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miércoles, 22 de febrero de 2023

¿Por ahí hay que subir?

Subiendo al Mont Chetif, durante el Gran Trail Courmayeur


 Di la verdad, tu también eres de los que cuelga esa foto de la carrera en la que sales agarrado a una cadena o a un cable de acero. Esa subida equipada con una cadena para ayudar a subir, o ese paso delicado donde se ha instalado un pasamanos con un cable de acero o una cuerda. Ese punto en concreto suele marcar tu recuerdo de esa prueba: es el que no olvidaras o es el que no quieres volver a recordar.

Escucharas a gente despotricar , ponerse nerviosa hasta el punto de proferir insultos contra la organización e incluso darse la vuelta porque por ahí no van a pasar. Y luego, en las redes sociales, publicarán que eso no es correr, que ellos no iban a una yincana , que han puesto en peligro a los corredores y así un sin fin de argumentos en contra del que ha diseñado el recorrido de la prueba. 

El "Trail Runner" y sus peculiaridades.


Dragon´s Back Race 2012. Segundo día de carrera. En algún lugar de las montañas de Gales.


A mi modo de ver, las montañas tienen una orografía y una serie de obstáculos que te obligan a salvarlos si quieres desplazarte por ellas. Ya ni te cuento si lo que se pretende es ascender a sus cimas, porque todas las cimas no son accesibles por un amable sendero zigzagueante. En pruebas como la Canfranc-Canfranc de 100 kilómetros, hubo tramos que tuvimos que superar usando las cuatro extremidades. Lo ideal es que te sientas cómodo en esas situaciones, pero si no es así, tendrás que valorar hasta donde estas dispuesto a llegar.

En mi infancia (allá en la prehistoria) se jugaba en la calle. A mi me encantaba ascender entre las columnas y la pared de los bajos de mi bloque, usando la técnica de chimeneas. A veces, al jugar al escondite , a rescatar o a "policías y ladrones", trepaba y me quedaba pegado al techo, en silencio, mientras pasaban por debajo sin apercibirse de mi presencia. En casa, hacía lo mismo entre las paredes del pasillo, por supuesto descalzo.

Reinhold Messner utilizando la técnica de chimeneas


También me gustaba trepar a los árboles y a las tapias, cuando se "embarcaba" un balón. Recuerdo cuando mi padre compró una cuerda de cáñamo y la llevábamos al pinar los fines de semana de campo. Dicha cuerda, lo mismo servía para atar prisioneros al tronco de un pino, para caminar por la cuerda floja dispuesta entre dos arboles, o para lanzarla por encima de una rama gruesa y usarla para subir o para columpiarnos. Otra cosa que me gustaba, era subir hasta mi sexto piso usando las barandillas de las escaleras,  en vez de los escalones. Era una especie de "El suelo es lava" perpetuo.

Gran Trail Courmayeur 2015. Una bajada cualquiera


Luego me dio por el BMX y por las Artes Marciales, pero al llegar la Universidad, me inscribí en un club local de espeleología y escalada. Pagué la matrícula y me dieron una llave del club. Allí había infinidad de revistas, con esos tipos fibrosos con sus mallas de colores mega horteras.....no era un look que me gustara, pero si su agilidad para subir por aquellas enormes paredes de roca. Solía ir al club por las mañanas, cuando tenía horas libres entre clases , y nunca había nadie. Me pasaba una o dos horas entrenando en los plafones del rocódromo......reventado pero contento. Luego buscaba cosas que escalar. Ves fachadas y piensas por donde podrías subirlas. Ves estructuras metálicas y te imaginas subiendo por ellas. Vas al campo y vuelves a trepar árboles y rocas de gran tamaño. De alguna manera fue como regresar a la infancia.




Macizo Central Picos de Europa. El paseo entre refugios tiene su miga.

Tal era mi fiebre por escalar, que en una habitación de mi piso, instalé presas de resina en las paredes, para ir moviéndome en travesías horizontales sin tocar el suelo. El tiempo y la vida familiar fueron ocultando las presas tras armarios y estantes. 

Solo 8 presas quedan al descubierto

Al igual que las presas se fueron ocultando, la fiebre se me fue pasando. Acabé deshaciéndome del material y la escalada pasó a ser un recuerdo.

En 2004 comencé a correr larga distancia y en 2006 ya estaba con un dorsal en el pecho escuchando a Vangelis en la salida del UTMB. Correr por montaña me atrapó por completo. La posibilidad de viajar a conocer nuevos países y sus montañas era muy atractiva. Correr azotado por el viento ártico en Escocia, desorientado por la niebla en Gales, bajo la lluvia en el Pirineo Frances, de noche en Los Alpes Italianos. Horas y horas trotando por montañas , horas y horas de vivencias. Jamás puse pegas a un recorrido , tan solo a algún tramo feo sin sentido, de esos que suelen meter para alargar kilómetros. Poco a poco me fui desenganchando de los Ultra Trails y fui  bajando los kilometrajes. Mis últimos tres dorsales fueron las tres primeras ediciones de Tajo Negro, una prueba que acumulaba 2600 metros de desnivel positivo en tan solo 33 kilómetros. Corta, pero dura de cojones.



