cuerpo dolorido, tu mente comienza a plantearte si en realidad habrías llegado al final o habrías tirado la toalla de nuevo. El Síndrome del Impostor te atormenta y vives con esa cicatriz emocional, con esa sensación de fraude que te hace pensar que aún tienes una cuenta pendiente. Ponerte una prenda finisher bajo esas circunstancias es un poco incómodo.

En el caso de la Canfranc-Canfranc 100, al ser muy pocos participantes y ver como gente conocida había abandonado antes de la neutralización, no te quedas con una sensación tan chunga. Esos 55 kilómetros ,por un terreno tan técnico, con una climatología de mierda, te dejan bastante feliz contigo mismo. No obstante, sigues pensando que no eres un finalizador legítimo y que deberías regresar y zanjar el asunto. El caso es que ,ese Síndrome del Impostor, te hace dudar de tus capacidades y atribuyes a la suerte un tanto por ciento elevado de tu éxito, siendo tú el único culpable en caso de fracaso. ¿Volverías a sacrificar un verano sureño ,con duros entrenamientos, para volver y fracasar? En absoluto. Así de jodida es la mente.




Pero ahora vamos a dejar de hablar del Síndrome del Impostor y nos vamos a centrar en el Impostor sin Síndrome.

Dado que tengo más años que la chapa del parque, y que sigo inmerso en este mundillo, voy a narrar una serie de historias reales, con nombres y apellidos, pero sin dar nombres ni apellidos, para evitar polémicas y conflictos. Habrá quien se sienta aludido, por supuesto, pero supongo que como hoy en día la gente no lee, y menos un ladrillo de este tamaño, los implicados difícilmente se topen con este texto.

Hay un termino que está muy de moda, al menos entre los más jóvenes, y es la palabra "Poser", que es algo así como "farsante". Pues hablemos ahora de algunos poser del correr.

Primer poser: Individuo que se inscribe cuatro años seguidos a la misma prueba, pero ninguno de los cuatro se presenta en la línea de salida. Eso si, cada año redacta una autorización para que algún conocido le recoja la bolsa del corredor. Luego lo puedes ver trotando por el "paseo del colesterol" de su ciudad, en el horario más concurrido, con la camiseta de cualquiera de las cuatro ediciones.

Como ya he comentado, los individuos existen, son reales, no estoy lanzando un supuesto. Seguro que conoces algún caso parecido, con su nombre y apellidos, que no tiene nada que ver con el mío.

Segundo poser: Individuo que, una vez retirado de una ultra, al día siguiente, aprovechando la llegada de los corredores, se viste de corredor, con mochila incluida y el dorsal colocado estratégicamente de manera que no se vea el recorte o la marca que ponen a los que abandonan, y llega a meta trotando. El individuo recibe el chaleco "finisher" y las felicitaciones, porque los voluntarios no se ponen a revisar listas de abandonos en el arco de meta. Luego lo ves vestir la prenda, impasible, más ancho que Dios.

Tercer poser: Individuo que abandona en una ultra, consigue que lo trasladen en un vehículo, se baja a 400 metros de la meta y corre hasta cruzar en cuarta posición. Genio y figura.

Cuarto poser: Individuo que abandona en una ultra, pero se compra todo el merchandising de la misma, inclusive la prenda finisher de ediciones anteriores, ya que la venden en meta a buen precio. 

Quinto poser: Individuo que se apunta a una prueba de 100 millas y se retira en el kilómetro 30. Al año siguiente repite la misma operación, pero esta vez neutralizan la prueba en ese kilómetro 30. El individuo recibe la prenda finisher de una prueba de 100 millas, con solo 30 kilómetros en las piernas. No es su culpa, claro está. Le comentas que el año que viene seguro que la termina y te dice "Ni hablar, yo ya tengo la prenda finisher, ya no me hace falta volver", así, sin titubear. 

