miércoles, 12 de septiembre de 2012

Mas fotos de la Dragon´s Back Race 2012
























Fotos: Javier Hernandez e Ivan Sabo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

A lomos del Dragón : crónica de la Dragons Back Race 2012



Cuenta la leyenda que en tierras de Gales moraba un temible dragón, y que su rey, desesperado, envió 14 mensajeros hacia tierras extrañas en busca de guerreros decididos a derrotar a la bestia. La mañana del 3 de Septiembre de aquel año, a las puertas del castillo, un total de 93 guerreros esperaban la señal del rey para partir en busca de la feroz criatura. La batalla fue cruel y sangrienta, y cada día caían varios de aquellos valientes guerreros. La gloria final fue para quince de ellos, los mas fuertes, pero aún se recuerda a aquellos nueve que llegaron de la tierra con forma de piel de toro, aquellos que cada día eran arrojados de los lomos del dragón, pero que cada mañana se levantaban para tratar de doblegar a la bestia.
Esta es la historia de uno de ellos.


Cnwy es un pequeño pueblo del Norte de Gales, bendecido con la presencia de un majestuoso castillo, y rodeado por sus murallas. La base de su economía gira en torno al castillo, a la cría del mejillón, y a la cercana presencia de las montañas del Parque Natural de Snowdonia.
Veinte años atrás, en 1992, desde las puertas del castillo de Cnwy, partieron los corredores de la Dragon Back Race, la prueba mas dura por montaña que se había organizado hasta esa fecha. En cinco días, los corredores debían atravesar el País de Gales de Norte a Sur, por sus montañas, hasta el Castillo de Carreg Cennen.
En aquella ocasión, la prueba obligaba a participar en pareja por seguridad, y fueron Helene Diamantides y su compañero Martín Stone los ganadores de la misma.
El pasado día tres de Septiembre, coincidiendo con el veinte aniversario de aquella mítica prueba, Shane ohly daba la salida a la segunda edición, y entre los 93 participantes se encontraba de nuevo Helene, con el rostro mas marcado por el tiempo, pero con la misma sonrisa y la misma determinación que veinte años atrás.
Lo que sucedió a partir de aquel momento forma ya parte de la historia, de la de la prueba, de la de Helene, y de la de este humilde y mediocre corredor que con un mapa en la mano, y terriblemente asustado, partió por las murallas del castillo junto al resto de corredores.



Aquella fría mañana ,salimos trotando del pueblo por embarrados senderos, en dirección a las montañas. Sin haber mirado siquiera el mapa, corríamos tras los participantes que nos precedían, con la esperanza de no perder la senda correcta, y confiados en las dotes de orientación de los corredores locales. Pero pronto llegó el desconcierto al ver que cada cual optaba por una dirección distinta, y que nuestro plan "A" se venía al traste.
En total eramos nueve corredores españoles, caras todas conocidas desde hace unos años, de esas caras que se repiten en pruebas como el Ultra trail du Mont Blanc, Marathon des Sables, Ehunmilak, The Coastal Challenge, Tor des Geants, e infinidad de pruebas de 100 millas, 100 kilómetros y maratones por montaña.



Para nosotros, lo de la orientación era algo nuevo, acostumbrados a seguir recorridos bien marcados, o a seguir un track en el GPS. Pero para los corredores del Reino Unido, usar el mapa y la brújula es la única herramienta posible en un maratón por montaña. La dinámica es sencilla, en el mapa vienen marcados y numerados una serie de controles de paso, y en terreno unas balizas, de las usadas en pruebas de orientación, esperan a ser encontradas y ser el único testigo fiable del paso de cada corredor. La cima de una montaña suele ser el lugar elegido para enclavar una baliza, y el mal tiempo y el terreno salvaje son los encargados de que no sea fácil llegar hasta ella.




Con estas reglas nos tocaba recorrer unos 300 kilómetros, superar unos 15.000 metros de desnivel positivo acumulado, y ser capaces de llegar cada día ,antes de media noche, al campamento que hacía de meta y salida de la siguiente etapa.
El uso del GPS era permitido, como ayuda para saber nuestra posición en situaciones complicadas como la niebla o la noche.