CxM Tajo Negro

Hace cinco años, se mezclaron los ingredientes necesarios para retomar la escalada. Las personas adecuadas me dieron el empujón y me enseñaron todo lo necesario. Amigos y compañeros de carreras, viajes y  travesías montañeras, ahora eran también compañeros de cordada.

Hace apenas 100 años que en Alemania se escaló la primera vía de grado 6a, máxima dificultad hasta esa época. No fue hasta 1948 , cuando Pierre Allain inventó los primeros pies de gato, que empezaron  a escalarse vías más difíciles y a subir el grado. La escalada vivió un boom en Francia (en Verdon) y en EEUU (en Yosemite) y en 1970 se escala la primera vía de grado 7a. A partir de esa fecha la locura por subir de grado se desata , hasta llegar a la actualidad, donde ya se ha escalado el primer 9c de la historia, algo ya estratosférico.


Descripción de los grados de escalada

Escalando en el Canuto de la Utrera. Vía de grado 6b+ apretado...


Escalar es un ritual. Atas el extremo de la cuerda con un nudo de ocho doble a tu arnés, como si fuera el cordón umbilical  que te une a la vida. En el otro extremo de la cuerda está tu compañero, que vela por tu seguridad abstraído del resto del universo. Se hace el silencio y solo se escucha el tintineo metálico del material que cuelga a los lados de tu arnés . No existe nada en el mundo en este momento, solo piensas en seguir subiendo y no caer. Empolvas tus manos con magnesio para evitar que suden y buscas con la mirada en el relieve de la roca dónde asirte para seguir ascendiendo. Te mueves sin brusquedad, temeroso de que el pie de gato resbale del pequeño canto donde lo tienes apoyado. Aguantas la respiración y te dispones a soltar tu mano derecha de la regleta donde tus dedos arqueados se agarran con fuerza. En un movimiento explosivo , lanzas tu mano y consigues acertar con ese pequeño orificio donde alojas la primera falange de los dedos índice y corazón. Escuchas a tu compañero decir "buena!!", observando atentamente todos tus movimientos desde abajo. Le pides cuerda y jalas de ella con una mano, sujeto ahora solo por esos dos dedos de la otra mano a la pared, para poder pasarla por el mosquetón de la cinta anclada a la roca que hace de seguro. Con la pelvis pegada al máximo a la roca, reposicionas tu centro de gravedad. Tanteas hasta que consigues introducir la puntera del pie de gato en una fisura de un par de dedos de ancho. Retacas la puntera para asegurarte y realizas una extensión a una pierna para tratar de alcanzar el borde de la repisa que tienes sobre ti. Poco a poco te vas sintiendo a gusto en la pared y tu escalada fluye. Consigues llegar al final de la vía, sin fallos, sin haberte bloqueado en ningún paso, habiendo experimentado el Zen de la escalada. Te anclas a las argollas de la reunión y contemplas el paisaje desde ahí arriba. La calma de esos segundos es parte del ritual. Esas horas suspendido en el vacío te limpian de los residuos acumulados en el día a día y te preparan para afrontar otro periodo de tempestad.
Te llevas contigo el tacto de la roca, la charla de regreso y una mochila cargada de sueños y libre de angustias. 





Escalando "Lluvia de asteroides" , 250 metros de escalada en El Chorro (Málaga)



En esencia, todos somos escaladores. Filogenéticamente , forma parte de las habilidades motrices básicas desde nuestro nacimiento, junto con correr, saltar, lanzar, recepcionar, etc. Del desarrollo de estas habilidades en la infancia, estimulados por el juego y la educación física, dependerá que se instauren entre nuestras destrezas motoras, o que se atrofien con el paso del tiempo. Está claro que escalar contiene un determinante sicológico con un alto valor específico , pero es algo que se puede aprender a controlar y gestionar. Es cuestión de probar.

De momento, y mientras el cuerpo lo permita, seguiremos corriendo y escalando todo lo posible, y poniendo esa sonrisa que le sale a uno cuando el recorrido te lleva a ese punto donde preguntas ¿Por ahí hay que subir? 






jueves, 2 de febrero de 2023

El noble arte del sufrimiento voluntario

 

Camino del trabajo, en mi coche, el reloj marca las 6:20h de la mañana. Es 1 de febrero y el termómetro del coche dice que estamos a 4 grados centígrados. Con esta temperatura, y la humedad de esta zona, tengo sensación de frio, a pesar de las tres capas de ropa que llevo puestas. El frio de aquí se te mete hasta los huesos, a no ser que estés con la vena de la frente hinchada subiendo un cortafuegos.

De nuevo vuelvo a ver a esa chica corriendo. A través de mi ventanilla empañada, y con el escaso alumbrado urbano, apenas parece la visión de un demente, más que una imagen real. Al pasar junto a ella con el coche, la luz de una triste farola, ayudada por el resplandor de los faros, me reafirman mi convicción de que es una imagen real y no un espectro creado por mi mente soñolienta.