Sexto poser: Individuo que se inscribe en una de las pruebas "cortas" de UTMB, llámese OCC o CCC, pero por algún tipo de fobia, en las redes sociales, siempre publica que va a "correr UTMB", sin mencionar las siglas de su verdadera distancia y evitando mostrar el dorsal, para que no se vea que no corresponde a la prueba de 170 kilómetros. Luego publica "reto superado", sin detalles que desvelen la prueba que ha corrido. El individuo recibe los elogios por "esas 100 millas que se ha cascado" , pero por supuesto no procede a corregir ese detalle sin importancia, solo se limita a dar las gracias y a eliminar aquellos comentarios donde le insinúan que "No ha corrido UTMB, ha corrido OCC". 

Tengo una anécdota personal con respecto a recibir una prenda que no te corresponde. En el UTMB de 2006, fui retirado por no pasar el corte horario en el Refugio Elisabetta. Al día siguiente, mi colega Pedrito Lince llegaba a meta destrozado, en última posición dentro del tiempo oficial. Lo esperamos a las afueras de Chamonix para acompañarlo y darle ánimos en los últimos metros. Yo le cargué los bastones y la mochila, porque no podía con su alma, incluso tenía fiebre. Al llegar a meta a su lado, fue recibido como un héroe y a mi me felicitaron y me dieron también la chaqueta finisher por error, aunque yo iba en vaqueros. Como mi dignidad no me permite ponerme esa prenda tan preciada, en ese mismo instante se la entregué a uno de mis compañeros, que había abandonado allá por el kilómetro ciento y pico. No sé si el la ha llegado a usar, pero yo sabía que el día que me pusiera una prenda con ese valor, tendría que haberla sudado. Podría haberla rechazado cuando me la entregó el voluntario, pero teniendo en cuenta que Pedrito era el último corredor, no se la estaba quitando a nadie. Al año siguiente, en 2007, regresé a UTMB y me gané la mía. 

Yo no se tú, pero prefiero padecer el Síndrome del Impostor a vivir en la mentira del Impostor sin Síndrome. Allá cada cual. 



miércoles, 2 de julio de 2025

"THE KID" : La historia de Hans Troyer

Hacía tiempo que no me topaba con una historia tan sorprendente y a la vez divertida. El documental me fue atrapando desde el primer minuto, dejándome boquiabierto y arrancándome sonrisas de manera alternativa. Estoy seguro de que el nombre de Hans Troyer va a resonar fuerte en la próxima década.





jueves, 12 de septiembre de 2024

Correr Punk



 Antes de comenzar, aviso del lenguaje ofensivo y malsonante que ocupará los siguientes renglones (renglones tiene rima, pero no voy a empezar tan pronto) . Si tienes la piel fina, la psique delicada, los sensores de escandalizarte en modo "sensible", sal del blog en los próximos 30 segundos, porque te puede provocar una dermatitis a nivel emocional, y yo no quiero cargar con eso en mi conciencia.

Una vez avisados ¡¡¡ vamos allá, h!j0s d3 pvt4 !!!

Según la teoría de la evolución, pasamos de la ameba al boquerón, del boquerón a la lagartija, de la lagartija al mono, del mono al paleto, del paleto al pijo, y del pijo al h!j0 d3 pvt4.

En un planeta con recursos limitados, la superpoblación amenaza la supervivencia y esto mantiene a los  h!j0s d3 pvt4 activos, involucrando a las naciones en guerras, propagando pandemias, agudizando los efectos de las sequías (o provocándolas sin más) y publicitando el envenenamiento de la población por medio de la alimentación seborreica y adictiva.

Creen los pijos ser los dueños del mundo, pero no lo son en absoluto, los verdaderos dueños son los  h!j0s d3 pvt4. Los pijos, ilusos ellos, están siendo aniquilados al mismo ritmo que el resto de la población (o a mayor ritmo, debido a sus excesos). La única diferencia es que , pija muerta, deja mejor coche en la puerta, y pijo muerto, deja mejor barquito en el puerto (paleto muerto, deja tres papas en el huerto). 