Tengo que reconocer que, de no ser por el GPS, aún andaría perdido por las montañas galesas, porque, aunque no disponíamos de track alguno ni de waypoints de referencia, el saber en cada momento donde te encontrabas te permitía situarte en el mapa, y esa era nuestra baza para seguir avanzando.
Donde el mapa decía que había un sendero no siempre lo había, sino que había tan solo un tipo de terreno susceptible de ser atravesado. De este modo, aunque encaminaras tus pasos hacia un sendero de los señalados en el mapa, quizás estabas frenando tu avance, alargando el recorrido, o sumando desnivel inútilmente.

De momento, vamos encadenando checkpoints, de cima en cima, siguiendo básicamente la famosa integral de los 3000 pies de Snowdonia, aunque ordenados según el criterio de la organización. Esta famosa integral recorre una quincena de picos que rondan los 1000 metros de altitud, con subidas muy pendientes y crestas afiladas.





Las horas pasan y encontramos un problema: no hay agua. Hasta ese momento nadie había planteado la típica pregunta ¿cada cuantos kilómetros nos darán agua? El caso es que en su concepto de maratón de montaña el agua te la buscas tu, osea, miras el mapa, buscas un río y vas a por ella. Y todo el mundo parecía tenerlo claro menos nosotros. Así que, agotadas las reservas del camelback, me vi obligado a coger agua de un charco, con un bote de 400cc que llevaba por si se rompía el camel. Al ser agua estancada traté de filtrarla con el buff, pero acabé por llenarlo directamente y arriesgarme a tragar alguna porquería. He de decir que fueron esta primera etapa y la última las mas problemáticas con el tema del agua, el resto de etapas era continuo el paso por arroyos y ríos de montaña.





Para llegar al control de mitad de etapa solo había un camino, una larga y empinada bajada hasta un lago. En el mapa tan solo es una sucesión de apretadas y paralelas curvas de nivel, pero bajo mis pies es casi un precipicio. Veo a mis compañeros y a otros corredores desperdigados, asomados al borde tratando de buscar la mejor ruta para el descenso. El tiempo corre y hay que tomar una decisión, así que cualquiera es válida, y comienzo a bajar. Me pongo unos guantes finos para ir agarrándome a las rocas,voy pegando el culo a la piedra, bajo mi centro de gravedad para sentirme mas seguro, pero aún así me llevo mas de un susto. Puedo ver el lago bajo mis pies, y frente a mi la afilada cima del Tryfan, siendo atrapada por la pesada niebla que baja poco a poco haciendo desaparecer el paisaje. Estamos jodidos. Cuando consiga llegar al control del lago, tendré que comenzar a subir al Tryfan, agotado y perdido en la niebla con un simple mapa, y con la noche haciendo acto de presencia.
Tras siete horas y media consigo llegar al control. Hasta este control central, único punto donde ves a alguien de la organización, te llevan una bolsa impermeable de 22 litros donde metes lo que creas necesario (comida, ropa, etc).
Han sido casi 36 kilómetros agotadores los necesarios para llegar hasta aquí, y hasta meta queda otro tanto igual......en el mejor de los casos.






Reagrupados en el control discutimos que hacer. Nos queda una hora de margen con respecto a la barrera horaria y hay que tomar una decisión. Cinco decidimos dejarlo aquí y probar de nuevo suerte mañana, los otros cuatro continúan, pero son retirados mas adelante por las previsiones de tiempos de corte.
El reglamento de la prueba te permite salir cada mañana a disputar la etapa, o incluso tomarte un día de descanso y salir al siguiente, evidentemente fuera ya de toda clasificación.