Misma hora, misma indumentaria, a pesar del frio. Pelo recogido, auriculares grandes, como los de un disc-jockey de los 80, calzonas cortas de atletismo de toda la vida, camiseta holgada sin mangas y zapatillas de asfalto.



Fotos de la chica tomadas desde mi coche


Hace más de un año que la llevo viendo, al menos un par de veces a la semana, cuando voy camino al trabajo. No alcanzo a ver su rostro, ni conozco su propósito , pero tengo la certeza de que hoy no lo tiene que estar pasando muy bien.

El noble arte del sufrimiento voluntario, esa especie de masoquismo que nos arrastra a penar por cuenta propia y al descredito de los ajenos.

Por mi parte, no siento más que admiración por esta chica, pero estoy seguro de que alguna vecina comentará “Esa niñata está chalá” en el corrillo del bingo.

¿Qué nos empuja a la asfixia voluntaria de subir una colina con un resfriado mal curado? ¿Por qué usamos el razonamiento irracional del “o termino de reventar o de esta me lo curo”? ¿Por qué nos empeñamos en ponernos las cosas difíciles a nosotros mismos?

Sentir los latidos revolucionados del corazón en nuestro pecho, con esa punzada en las sienes y la saliva pastosa en la boca, debería ser fruto de la persecución de un oso pardo a tus espaldas, no del “paseo” matutino de la mañana del sábado con los colegas.

Podemos idealizar el arte del sufrimiento voluntario como una continua búsqueda de la mejora por parte del individuo. Elegir el peor camino como el camino (literalmente) para estimular al cuerpo y a la mente, y así activar los mecanismos de adaptación que desembocaran en la mejora del individuo. Eso si no te dejas los dientes en el camino y acabas tomando el filete con pajita.

¿Lo que no te mata te hace más fuerte? Puede que sí, o puede que te deje secuelas.

La continua exposición voluntaria al daño, a las inclemencias y al esfuerzo innecesario, puede crearnos una percepción distorsionada del entorno y de nosotros mismos, llegando a ver llano lo que no lo es , o bajo lo que en realidad está alto.  Fruto de esta distorsión nació “El Falsollano”. Cuenta la leyenda que un sufridor voluntario, empoderado por la percepción distorsionada de sí mismo, acuñó el término “falsollano”, asociando el término a pendientes reales, no falsas, que a ojos de este hijoputa eran levemente inclinadas. Desde ese día, hijoputas de todo el planeta, quedan contigo para correr y te guían poco a poco hacia una sucesión de “falsollanos” , para ver de reojo como resoplas, con una sonrisilla maléfica esbozando en su rostro.

Este acto de hijoputismo es altamente contagioso, provocando que tú mismo arrastres a “falsollanos” que has padecido a otras criaturas inocentes.


Reunión de hijoputas y falsollanistas al atardecer.


Reunión de hijoputas y falsollanistas  con nocturnidad y alevosía. 

 ¿Existe mayor gesto de sufrimiento voluntario que el de inscribirse en un ultratrail o en una prueba de ultrafondo de 24 horas? No y lo sabes.

Como siempre digo, desde hace casi dos décadas, correr ultramaratones es como comer picante, sabes que vas a acabar jodido, pero repites una y otra vez, hasta el punto de estar todo el día pensando en ello. Por suerte, en mi caso, he conseguido desengancharme (del picante aún no) , aunque tengo la certeza de que el día menos pensado acabaré recayendo, lamentablemente.

 A día de hoy, practico el arte del sufrimiento voluntario en un ámbito diferente, pero hubo una época en la que el espíritu kamikaze se había apoderado de mí, y no paraba de lanzarme en barrena a la cubierta de cualquier portaviones que apareciera en el horizonte de la ultradistancia.

El Hachimaki que llevaba en mi frente , me lo trajo de Japón un compañero de trabajo. La frase decía "Victoria Segura" y la eligió la mujer de mi compañero, que es japonesa. 


Si no te has metido un buff en la raja del culo para impedir que te rocen los cachetes, en algún lugar entre las montañas de Suiza, aún no has tocado techo en el arte del sufrimiento voluntario. Seguro que te encuentras en esa etapa en la que cuelgas cualquier foto de tus pies destrozados, tus piernas arañadas o tu cara partida, todo con orgullo y satisfacción. Pero lo de los cachetes en carne viva está en otro nivel. Pero tranquilo, todo llegará, hazme caso.


Presumiendo el día después de la Pedrusco Trail

Marathon Des Sables 2009 terminada

Scottish Ultra 2010. Pies, hijoputa y falsollanistas en la niebla

¿Has colgado alguna vez en Wikiloc un ruta mala y perra , con trepadas salvajes y pinchos por doquier, y has puesto en la pestaña “Dificultad Técnica” la palabra “Fácil”?¿No?  Yo si, pero no voy a decir en cual, para que siga picando algún incauto.