De cara a la extinción, "Mas vale ser punki que maricón de playas", como la canción de Siniestro Total. Ya sé que hoy en día no se puede decir maricón, pero "maricón de playa" hacía más referencia al costumbrismo burgués que a la tendencia sexual del individuo.

Letra de la canción completa: 

"Y yo con mi chica puercoespín
viajo siempre en limousine
no me gusta el pipermint
ni el perfume patchoulí

¿Sabías que a Bryan Ferry le huele el aliento?

Más vale ser punkie que maricón de playas"




Seguro que estás hasta el coño del mundo y de la vida moderna. Casi esclava de las apariencias y de contar en las redes sociales lo que haces con tu vida cada cinco minutos. Esas historias donde todo lo que haces es guay, todo es felicidad...... todo filtrado, eso sí. Estresada porque no se te vea "piel de naranja" en las fotos y que tu sonrisa no parezca forzada, aunque lo sea.

Seguro que estás hasta la puta polla de la gente, de los horarios, de las indirectas y de la sociedad en general. También idiotizado con el móvil, con las RRSS, también contando tus mierdas de manera que no parezcan mierdas, porque las mierdas de los demás parecen perfectas. Parecemos gritar "Eyyy!!! que sigo vivo y hago cosas, y cosas super chulas, no como tú, anclado en la monotonía". 

Asqueado de aguantar al cabrón de tu jefe, ese h!j0 d3 pvt4 al que ahora se refieren como CEO , que es más moderno, aunque sigue siendo un h!j0 d3 pvt4, con todas las letras. Por cierto, que tuve que buscar que cojones era eso de CEO, después de escucharlo a todas horas, " Chief Executive Officer" , o sea, el cabrón del jefe, pero en inglés.

Pues nada, que como estas pasando por la crisis de los 40, la de los 50, o estás tratando de "encontrarte a ti mismo" , cada día te suda más la polla todo, o te resbala el coño el universo. 

No puedes parar el mundo y bajarte. Te jodes. Demasiado atrapado , y entrampado, para hacer algo radical y notorio en tu favor. Tampoco tienes huevos. Nos toca seguir caminando sobre la rueda disciplinaria a la que nos autocastigamos por vivir en sociedad y aceptar sus reglas.


Rueda disciplinaria en Jamaica. Año 1837


"Salgo a correr para desconectar". Que bonito. ¡¡Y una polla !!
Pero bueno, es lo que le dices a los demás. 
Si sales solo a correr, terminas dándole vueltas a tus mierdas y puede incluso que acabes de mala hostia.
Si sales con alguien a correr, seguramente escucharas las mierdas del otro, y acabarás soltando las tuyas, para que no se vaya el hombre más infeliz de lo que vino.

El hecho es que tu quieres salir a correr y , entre otras cosas, desconectar, pero rara vez lo consigues.
No se si os ha pasado, que vas corriendo por el mismo sendero por el que llevas pasando veinte años, y te aparece un paisano, con pintas de cortijero, y te dice que por ahí no puedes correr, que es una finca privada. Le discutes que no hay carteles, ni alambradas, ni has cruzado cancelas.....y que llevas toda la vida corriendo por allí. Enciendes al tipo, con tu elocuencia y tu serenidad. Te dice que es un coto privado de caza y le replicas que, por ley, puedes pasar por allí, incluso en temporada de caza, pero que eliges no hacerlo para velar por tu seguridad. Como el cortijero es medio soplapollas, te levanta la voz y te dice "!!!tú lo que eres es un sinvergüenza!!!" , cuando ya te has alejado continuando con tu correr terapéutico. 

No recuerdo la última vez que mandé a alguien "a tomar por culo". Demasiados años, supongo. Demasiado políticamente correcto. Demasiado manso. Debería coger un bate de beisbol y seguir el consejo de Los Ramones, en su "Beat on The Brat".