La noche arrastra un puñado de maltrechos cuerpos hasta el campamento. Tan solo son 34 corredores, del total de 93, los que consiguen completar la etapa.
El sentimiento mayoritario es de frustración. Para la organización, la etapa era como mínimo de 52 km y 4468 metros de desnivel positivo acumulado, siendo esta la ruta mas óptima. Pero claro, te puede salir el doble de distancia y desnivel positivo según elijas por donde avanzar.
El ganador de la etapa, y favorito para el triunfo, Steve Birkinshaw, tardó 10 horas en llegar a meta. Invirtió 4 horas en llegar al control de mitad de etapa, donde nosotros abandonamos, y otras 6 horas en el resto de la etapa. Esto me hizo pensar que hubiéramos tardado del orden de 10 o 12 horas mas en tratar de completar la etapa. En cualquier caso nos hubiéramos topado con los tiempos de corte.




A la mañana siguiente la gente sale muy temprano. Cada uno sale a la hora que quiera, entre las 6 y las 10 de la mañana. Te dan el mapa, unas pequeñas indicaciones, y picas en el control de salida.
Salimos los nueve españoles juntos a las 7 de la mañana. Anoche decidimos unirnos y tratar de elegir bien la ruta para completar la etapa de hoy. Al grupo se unen dos franceses, una canadiense y un estadounidense, que ayer ya siguieron nuestros pasos. En sus currículums deportivos aparecen pruebas como la Petit Trote a Leon, Tor des Geants, Grand Raid Reunión, Western States 100, 4 Deserts Gobi March, UTMB, etc, pero ninguno consiguió completar la etapa de ayer.
Se ha pasado la noche lloviendo, y la niebla campa a sus anchas mientras subimos a las montañas. El panorama de hoy es desalentador, 53 km y casi 4000 metros de desnivel positivo como ruta "óptima", una barbaridad.
Subimos a la cima del Cnicht, trepando por rocas empapadas y resbaladizas, y cresteamos jugandonos el tipo para poder llegar hasta la primera baliza de hoy. Tan solo llegar hasta este checkpoint ya ha sido duro, y nos queda un mundo por delante.
Bajar de aquí marcó para mi el resto de la semana. Destrepamos por la montaña, con una pendiente de infarto, resbalando entre rocas, musgo, y pequeños saltos de agua. Mirabas hacia arriba y veías a tus compañeros golpearse, aflorando la risa nerviosa, hasta que en una de aquellas caídas mi tobillo se retorció unos 90 grados.
Lo primero que pensé fue: -se acabo la aventura para mi. Pero el dolor tardó en aparecer y me dio tiempo a bajar de aquella pared.



Mientras subía a la siguiente cima, Moelwyn Mawr, el dolor se hizo intenso y apareció la inflamación. Mi única solución era tratar de llegar al control central, y para ello tomé un analgésico y mi compañero Arturo (que trabaja como ATS)me hizo un vendaje para bloquear el tobillo.
Con este panorama continuamos hasta la cima, picamos nuestro paso por el checkpoint, y bajamos como pudimos para llegar a una presa de agua.
La organización había suprimido hoy dos checkpoints, que como casi siempre correspondían a dos cimas, no se sabe si por la peligrosidad de las mismas, o para evitar la carnicería del día anterior. A día de hoy, ya había gente que había recogido el petate y había regresado a casa.
El resto del día lo pasamos saltando alambradas, corriendo por las vías del tren, atravesando ciénagas, embarrados hasta la ingle, trepando por las piedras, discutiendo la dirección a seguir mapa en mano, y ayudandonos unos a otros a vencer los obstáculos.