¿Has escondido unas latas de cerveza entre las piedras de un cresteo, de vegetación cerrada y frecuentado por víboras, y has publicado las coordenadas para que alguien se anime a encontrarlas?¿No? Pues yo si, pero que conste de dejé también una lata de aceitunas como aperitivo y una 0,0 para atraer a esas criaturas que las beben. A día de hoy no me consta que nadie las haya encontrado (o eso, o no sobrevivió para reportarlo). Dejo por aquí la foto con las coordenadas por si alguno se anima.

Ánimo chavales!!

Y bueno, que estamos a primeros de año, y es el momento de diseñar tu calendario. De ti depende que parezca la cabalgata del orgullo gay, o una verdadera carnicería a la altura de pocos hijoputas falsollanistas practicantes del noble arte del sufrimiento voluntario.


Un saludo.


sábado, 26 de noviembre de 2016

Run Forever



"Run Forever"  es el documental que narra como Nick Spinks hace historia, al ser la persona mas rápida en hacer un doble "Bob Graham Round". Nicky, una granjera de 49 años, que ha superado un cáncer, tardó 45 horas y 30 minutos, mejorando el anterior récord en una hora, un récord que perduraba desde el año 1979.  Roger Baumeister, el poseedor del legendario record, ayudó a Nicky durante su intento de batirlo.

La "Bob Graham Round", es un reto que tiene como escenario el Lake District National Park (Parque Nacional Distrito de los Lagos, en Inglaterra), un entramado de montañas y lagos, epicentro del "fell running" (carreras por montaña) desde hace mas de cien años.
 Bob Graham, dueño de una pensión en Keswick,creó este recorrido que permanece inalterable desde el año 1932.  Sólo un año después de su creación, Graham fue el primero que logró completar este recorrido de 72 millas (algo más de 115 kilómetros) y más de 8.220 metros de desnivel positivo (conocido como el "Everest Ingles"), empleando menos de 24 horas.
A pesar de que pensaba que sería fácil que cualquiera superara su tiempo, de 23 horas y 39 minutos, el récord de Graham no fue batido hasta 28 años después.

 A partir de la década de los sesenta, otros corredores acudían a Keswick para completar el recorrido ideado por Graham, e incluso se empezaron a crear otro tipo de modalidades, como la de Ken Heaton, que tuvo la idea de superar los picos logrados por Graham, y llegó hasta los 51 picos en menos de 24 horas. Cada vez más gente se interesa por la BGR, si bien, la plusmarca del recorrido sigue imbatible desde 1982, cuando Billy Bland completó los 115 kilómetros en 13 horas y 53 minutos.

 Para hacer oficial el logro, se debe salir y regresar desde el Moot Hall en Keswick, en menos de 24 horas. El paso por cada una de las 42 cimas, y el tiempo de paso, ha de ser atestiguado por un acompañante (o varios repartidos por tramos), y registrado en un formulario oficial. La ruta no está marcada, así que se precisan los mapas de la zona, y destreza para encadenar las cimas en el mejor orden.






Entre las mujeres, el mejor tiempo lo atesora Nicky Spinks, que en el año 2015 dejó el record en 18 horas 6 minutos. En lo referente a cantidad de picos ascendidos, el récord lo ostenta tambien Nicky Spinks que, en el año 2011, logró la friolera de 64 picos ( a sólo 13 de la mejor marca masculina) en 23 horas y 15 minutos. Nicky, que en 2005 fue diagnosticada de cáncer, venció a la enfermedad y a las montañas, siendo la poseedora de los records de otras dos grandes rondas, la Paddy Buckley (en Gales) y la Ramsay Round (en Escocia).
Entre sus logros también cuenta con un primer puesto en el Grand Raid Pyrenees, y un cuarto puesto en el Grand Raid Reunion (la Diagonal de los Locos)




 

miércoles, 16 de marzo de 2016

THE BOB GRAHAM ROUND



La "Bob Graham Round", es un reto que tiene como escenario el Lake District National Park (Parque Nacional Distrito de los Lagos, en Inglaterra), un entramado de montañas y lagos, epicentro del "fell running" (carreras por montaña) desde hace mas de cien años.
 Bob Graham, dueño de una pensión en Keswick,creó este recorrido que permanece inalterable desde el año 1932.  Sólo un año después de su creación, Graham fue el primero que logró completar este recorrido de 72 millas (algo más de 115 kilómetros) y más de 8.220 metros de desnivel positivo (conocido como el "Everest Ingles"), empleando menos de 24 horas.
A pesar de que pensaba que sería fácil que cualquiera superara su tiempo, de 23 horas y 39 minutos, el récord de Graham no fue batido hasta 28 años después.

 A partir de la década de los sesenta, otros corredores acudían a Keswick para completar el recorrido ideado por Graham, e incluso se empezaron a crear otro tipo de modalidades, como la de Ken Heaton, que tuvo la idea de superar los picos logrados por Graham, y llegó hasta los 51 picos en menos de 24 horas. Cada vez más gente se interesa por la BGR, si bien, la plusmarca del recorrido sigue imbatible desde 1982, cuando Billy Bland completó los 115 kilómetros en 13 horas y 53 minutos.