Correr por ciertos lugares era algo que te hacía desconectar, por la soledad y la belleza del entorno. Luego comenzaron a prohibir tu paso por esos lugares. La proliferación de carreras por lugares bellos y exóticos, ha provocado que ahora tu tengas prohibido correr por dichos lugares, y la carrera si tenga autorización. Correr por El Bosque de La Niebla era el súmmum de la desconexión. Era como una terapia semanal. Luego lo prohibieron.
Organizan una carrera, las organizaciones ecologistas se oponen, las autoridades acuerdan con ambos. El que pierde eres tú.
La antesala fue el cartel "Prohibido el paso. Montería". Tú, que has llamado al 112 varías veces al divisar conatos de incendio. Tú, que has avisado al SEPRONA cuando has visto un ciervo herido, o un buitre en mal estado. Tú, que has soltado a un animal enganchado varios días en un alambre de espinos, lo has alimentado con tus dátiles y le has dado de beber toda tu agua. Tú, no puedes correr por el lugar. Los que van a masacrar a la fauna, sí.

Mallas azules, camiseta verde, zapatillas naranjas, buff amarillo. Eres un punki tomando café en una venta de carretera. A tu alrededor, cazadores de Barbour, copa y puro, ciclistas barrigones, romeros con medallas de hermandad. Todos te miran con repugnancia. Hasta los empleados del local te atienden diferente.   

"No Somos Nada", como gritara La Polla Récords:

"Somos los nietos de los obreros que nunca pudisteis matar .Somos los nietos de los que perdieron la Guerra Civil ¡No somos nada! ¡No somos nada! " 


A veces te dan ganas de saltar las alambradas, correr asalvajado, cruzarte con el cortijero, hacerle "un calvo" y gritarle ¡¡¡vete a tomar por culo!!!



Mientras tanto, tus crisis existenciales, te tienen sumido en los "Carpe Diem" y los "Memento Mori", en hacer cosas chulas (y publicarlas), porque la vida se escapa y estamos de paso.
Los mercados saben que , a los divorciados y divorciadas, a los de las crisis de los 40 y 50, a los ex-gordos , y a los que follan menos que los Roper, les ha dado por correr por el monte y apuntarse a carreras.
Tanta crisis ha disparado la ley de la oferta y la demanda, triplicando el precio de las zapatillas y de las inscripciones. Tu crisis ha afectado a tu bolsillo. Hasta Joma se ha venido arriba. Menos mal que el precio de la cerveza se ha mantenido.

Nos vanagloriamos de que somos la generación que jugábamos en la calle, que montábamos en bicicleta sin casco, bebíamos agua del grifo, que respetábamos a los profesores, que tu madre te pegaba con la chancla y no te has traumatizado......Somo una puta mierda, perdona que te diga.
Hemos malcriado a nuestros hijos, satisfecho sus caprichos y amenazado a sus maestros. Hemos agarrado el móvil como una polla dura, con nuestras gafas de presbicia, abducidos por las compras compulsivas y las series de Netflix. Somos la vergüenza de Tik-Tok, emulando los actos de la generación que llamamos "de cristal" de manera despectiva. Hemos parido a la "generación de cristal" con todos nuestros traumas e inseguridades ¿Cómo coño querías que salieran? si su espejo ha sido tu ejemplo. Al menos ellos tienen dos carreras y un B2 en inglés o alemán. 

Pero no pasa nada. Me vale salir a correr en plan punki, intentado desconectar aunque casi siempre sea imposible. De alguna manera hay que desfogar. Como dicen los Rat-Zinger en su "Rock´n´Roll para hijos de perra" , hace tiempo que no creo en toda esta mierda. 

El Punk no ha muerto. Nuestra actitud si. 


martes, 3 de octubre de 2023

Estar majara mola un huevo

 


Imagina una secta secreta cuyo líder pasa desapercibido en el supermercado, o incluso pasa desapercibido en una convención de sectas secretas. Uno nunca imagina lo que sucede dentro del cerebro de una persona aparentemente normal, y mucho menos si esa persona es el líder de una secta secreta.