El resultado de aquel esfuerzo inhumano fue llegar 45 minutos fuera de tiempo al control de mitad de etapa, tras diez horas de tortura y algo mas de 41 km de distancia, ¡¡ y eso solo era la mitad !!
De nuevo hoy eramos trasladados al campamento en minibus, con la misma frustración pero con mayor cansancio.
Nada mas llegar me fui a visitar al doctor para que me mirara el tobillo. Su veredicto fue simple: -tienes el tobillo mal pero ¿quieres seguir corriendo? es tu elección, hazlo si puedes soportar el dolor, no te voy a vendar el tobillo, no te va a ayudar en nada, toma analgésicos y antinflamatorios y llega hasta donde quieras llegar. Te veré mañana.
Así que me fui a la tienda a dormir y consultar con la almohada. Tendría que esperar a ver como amanecía el tobillo, pero no quería quedarme atado a un campamento mientras mis compañeros volvían a intentar atravesar la naturaleza salvaje que encierra este país. Estas son mis vacaciones, he gastado mi dinero y mi tiempo para hacer lo que mas me gusta en la vida, correr donde otros no se atreven a hacerlo.
Por la mañana el pie presentaba un derrame, y el tobillo era algo así como una pelota de beisbol, pero decidí que Arturo me hiciera un nuevo vendaje y tratar de salir a la caza del dragón un día mas.

Hablamos con el director de carrera y le propusimos comenzar la etapa en el control central, y así tratar de llegar cada día a meta por medio de nuestras piernas, sin depender del minibus. Esto nos dejaba en situación de reconocer que no eramos capaces de completar las etapas, pero de que saldríamos cada día a batallar, a pesar del cansancio y del dolor.
A Shane Ohly, el director de la prueba, le pareció estupendo. La gente se le estaba marchando a casa, cada día el numero de llegados era menor, apenas una veintena, y su intención era ayudar a la gente a aguantar hasta cruzar la meta del último día en el castillo de Carreg Cennen.
Así que cada mañana el Team Spain (como nos llamaban), mas el grupo de extranjeros adoptados, era soltado en el punto medio de la etapa, y mapa en mano comenzaba a correr para tratar de llegar a la meta de un nuevo campamento.





Por delante, la carrera oficial continuaba con la lucha de los grandes favoritos. Helene, hacía historia, ganaba cada día la categoría femenina, y se mantenía cuarta en la general absoluta.
Cada día el Team Spain volvía a crecer, adoptando mas extranjeros desalentados. Cada día yo estrenaba un nuevo vendaje, y volvía a atravesar bosques oscuros, rodear enormes lagos, atravesar ríos de aguas heladas, perdía las zapatillas en el barro, y coronaba sin aliento una nueva cima.
Desde el Norte hasta el Sur, desde Snowdonia a las Black Mountains, hasta un total de 170 kilómetros de naturaleza indescriptible y salvaje.




En la cena de despedida, los apenas 40 supervivientes fuimos recompensados con el trofeo del dragón. Siendo honestos, todos sabemos que no somos merecedores de un regalo reservado para los finishers, para aquellos que han sufrido día y noche para completar el recorrido de cada etapa en su totalidad. Pero Shane nos dijo que todo aquel que saliera cada mañana del campamento, y lograra recorrer gran parte del recorrido, sería recompensado con el trofeo de finalista. Para mi solo será un bonito recuerdo, disfruté con la aventura pero no derroté al dragón.

De momento, y según palabras de Shane, el Dragón permanecerá dormido otros veinte años, aunque meditará, y puede que en un par de años lo vuelva a despertar. El tiempo lo dirá.

Por mi parte, al llegar a casa me fui al médico,y ahora me encuetro escribiendo estas lineas, con un esgince en el tobillo derecho, y una tendinitis en el pie izquierdo, a causa de estar cuatro dias en las montañas tratando de compensar y no forzar mi tobillo lesionado. Pero en fin, no hay mal que mil años dure, ni cuerpo que lo aguante. Ahora toca descansar.

Toda la información sobre esta prueba en: www.dragonsbackrace.com






domingo, 26 de agosto de 2012

La 6000D La Plagne 2012



La noticia de que la primera etapa que me espera en Gales supone 52km y 4460m de ascenso, me trae de cabeza. Ese desnivel positivo, en tan poca distancia, y conociendo el terreno, me parece una barbaridad. En fin, es lo que me espera el primer día, así que el resto no puede ser peor (digo yo).