En el apartado de picos realizados en 24 horas domina Mark Hartell, que en ese periodo de tiempo llegó a ascender 77 picos, superando en dos el anterior récord.
 Además de estas dos formas de encarar la BGR, el siguiente reto fue completarla en temporada invernal, algo que no se consiguió hasta el año 1986, cuando dos personas lo lograron en un tiempo de 23 horas y 6 minutos. El mejor tiempo en esta estación lo tienen Martin Scrowston y Barrie Laycock, que lo lograron terminar en 22 horas y 8 minutos. Sólo 17 personas han logrado completar la prueba en temporada invernal.

 Unos años antes, concretamente en 1977, fue cuando Boyd Millen se anotaba la primera “back to back”, es decir, un doble recorrido de los 42 picos del trazado original. Su tiempo fue de 52 horas y 30 minutos, plusmarca que ahora ostenta Roger Baumeister desde 1979 y que dejó en 46 horas y 34 minutos.

 Entre las mujeres, el mejor tiempo lo atesora Nicky Spinks, que en el año 2015 dejó el record en 18 horas 6 minutos. En lo referente a cantidad de picos ascendidos, el récord lo ostenta tambien Nicky Spinks que, en el año 2011, logró la friolera de 64 picos ( a sólo 13 de la mejor marca masculina) en 23 horas y 15 minutos. Nicky, que en 2005 fue diagnosticada de cáncer, venció a la enfermedad y a las montañas, siendo la poseedora de los records de otras dos grandes rondas, la Paddy Buckley (en Gales) y la Ramsay Round (en Escocia).
Entre sus logros también cuenta con un primer puesto en el Grand Raid Pyrenees, y un cuarto puesto en el Grand Raid Reunion (la Diagonal de los Locos)



 También los corredores más jóvenes, sobre todo británicos, se interesan por la BGR, y es que los récords de precocidad los tienen Ben Squibb y Alison Wright, que, con 13 y 19 años respectivamente, son los más jóvenes de la historia en coronar la BGR.
 En el otro lado de la balanza se encuentra Brian Leathley, corredor de más edad en completar el trazado, con nada menos que 66 años.
En el caso de las mujeres, es Carol McNeil la que puede presumir de ser la más veterana en lograrlo, al hacerlo con 49 primaveras.

El respeto que se tiene en el país británico por el creador de este reto es tal que incluso existe el Bob Graham 24 Hour Club creado en 1971 por Fred y Margaret Rogerson y que todavía sigue en activo.
Para hacer oficial el logro, se debe salir y regresar desde el Moot Hall en Keswick, en menos de 24 horas. El paso por cada una de las 42 cimas, y el tiempo de paso, ha de ser atestiguado por un acompañante (o varios repartidos por tramos), y registrado en un formulario oficial. La ruta no está marcada, así que se precisan los mapas de la zona, y destreza para encadenar las cimas en el mejor orden.



Nicky Spinks: Bob Graham Round

domingo, 20 de septiembre de 2015

LAKES SKY ULTRA



Después de haber corrido en Escocia y Gales, sobre todo al estilo Dragons Back Race, me quedó la esencia de las carreras de montaña por aquellas tierras, su forma de entenderlas, su tipo de montañas, su tipo de terreno, su duro clima, y su espíritu aventurero.
 Hace unos días se ha estrenado una dura prueba en el Parque Nacional Lake District (Distrito de Los Lagos), en el Reino Unido. La Lakes Sky Ultra, supone un recorrido de 52 kilómetros con 4300 metros de desnivel positivo acumulado. Hasta aquí nada del otro mundo, incluso no es necesaria la navegación con mapa y brújula como en casi todas estas pruebas en U.K.
La dificultad la marca la gran cantidad de trepadas, destrepes y cresteos que se han de afrontar, así como el duro transito por las encharcadas turberas, y el húmedo y ventoso clima omnipresente en estas tierras.
 Tan solo dos puestos de avituallamiento (genial, porque no suele haber ninguno, y has de pillar el agua de arroyos o charcas, y portar lo que necesites en tu mochila), y 14 horas límite, ya que se evita la noche por lo peligroso del terreno.

Para inscribirse, es necesario acreditar experiencia y soltura en carreras de montaña con terreno complicado. Como explica el director de carrera "No cometa un error, este es un evento con un riesgo inherente. Si sus rodillas tiemblan, teme la exposición a las alturas, o no se siente cómodo usando las manos en las rocas, esta carrera no es para usted".


 La fecha ha sido el pasado 12 de Septiembre de 2015, así que la próxima edición rondará esas fechas de 2016. Las fotos, y sobre todo el vídeo, dan buena muestra de lo que supone esta Lakes Sky Ultra ¿te atreves?

Toda la información pinchando en el enlace Lakes Sky Ultra







jueves, 5 de septiembre de 2013

Ben Nevis Fell Race



Con motivo de la celebración de la Ben Nevis Fell Race, este Sábado 7 de Septiembre, he creado esta entrada para conocer un poco de su historia.