Imagina que una vez al año recibes un mensaje. El líder de la secta te da una fecha, una hora, un lugar y te pide confirmación de asistencia.

No sabes a que has dicho "Si", y por más que preguntes no vas a saberlo, pero te pones a entrenar para no ser la rémora el día señalado.

Acudir a la cita implica quebraderos de cabeza. ¿Tendré que correr?¿tendré que nadar?¿tendré que remar?¿podré dormir? No sabes cuanta agua llevar, qué comida, ni en qué cantidad, hasta dudarás de la indumentaria, condicionado por la época del año y la previsión meteorológica. 

Pero ¿Qué pasa si el lugar señalado para la cita es un aeropuerto? La cosa se complica aún más. Multiplica por dos los quebraderos, porque resulta que el vuelo es internacional.

Un par de días antes de la cita, recibes un billete de avión, sin equipaje a facturar, así que te ves limitado a la bolsa de mano que te dejan meter bajo el asiento de cabina. Si no sabías jugar al Tetris, en una tarde te vas a poner al hilo.

Miras la previsión en el país de destino y la bolsa de mano no deja de menguar. ¿Cómo meto yo ahí dentro lo necesario, si para colmo dicen que va a nevar?

Metes cosas, estrujas, empujas, comprimes, no cierra la cremallera. Sacas cosas, descartas, eliges, aplastas, sigue sin cerrar. Vas eliminando, decidiendo, meditando sobre lo que puedes prescindir y lo que no. Tras mucho debate interior ,y mucho empujón, la cremallera acaba cerrando. 

2:45H de la madrugada, habiendo dormido entre poco y nada, nos dirigimos al aeropuerto de Málaga.

En la anterior convocatoria del líder, el año pasado a finales de Enero, el punto de encuentro fue un bar, en torno a las diez de la noche. A partir de ahí, nos pasamos toda la madrugada zarandeados por el fuerte viento ,y el frio del invierno, por crestas y pedregales de la Sierra de Grazalema. Fueron 24 horas seguidas, con final en el mismo bar de la noche anterior. 

Llegamos al aeropuerto. Somos una docena exacta de miembros de la secta. Intercambiamos abrazos y dudas. Hay mucha inquietud por lo que nos espera en Suiza ¿Qué nos tiene preparado el líder?

Algunos han pagado una maleta extra para poder facturar bastones y algo más de ropa. Yo prescindo de los bastones y me limito a lo que he podido meter en la bolsa de cabina. De todos modos, hace años que no uso bastones y tampoco se si van a ser necesarias las manos libres para poder avanzar. 

Aterrizamos en Ginebra. Nos recibe el líder y recluta a tres miembros para ir a un pueblo de Francia a recoger una furgoneta de alquiler. Mientras tanto, esperamos la llegada del último miembro, que viene desde Madrid en otro vuelo. 

Un par de horas más tarde, la secta parte hacia las montañas.

Tras el viaje por carretera, con un par de paradas (una para comer algo y otra en la casa del líder), una estrecha carretera de montaña nos lleva hasta una explanada donde dejamos los dos vehículos.











 Nuestro camino, como era de esperar desde un principio, pica hacia arriba. Al poco de empezar llegamos a un pequeño lago, cuyas aguas reflejan el verde del frondoso bosque que lo rodea. Al fondo de la imagen, una cascada destaca entre la espesura.

El líder establece un alto en la orilla del lago y procede a darnos la bienvenida oficial. Seguidamente nos narra una leyenda sobre dicho lago, al que llama "Lago de la Buena Pesca" , mientras se adentra un poco en sus aguas y de debajo de una roca extrae una bolsa llena de latas de cerveza. Buena pesca, si señor. 