Por hacer una comparación, esa primera etapa sería como participar en La 6000D, con 60km y 4000m de ascenso, pero contando esta con un recorrido marcado, y con senderos en buen estado, cosas que yo no me voy a encontrar, ni marcas, ni senderos.

Los días 28 y 29 de Julio, fueron las fechas de la 23 edición de esta prueba, que incluye varias distancias, desde carrera para los críos, hasta la ultra de 60km (entre el pueblo de Aime (694 m) y el glaciar de Bellecote (3.050 m).
Os dejo vídeos de esta edición de 2012. Los hay para todos los gustos, pero todos con imagenes espectaculares.





lunes, 20 de agosto de 2012

The Dragon´s Back Race



A escasos diez días de partir hacia Gales, para la gran cita de este año, voy a detallar en que consiste esta prueba, y de paso lloriquear un poco (como hace todo el mundo antes de una carrera, no voy a ser yo menos ¿no?).

La prueba solo ha tenido una edición, hace 20 años (Septiembre de 1992), y este año reaparece para celebrar el 20 aniversario de una prueba que en su día fue la mas brutal prueba de montaña por etapas en el mundo.
Hace ahora un año que apareció la noticia de la celebración de esta prueba en diferentes webs y foros de carreras por montaña y ultramaratones. La idea nos encantó casi al instante, por fechas y por precio nos era bastante asequible, así que nos aventuramos a enviar la solicitud al director de carrera.
La carrera discurre por la "Espalda del Dragón", una serie de montañas que atraviesan Gales de Norte a Sur, de costa a costa. En cinco etapas, habrá que recorrer 300km y superar 15.500 metros de desnivel positivo acumulado, a una media de 60km y 3100 m positivos diarios.
La carrera está limitada a 100 participantes, a los cuales se les ha exigido un currículum que incluyera experiencia en pruebas por etapas, ultramaratones por montaña, y destreza con el mapa y la brújula en condiciones de poca visibilidad en montaña (este último punto es el que mas me tiene preocupado).
Así que un buen día nos llegó un correo del director de carrera confirmandonos que eramos aceptados para formar parte de esos 100 elegidos para la gloria (o para el fracaso, ya veremos).

Cada día se nos dará un mapa impermeable (por aquello de la incesante lluvia) justo a la hora de la salida, con unos checkpoints de paso obligado, siendo la meta el campamento instalado al final de cada etapa.
El recorrido carece de marcas, y es el mapa la única guía a nuestra disposición para tratar de llegar a cada control. Como ayuda para los menos diestros (entre los que me incluyo) nos marcaran en el plano unas coordenadas de latitud y longitud de donde se encuentran los checkpoints, así que podremos perder un ratillo y meter las coordenadas a mano en el GPS a modo de waypoints, lo cual nos puede ayudar bastante en condiciones de niebla, poca visibilidad, o momentos de desesperación y desorientación (cuando estas bloqueado mentalmente y te sientes perdido, el único que mantiene la calma y que sabe donde te encuentras es el amigo GPS).



Cada día nos montarán un campamento, con tiendas para dormir, y nos darán de cenar y de desayunar (dieta estrictamente vegetariana). Así que nosotros solo tenemos que dedicarnos a atravesar las montañas en busca de un plato de comida y de unas horas dentro de un saco de dormir.

El material obligatorio se centra en el mal tiempo en montaña, osea, pantalón y chaqueta impermeables, saco de supervivencia (no manta de supervivencia, es como una funda vivac donde te metes por completo para evitar la hipotermia), gorro y guantes apropiados, frontal con pilas de repuesto, silbato, mechero, teléfono móvil, dinero (20 Libras), venda elástica adhesiva, pequeño botiquín, sistema de hidratación, comida suficiente para toda la etapa (no hay comida en los controles),zapatillas de montaña (prohibidas las de asfalto), brújula y bolígrafo indeleble.
En mi caso, todo esto supone una mochila de 4,5kg, con todo metido dentro, aunque si ya de salida hace mal tiempo se entiende que llevaré la ropa obligatoria puesta.