La historia de las carreras en el Ben Nevis se remonta a 1895. William Swan, un peluquero de Fort William, realizó el primer ascenso cronometrado el 27 de septiembre de ese año, cuando realizó el trayecto de ida y vuelta desde la antigua oficina postal ,en Fort William, a la cima, en 2 horas y 41 minutos.



 Los siguientes años se mejoró el récord de Swan en muchas ocasiones, pero la primera carrera competitiva fue celebrada el 3 de junio de 1898 bajo las reglas de la Asociación Atlética Amateur de Escocia. Diez competidores participaron, comenzando el recorrido en el Hotel Lochiel Arms en Banavie, siendo el recorrido más largo que la ruta desde Fort William; el ganador fue un hombre de 21 años llamado Hugh Kennedy, guardabosques en Tor Castle ,que terminó (coincidentemente con la carrera original de Swan) en 2 horas y 41 minutos.

 Se organizaron carreras regularmente hasta 1903, cuando se celebraron dos eventos; éstos serían los últimos por 24 años, tal vez debido al cierre del observatorio en la cima al año siguiente. La primera de estas carreras comenzó en Achintee, al pie de la Pony Track, y terminaba en la cima; fue ganada en tan sólo una hora por Ewen MacKenzie.

 La segunda carrera comenzó en la nueva oficina postal de Fort William, y MacKenzie bajó el récord a 2 horas y 10 minutos, marca que se mantuvo por 34 años.
La Carrera del Ben Nevis ha sido celebrada en su formato actual desde 1937. Ahora toma lugar en el primer sábado de septiembre de cada año, con un máximo de 600 competidores. Comienza y termina en la cancha de fútbol Claggan Park en las afueras de Fort William, su distancia es de 16 km con 1.340 m de ascenso.



Debido a la dureza de la prueba, la participación se encuentra restringida para aquellos que han completado tres carreras de montaña "Clase A" según la asociación escocesa de fell running. El material obligatorio se compone de impermeable,prenda para la cabeza, guantes y un silbato. A quien no alcance la cima después de dos horas se le hace regresar. El tiempo límite es de 3h 15 min.

Los récords, tanto masculino como femenino, se mantienen desde 1984, cuando Kenny Stuart y Pauline Howarth del Keswick Athletics Club, ganaron sus carreas con tiempos de 1:25:34 y 1:43:25, respectivamente. (Kenny corrió en 1989 el Houston Marathon, marcando un nuevo record por aquel entonces con 2h 11 min 36 sg).
 La carrera solo se ha suspendido en una ocasión. Fue en 1980 cuando, con los corredores en la linea de salida, y unas condiciones extremas, se decidió suspender por seguridad.

sábado, 20 de octubre de 2012

Bob Graham y Paddy Buckley Round



En Gran Bretaña existe, desde su creación en 1931, este reto que consiste en recorrer 42 picos en menos de 24 horas. Su creador, Bob Graham, fue el primero en lograrlo en 1932. Su récord no fue superado hasta 28 años después.

Las carreras por montaña hunden sus raíces en ciertos retos que ,amantes de esta, se proponían de forma individual. En Gran Bretaña, uno de esos desafíos pasó a ser  uno de los recorridos más míticos del fell running , la Bob Graham Round (BGR).
Ideada por el dueño de una pensión en Keswick, Bob Graham creó este recorrido que permanece inalterable desde el año 1932, cuando Graham añadió un pico más a la lista inicial de 41. Ese pico era Great Calva y completaba un trazado de leyenda.
Sólo un año después de su creación, Graham fue el primero que logró completar este recorrido de 72 millas (algo más de 115 kilómetros) y más de 8.220 metros de desnivel positivo empleando menos de 24 horas en finalizar el trazado. A pesar de que pensaba que sería fácil que cualquiera superara su tiempo, de 23 horas y 39 minutos, el récord de Graham no fue batido hasta 28 años después.
A partir de la década de los sesenta, otros corredores acudían a Keswick para completar el recorrido ideado por Graham e incluso se empezaron a crear otro tipo de modalidades, como la de Ken Heaton, que tuvo la idea de superar los picos logrados por Graham, y llegó hasta los 51 picos en menos de 24 horas.


Cada vez más gente se interesa por la BGR, si bien, la plusmarca del recorrido sigue imbatible desde 1982, cuando Billy Bland completó los 115 kilómetros en 13 horas y 53 minutos. En el apartado de picos realizados en 24 horas domina Mark Hartell, que en ese periodo de tiempo llegó a ascender 77 picos, superando en dos el anterior récord.
Además de estas dos formas de encarar la BGR, el siguiente reto fue completarla en temporada invernal, algo que no se consiguió hasta el año 1986, cuando dos personas lo lograron en un tiempo de 23 horas y 6 minutos. El mejor tiempo en esta estación lo tienen Martin Scrowston y Barrie Laycock, que lo lograron terminar en 22 horas y 8 minutos. Hace apenas unos meses, el atleta Nick Clark intentó completarla en invierno sin éxito. Sólo 17 personas lo han logrado.
Unos años antes, concretamente en 1977, fue cuando Boyd Millen se anotaba la primera “back to back”, es decir, un doble recorrido de los 42 picos del trazado original. Su tiempo fue de 23 horas y 7 minutos, plusmarca que ahora ostenta Roger Baumeister desde 1979 y que dejó en 46 horas y 34 minutos.