Despachamos las cervezas con gran facilidad, en un breve espacio de tiempo, y proseguimos la marcha monte arriba. Tras un rato de subida, llegamos al refugio Cabane de Bounavaux. El líder nos desvela que más tarde regresaremos allí para pernoctar.

Tras una charla en francés con los guardas del refugio, donde el líder les detalla nuestro recorrido antes de bajar a dormir, nos explica que los guardas desaprueban el propósito de hacer una cresta equipada con una cadena pasamanos, dada la peligrosidad, debido a la tormenta que acecha y la proximidad de la puesta del sol. 

Proseguimos subiendo en dirección a un collado, con las cimas circundantes ya cubiertas por las nubes. A falta de cresta tenemos crucifijo, como en la mayoría de cimas alpinas. 

El cielo amenaza lluvia, así que toca empezar a descender. Una nueva parada obligada, nos presenta de nuevo al líder navegando entre rocas y narrando una nueva leyenda. El desenlace, ya entre goterones de lluvia, es la aparición milagrosa de otro arsenal de cervezas ocultas bajo una piedra.

Despacho mi lata de zumo de cebada y corro sendero abajo en dirección al refugio. No me apetece que la lluvia empape mis zapatillas y comenzar la jornada de mañana con los pies húmedos.

Usamos la cocina del refugio para preparar un perol de espaguetis con tomate. Durante la cena, aparece Pablo, otro miembro de la secta que lleva dos años viviendo en Suiza. Llega empapado, puesto que ya no ha parado de llover desde que llegamos al refugio. Tras la cena, lavamos los platos y los cacharros y nos vamos a dormir. Somos los únicos que ocupamos esa noche el refugio, aparte de los guardas.

A las seis de la mañana toca diana. Un café rápido y salimos del refugio aun de noche. Arriba, las montañas donde estuvimos ayer, están hoy nevadas, la noche las ha pintado de blanco.

Llegamos a la explanada donde dejamos los vehículos y partimos a un nuevo destino: Les Diablerets.

Les Diablerets es una cadena montañosa que pertenece a Los Alpes de Vaud. Llegamos al pueblo de mismo nombre y dejamos los vehículos.

Atrás dejamos el pueblo y comenzamos a subir por un sendero que rápidamente nos pone las pilas. 







El agua corre a nuestro alrededor con mucha fuerza debido a la pendiente. El grupo se va estirando ya que algunos se toman su tiempo para recuperar el aliento. Sobre nuestras cabezas, el paisaje va cambiando de color, del verde de la vegetación al blanco de las nieves. Comienza a lloviznar. La lluvia se transforma en agua-nieve, hasta que comienza a nevar sin contemplaciones. 

Giras la cabeza y ves el valle a lo lejos, muy abajo. Hemos ganado mucha altura y ahora estamos en un reino nevado.











Seguimos caminando hasta llegar a orillas de un lago. El líder establece una nueva parada para contarnos la leyenda del Lago Negro y el Gigante Gargantúa, cuyo desenlace no es otro que volver a presenciar "la magia de la naturaleza" y contemplar como el líder va sacando latas de cerveza de las aguas del lago. Cervezas "al punto glaciar" literalmente.

Deja de nevar durante un rato, y se agradece, pues avanzamos ahora fuera de senda, por encima de un mar de roca, siguiendo hitos de piedra y marcas de pintura, con la visión siempre a lo lejos de La Quille du Diable. 
El líder establece un nuevo paro junto a una gran roca con una pintada que dice "Yeti-Palace 2. 1/2 h". Es momento para homenajear a uno de los miembros de la secta por su fidelidad a la hora de responder a los mensajes de citación del enajenado líder. Al mismo tiempo, uno de los miembros contrataca con un homenaje al líder y le hace entrega de una placa que lleva inscrita el numero oficial de ediciones de estas excursiones salvajes. A todo esto, el líder lleva todo el día vacilándonos, vestido de corto en pleno clima invernal, como provocando al grupo, insinuando que somos unos blandengues. 