La organización nos ha exigido una bolsa estanca de 59L máximo, para meter nuestras cosas, puesto que la bolsa "duerme" al raso. Así que hemos comprado una bolsa de las que se usan en náutica. En ella meteremos el saco de dormir, el aislante, la ropa seca, y la comída de carrera, y ellos se encargan de transportarla hasta el siguiente campamento.

La experiencia prévia de nuestra participación en la Scottish Ultra, tambien por etapas, nos da una idea del tipo de terreno y del clima que nos vamos a encontrar, así que las sorpresas serán menos.

Y ahora, visto lo que nos queda por delante, toca llorar. Como siempre, seguro que no he entrenado lo suficiente, como siempre, tengo dolores en la rodilla izquierda, en el pie derecho, en el gluteo izquierdo.........y como siempre estoy "cagado de miedo". Así que ,me secaré las lagrimitas, prepararé el petate, y me largaré en pocos días a disfrutar de lo que de verdad me apasiona, que no es otra cosa que ver hasta donde soy capaz de llegar.

Ya contaremos algo a la vuelta.

La web



Shane Ohly, director de carrera. Ganador de la OMM Elite 2011, y organizador de cantidad de carreras de prestigio en el Reino Unido




El trofeo para los finishers.




Berghaus,uno de los patrocinadores de la carrera, nos ha enviado a casa de regalo una chaqueta Berghaus Vapour Storm Jacket. Elaborada con Gore_Tex, muy ligera, y con unas "branquias" laterales de diseño propio. La chaqueta no sale al mercado hasta Marzo de 2013. Así da gusto!!




Este es el video de la carrera de 1992:





jueves, 16 de agosto de 2012

UTMB 2012. Se acerca el momento.



Una vez mas, la décima en esta ocasión, se acerca la carrera entre carreras. Sigo pensando, después de haber participado en las ediciones de 2006 y 2007, que no hay carrera como esta, por paisajes, recorrido, organización y público........y aún así no regresaría, mas que nada por no enturbiar los buenos recuerdos.
Este año, sin la participación de Kilian, el gran favorito es Iker Karrera (segundo el año pasado), que está en su mejor momento, aunque ya se sabe: en 167km puede pasar de todo.



viernes, 10 de agosto de 2012

El día que no quise correr.


Tumbado en el sofá, el calor y la humedad me mantienen postrado, sin apenas fuerzas para incorporarme. Miro hacía el exterior, la tarde es gris, calurosamente gótica, como si un cielo invernal visitara esta tarde de Agosto. Es el hechizo del Levante en mi ciudad, da igual que el termómetro marque 35ºC, de repente la niebla hace desaparecer las calles como en Silent Hill; el sol se va......pero el calor se queda.

Llevo dos días sin salir a correr, si no salgo hoy serán tres, y tres es como decir "la eternidad", tres días es la barrera que le hace a uno sentirse mal, tres es igual a remordimientos, tres es un martillo en la conciencia...........con lo que se me viene encima, a tres semanas de una prueba tan dura en el extranjero.
Sudo y pienso, dudo una vez mas. Se que no me apetece, quisiera seguir tumbado, busco excusas por doquier........pero un señor pequeño, igualito a mi, sentado en mi hombro, no me deja de acosar: "tienes que salir a correr, tienes que salir a correr.......".

Trato de incorporarme, tiro de las piernas, me ayudo con los brazos, me siento como cientos de esclavos tirando de palancas para aupar un bloque de piedra de una pirámide egipcia. Deambulo por el pasillo, sin energía, arrastrando los pies, en busca de las zapatillas de trail.
Vuelvo a mirar la calle por la ventana, y vuelvo a resoplar, no tengo "ganitas de na". Me iré a la sierra, en plan tranquilo, a hacer lo mínimo para justificarme conmigo mismo, y volver prontito a casa............a la ducha y el sillón.