Entre las mujeres, el mejor tiempo lo atesora Nicky Spinks  (con la que he coincidido este año en la Dragons Back Race) que este mismo año 2012 a dejado el record en 18horas 12minutos ,. En lo referente a cantidad de picos ascendidos, el récord lo ostenta tambien Nicky Spinks que, en el pasado año, logró la friolera de 64 picos, a sólo 13 de la mejor marca masculina.
También los corredores más jóvenes, sobre todo británicos, se interesan por la BGR, y es que los récords de precocidad los tienen Ben Squibb y Alison Wright, que, con 13 y 19 años respectivamente, son los más jóvenes de la historia en coronar la BGR.
En el otro lado de la balanza se encuentra Brian Leathley, corredor de más edad en completar el trazado, con nada menos que 66 años. En el caso de las mujeres, es Carol McNeil la que puede presumir de ser la más veterana en lograrlo, al hacerlo con 49 primaveras.
El respeto que se tiene en el país británico por el creador de este reto es tal que incluso existe el Bob Graham 24 Hour Club creado en 1971 por Fred y Margaret Rogerson y que todavía sigue en activo.

Pero existe otro reto aun mas duro en el Reino Unido, la Paddy Buckley Round.  En este caso el recorrido se encuentra en Snowdonia (Gales),  y consiste en enlazar 47 cumbres, unos 100km, en menos de 24 horas. El recorrido se puede empezar en cualquier punto de la ruta, y se debe acabar en ese mismo punto, ya sea en sentido horario o anti-horario (circular). La ruta se completó por primera vez en 1982, por su creador Paddy Buckley, y el actual record lo tiene Tim Higginbottom (Julio de 2009) con 17 horas y 42 minutos.





Mas información en BobWightman.co.uk

sábado, 29 de septiembre de 2012

Barro, sudor y lágrimas. Historia de una obsesión.



Lo que hoy voy a contar, es la historia de una obsesión.

Moire O´Sullivan se presentó una mañana de fin de semana en la linea de salida de una carrera en su Irlanda natal. Con calzado poco adecuado, mas ropa de la cuenta, y rozando la obesidad,  Moire no tenía ni idea de donde se estaba metiendo. Estuvo a punto de volverse a casa, pero aguantó la tentación y tomó la salida. Núnca imaginó que subir a Corrig Mountain le supondría tanto dolor físico: sentía arder sus pulmones, estallar sus piernas, latir su corazón a un ritmo bestial. Aunque es un atardecer de verano en Dublin, en la cima de la montaña el viento la zarandea entre la cerrada niebla, la hace resbalar sobre las rocas, rodar por la hierba y undirse en los agujeros empantanados del terreno ( ese típico terreno al que  llaman "bog" en todo el Reino Unido).
 A la mañana siguiente le duele todo, pero pasadas 24 horas se da cuenta que solo piensa en la experiencia que ha vivido, y lo que es peor, solo piensa en repetir.
 Cada semana batalla con el resto de corredores en nuevas colinas y montañas, y a las 9 de la noche se une a ellos en el pub descubriendo los poderes curativos de una buena pinta de cerveza.

 Los siguientes tres años los pasa compitiendo en toda carrera de montaña que encuentra en el calendario, desde pruebas de 10km, hasta pruebas de 100km tirando de mapa y brújula, incluso raids multiaventura en tierras salvajes de Irlanda y Escocia.
 Pero cierto día se topó con la "Wicklow Round", prueba que aún nadie había conseguido completar, y nació su obsesión.

 La Wicklow Round consiste en un recorrido circular que enlaza 26 cimas de las montañas de Wicklow (Irlanda) , con una distancia aproximada de 100km, y un desnivel positivo de 6000m, en menos de 24 horas. Las reglas son sencillas: cargar con todo lo necesario (aunque se permite ser abastecido con comida en algún punto), tener los suficientes recursos para sobrevivir en las montañas, y disponer de un plan de rescate externo. Va contra el espiritu de la prueba ser acompañado en algún tramo por otro corredor que te marque el ritmo, o recibir apoyo en la orientación.



 Así que, despues de prepararse a conciencia para tratar de ser la primera persona en conseguir el reto, en Julio de 2008 decidió intentarlo.
He sacado un fragmento de su libro "Mud, Sweat and Tears" ("Barro, sudor y lágrimas"), donde narra sus vivenvias en aquel intento. He tratado, una vez mas, de traducir el texto al castellano lo mejor posible, así que pido disculpas de antemano por los posibles errores.  