Tras los homenajes, continuamos la marcha y el ascenso hacia La Quille du Diable. 













Junto a la base de La Quille du Diable se encuentra el Refuge de L'espace. El guarda nos ve pasar y nos advierte que debemos bajar de allí antes de las 16:30h, me imagino que para que nos diera tiempo a llegar al valle antes del anochecer. Comienza a nevar con ganas y la niebla nos rodea. Hay poca visibilidad. Sobre nosotros tenemos el Peak Walk, un puente colgante de 107 metros que une dos cimas, la del View Point con la del Scex Rouge, rozando los 3000 metros. 
Vemos que hay un telesilla en marcha que sube hasta el puente. Pablo pregunta al operario si nos deja subir y este accede. En medio de una nevada copiosa y con escasa visibilidad, subimos lentamente en el telesilla. El pequeño parón hace que empecemos a notar frio. 









Cruzamos el puente y nos toca bajar abriendo huella en la nieve porque el telesilla ha dejado ya de funcionar. Llegamos al glaciar de Tsanfleuron y lo atravesamos por el borde de la meseta alta, buscando la senda que baja en dirección al valle. La bajada es bastante pronunciada en los primeros tramos y se agradecen las cuerdas fijas instaladas, sobre todo porque bajamos con zapatillas de correr,  por un terreno nevado y pedregoso.

















Sobra decir que llevamos todo el día con los pies empapados. Las zapatillas que traemos son ligeras e ideales para correr por montaña, pero por una montaña seca. Para estas condiciones lo ideal hubieran sido una botas de montaña con membrana impermeable, incluso un piolet para la bajada, por seguridad, pero es lo que tiene venir a ciegas con una bolsa de mano siguiendo a un majara. NO HAGAN ESTO EN CASA.

Poco a poco vamos bajando y llegamos a un refugio donde paramos para ir reagrupándonos. Los resbalones se suceden y ves como más de un culo toca suelo. Según perdemos altura, la nieve va quedando atrás y aparecen los verdes que abandonamos esta mañana temprano.










Llegamos al valle y el grupo para en una granja para comprar queso en una nevera de "autoservicio". Es algo habitual en esta tierra: una neverita afuera de casa, coges tu queso y dejas tu dinero. Es un acto de confianza que veo utópico en nuestro país de sinvergüenzas. En la mentalidad suiza es impensable que alguien se vaya a llevar un queso sin pagarlo. 











Aún nos quedan tres o cuatro kilómetros para llegar al pueblo donde tenemos los vehículos. Caminamos por un sendero emboscado donde se nos hace de noche. Ya en los coches, decidimos hacer un fin de fiesta en un bosque cercano a la casa del líder. Alrededor de la hoguera, comemos, bebemos cerveza y el líder pone en marcha el concurso "la patata caliente suiza". Va lanzando preguntas del tipo ¿Cuántos litros de leche da una vaca suiza al día? ¿Cuántos picos de más de 2500 metros hay en Suiza? y el que acierta la cifra recibe un regalo típico del país.









Llega el momento del regreso al aeropuerto de Ginebra, de las despedidas, de lavarnos como los gatos en el aseo de la terminal para no subir al avión oliendo a morgue. Han sido dos días muy intensos, de dormir poco y movernos mucho. El grupo está cansado, pero ha merecido mucho la pena responder con un "si" a aquel mensaje del líder. 

Estar majara mola un huevo. Seguir a un enajenado mental por un glaciar mola un huevo. Volar a otro país, sin saber a lo que vas, mola un huevo. Tener ya edad de babuchas y periódico, y seguir saltando de piedra en piedra en pantalón corto, mola un huevo. Encontrar un grupo de majaras con los que seguir haciéndolo, mola un huevazo. 
Si estas un poco majara, poténcialo, te dará vida, hazme caso.

Muchas gracias al líder por crear estos sueños y por elegirme en su día para formar parte de su grupo de majaras.

Si tu me dices ven....