Arranco a correr despacito. Vencer "el pico de arranque" es lo peor, el paso de parado a "en marcha" demanda mas energía de lo habitual. Después la inercia ayuda un poco, el mecanismo se hace circular y repetitivo, no hace falta tomar conciencia del gesto.........hasta que el sendero se torna subida.
Lo peor que te puedes encontrar ,"El día que no quisiste correr", es un perro sin dueño....o una cuesta con nombre. Porque en todos los pueblos, sierras, montes, parques naturales, y afueras de ciudad, hay una cuesta, y la muy perra tiene nombre.
Una cuesta sin nombre no es una cuesta, es un camino que tiende a subir, pero que nadie echa en cuenta, al menos no lo suficiente como para bautizarla con un nombre.
Pero amigo, si la cuesta tiene nombre, ya te puedes preparar.

Subo dando pequeños saltitos sobre las puntas de mis pies, cientos de zancadas diminutas, como una ráfaga de pequeños pasitos que me hacen ir subiendo sin acusar el esfuerzo, al menos no lo suficiente como para empezar a pensar en parar.
Corro sin camiseta, con mi botella de mano, empapado por el sudor y la densa niebla, y decenas de diminutas mosquitas quedan atrapadas en mi piel, como aplastadas en un muro, con sus alas mojadas, soldadas a mi cara, mis brazos, mi pecho, por efecto de la tremenda humedad.
La dueña del nombre se acaba, y el sendero se torna horizontal, ondulado en algunos tramos, y comienza a zigzaguear. Mi ritmo aumenta, y comienzo a..........a.............disfrutar!!
¿Como?, ¿disfrutar? toc toc, ¿quien es? : -¿no es usted el hombre que yacía en un sofá?
Como si de un fenómeno paranormal se tratara, me veo fuera de mi cuerpo, corriendo sin querer parar, sin cansarme, sin querer pensar en nada, casi desnudo en medio de la niebla. La hierba alta, húmeda, se desliza por mis piernas al pasar, es como si fuera lo único que consigo notar, nada mas perturba este momento casi espiritual.
Y así seguí largo rato, sin conciencia del tiempo, ni de la distancia, y a decir verdad no se cuando terminó.
Llegué a casa, sin recordar como, con una sonrisa de pirado, cuasi fumado, cubierto de mosquitas en su lecho de muerte, totalmente empapado........ saliendo del éxtasis, poco a poco regresando a la realidad.

No quiero asustar a nadie, pero esta historia es real, de hace apenas unos días, justo de ese raro día en que no quise correr. Así que, si sentís alguna vez que se acerca ese tercer día sin salir a correr, ya sabéis lo que os puede pasar.

jueves, 2 de agosto de 2012

Iker Karrera: nuevo record Chamonix-Zermatt



115 kilómetros, 15.400 metros de desnivel y 12 glaciares; esto es lo que a Iker Karrera le quedaba por delante cuando arrancó de la plaza de la iglesia de Chamonix, el pasado día 25 de julio, en dirección a la localidad suiza de Zermatt. La llamada "Ruta de los Glaciares" es un recorrido clásico que nació en 1861, y que tiene su cota mas alta en 3724 metros. El objetivo de Iker era bajar de 24 horas, y hacerlo en autosuficiencia, tan solo avituallando con lo que pudiera pillar en alguno de los refugios que encontraría a su paso.

“Ha sido muy duro, de lo más duro que he hecho. Me quedan pocas reservas. No me han sentado bien las comidas y eso lo ha dificultado todo. Los glaciares estaban mucho mejor de lo que pensaba, sino estaría allí todavía y dos de los refugios tenían las luces encendidas lo que me ha ayudado mucho a encontrar los caminos. En dos refugios he parado, he podido recuperar la respiración y poco más, descansar lo voy a hacer ahora. Lo que se me ha hecho más duro ha sido la subida al refugio Bertol, que se me ha hecho eterna, y la acumulación de fuerza y kilómetros”.

Iker lograba su objetivo, y establecía un nuevo record, tras llegar el jueves 26 a las 16:50h a Zermatt, 21h 20min despues de su partida desde Chamonix