miércoles, 15 de octubre de 2014

Somos lo que hacemos repetidamente



Hace unos días me retiré en una carrera. Corría suelto, a buen ritmo, pero a partir del kilómetro 20 caí en picado. Con sensación de fatiga, y sin poder tirar de las piernas, decidí dejarlo en el km 32 de los 69 totales.
A priori, era de las pruebas mas fáciles a las que me he enfrentado. Perfil bastante llano, terreno corrible, distancia asequible.........pero, como no hay enemigo pequeño , y el cuerpo tiene la última palabra, el día menos pensado la criada te sale respondona, y te ves acuclillado en un rincón, abofeteado y humillado, tragándote tu arrogancia.
No esta mal de vez en cuando una cura de humildad, sobre todo cuando se frivoliza con las distancias, y cuando se vende la piel del oso demasiado pronto.

Siempre que te retiras acabas dándole vueltas a la cabeza, buscando errores, o mejor dicho, buscando explicaciones.....pero ¿son para ti o para los demás?

Demasiadas crónicas de carreras acabadas, y pocas crónicas contando retiradas, mostrando debilidades y flaquezas ¿porqué?, porque por mucho que  se venda eso de disfrutar de la montaña, de ser uno con la naturaleza, y toda esa filosofía de correr despechugados, melena al viento..........se busca mas engordar el ego que alimentar el alma, y todos lo sabemos.

Somos lo que hacemos repetidamente, y en eso no hay engaños. No te puedes disfrazar por unas horas de Tarzán, cuando en tu día a día eres Chita, porque se ve de lejos tu disfraz, y un disfraz es eso.....solo un disfraz.

Somos lo que hacemos repetidamente. Se ve en el físico. Se sabe quien vive recostado, abrazado a la cuchara, o en continuo movimiento. Se nota en las facciones, en el rostro que denota falta de sueño, el aliento que delata abuso de alcohol , en la palidez que da el enclaustramiento.

Somos lo que hacemos repetidamente. Se exhibe en un torpe caminar, en el roce de las piernas, en la respiración agitada ante cualquier repecho, ante cualquier escalera. Se nota en la forma de mirar a los demás, en el despotismo al hablar, hasta en la forma de conducir. Te puedes disfrazar, pero se nota el disfraz.

Somos lo que hacemos repetidamente. Somos lentos si entrenamos lento, veloces si veloces son nuestras tiradas. Somos resistentes si en ello volcamos nuestras horas......y a mas horas, mas resistentes seremos. No hay disfraces.

Somos lo que hacemos repetidamente. Solo tienes que observar al guarda del Refugio del Jou de los Cabrones. Botas viejas, vara de madera, movimientos fluidos por la piedra caótica, soltura en los pasos complicados, destreza en los destrepes, veloz en las bajadas, cordial en el trato, dueño y señor de su escenario.

Somos lo que hacemos repetidamente, y siempre gana en la balanza el lado que mas peso tiene. Si en tu balanza van horas y horas de esfuerzo y sacrificio, cruzaras la meta propuesta sin apenas contratiempos. Si en tu balanza has racaneado y la aguja tiembla en indeciso equilibrio........te veras sufriendo lo indeseable ,arrojando la toalla, y retirándote en un kilómetro 32 de una prueba de 69.......o en el kilómetro 132 de una prueba de 169.

El horizonte no es el final del camino, el horizonte es solo el lugar que nuestra vista alcanza. Si quieres cruzar la linea del horizonte tendrás que trabajar duro, porque nadie te va a regalar nada, y no hay disfraz que te haga correr mas lejos, mas tiempo, mas deprisa..........Somos lo que hacemos repetidamente.



P.D: Dentro de lo malo, la tarde previa a la Ultramaratón La Pretoriana, fui invitado a participar en una charla-conferencia sobre vivencias en el ultrafondo, junto a Fali "el coleta" y Sonia Macias "la princesa del desierto". Como recopilación de mis vivencias en estos diez últimos años, y para no enrollarme contando batallitas, preparé un vídeo de cinco minutos con aquellos momentos que forman parte de mis mejores recuerdos. Ahí lo dejo.



6 comentarios:

Javier G. Martín dijo...

Buena entrada socio, en efecto somos lo que hacemos repetidamente, pero también somos lo que nos proponemos, lo que soñamos...
hace un par de semanas me ha pasado como a ti, he vivido mi primera retirada y ha tenido que ser en la carrera mas importante en la que mejor me encontraba, el UTGS, que por cierto conociéndote, deberías echarle un vistazo te gustaría.
También comparto lo que dices con lo de los disfraces, cuando llevas un tiempo en esto, se ve a la legua con un simple vistazo como es cada corredor, como corre, si es lento o veloz, y sobre todo que tipo de persona es.
un fuerte abrazo

Halfon Hernandez dijo...

Que grandes verdades, las carreras y sobre todo la montaña nunca te darán mas de lo que has puesto y si pueden te quitarán algo, pero es indescriptible la sensación cuando estás en ellas.

Livan dijo...

Gracias Javier, y gracias Halfon, por vuestros comentarios.

Un abrazo.

MANOLI CXM dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MANOLI CXM dijo...

Retirarte de una carrera... ¿Y cuando te retiras de muchas durante una larga temporada habiendo hecho de la montaña y de la carrera a pie una forma vida? Puedes buscar sustitutos, nadar, ir en bici, al gimnasio... pero fuera de la montaña, estoy fuera de contexto... "No hay mal que 100 años dure..." Por cierto esas retiraras marcan más que muchas victorias. Me retiré de una media en el km 20, me senté en el suelo, tenía un fuerte dolor de cabeza y un pliegue en el calcetín...no se qué fue peor, tod@s parándose...¿Estás bien????? Km 20, Vamos yo te ayudo... eso se queda ahí como un eco, deja marca.

Las repeticiones generan rutinas que se convierten en hábitos, si estos son saludables y te llenan de felicidad... Maravilloro mundillo este de la montaña, disfrutemoslo.
Soñemos y hagamos realidad nuestros sueños.


Livan dijo...

Manoli, espero que pronto vuelvas a disfrutar a tope de la montaña.

Un abrazo.