Corriendo asustada:

Apenas puedo caminar. La sangre de las ampollas rezuma entre mis dedos. Tengo piel muerta colgando en los pies. Una red de arañazos profundos cubre mis espinillas. Las piernas me duelen, con un latido palpitante que reverbera por todo mi cuerpo. Mis pulmones están maltratados y golpeados a causa de demasiadas respiraciones forzadas. Estoy doblegada por el peso de una mochila que ya esta quirúrgicamente atada a mi espalda. Un cinturón de piel en carne viva rodea mi cintura, a causa del roce incesante de la correa de la mochila. El dolor, ruge y corre rampante a través de cada músculo y cada vena de mi organismo. Mi cuerpo ha llegado a su fin.
 Pero no voy a parar. No puedo descansar. Todavía no he llegado al final. "Corre más deprisa ... inténtalo mas fuerte ... muévete más rápido", me digo a mi misma sin cesar. Yo sé lo que va a pasar si me demoro, si me encuentra aquí la oscuridad.
 Hace menos de media hora que pude ver Tonduff  North Mountain ante mí con claridad, sus tonos verdes y marrones iluminados contra el sol de poniente. Pero ahora, la montaña no es más que un esbozo, una silueta que se cierne sobre el cielo nocturno. 
Tengo miedo. La montaña está siendo lentamente engullida ante mis propios ojos. Después de todos estos meses de duro trabajo, de sacrificio y preparación, lo estoy perdiendo todo en la noche. No puedo seguir adelante. Pero no tengo otra opción. Tengo que subir a la cima de la montaña. No hay otra forma de salir de este paraje desierto. Mi única vía de escape es desde su cumbre.

 He corrido durante más de veinte horas. He escalado veintitrés montañas y cubierto más de ochenta kilómetros. Y con sólo tres montañas y veinte kilómetros para acabar, me quiero derrumbar y morir.
 Estoy tratando de hacer lo que otros han considerado imposible.
 Estoy tratando de correr alrededor de la totalidad de las montañas de Wicklow en un solo día.
 Estoy tratando de correr más de cien kilómetros, subiendo y bajando veintiséis cimas de montaña en menos de veinticuatro horas.
 Estoy tratando de completar la Wicklow Round. Se ha intentado, pero nunca se ha conseguido. Y ahora sé por qué.



 Pero no puedo dejarme a mi misma detenerme en este punto. Tengo que espantar este agotamiento y mantenerme alerta. Hay demasiados peligros aquí, en las montañas, como para tumbarme a descansar.
 Todo esta inquietantemente tranquilo aquí, en las montañas de Wicklow. Allá abajo, puedo ver el resplandor de la ciudad de Dublín, a menos de treinta kilómetros de distancia, mientras la gente se entretiene con una noche de bebidas y juerga. Aquí en Wicklow, no hay ni fiesta ni libertinaje. Somos sólo yo y la montaña, batallando para hacer que la Wicklow Round se convierta en una realidad.

 Sigo avanzando a trompicones, hacia adelante y hacia arriba, murmurándome a mi misma. La vegetación alta y puntiaguda araña mis piernas. Arañazos frescos aparecen sobre las viejas cicatrices. Finalmente, los arbustos acaban conmigo. Atrapan mi pie y me caigo, golpeando el suelo con un ruido sordo. Tumbada aquí, agotada, mi ropa y mis manos están envueltas en frío lodo. Todo lo que puedo ver es el enredado brezo, acostada aquí en la zona cero. 
Quiero quedarme aquí tumbada, acurrucarme y morir. 

 "Has invertido demasiado tiempo, energía y esfuerzo ya", oigo una voz implorante. "Hay que continuar. Tienes que terminar. Debes levantarte y seguir adelante ". Mi cuerpo pide a gritos la rendición, mi mente está suplicando clemencia, pero de alguna manera, en algún lugar, mi espíritu interior sigue luchando y me dice que siga al pie del cañón.
 Poco a poco mis ojos se acostumbran a la ausencia de luz. Todavía puedo distinguir Tonduff North Mountain en la distancia. Tengo que subir a su cumbre esta noche, me guste o no.
 Guiada por un fino haz de luz del frontal, reanudo dolorosamente mi marcha por la ladera de la montaña. Mi cuerpo va más lento a cada paso, y mi mente empieza a acelerarse. Pensamientos de éxito y fracaso, pensamientos de personas y lugares lejanos. Después de haberme destruido físicamente, ahora me destruyo emocionalmente.
 Finalmente, a las 11 de la noche, llego a la cima. Y aquí me detengo.
 Sólo quedan dos montañas más por subir. Tengo tres horas y media aún. En teoría tengo tiempo de sobra. Pero no me muevo. Me quedo donde estoy. Mi cuerpo y mi mente han tomado su decisión. No puedo seguir adelante.
 Y con el alivio de saber que todo se ha acabado, me agacho en la cima de la montaña. Y una por una, lágrimas de decepción, de alivio, de obsesión y de agotamiento, comienzan a rodar lentamente por mi cara. 

Un año mas tarde, en 2009, arrastrada por su obsesión, Moire O´Sullivan volvió a intentar completar la circular imposible. Así que el 29 de Mayo de ese año, despues de 22 horas 58 minutos y 30 segundos, se convirtió en la primera persona en lograrlo.





Web oficial de la Wicklow Round