martes, 6 de octubre de 2026

Aquella madrugada de perros

 

Y allí estaba ese señor, subiendo por aquel entramado de rocas, como yo, en medio de aquella confusa niebla, como yo, soportando aquel viento frío e incómodo, como yo, a la luz del frontal, en aquella madrugada de perros, como yo....

La diferencia era que aquel señor, como mínimo, doblaba con creces mi edad, y tenía más pinta de ir a jugar la partidita al hogar del pensionista, que de seguirme los pasos hacia la cumbre de La Maroma.

Fue en el 2006. Aquella Travesía de la Sierra de Tejeda y Almijara, era para mí, parte de los entrenamientos para mi participación en el Ultra Trail du Mont Blanc de aquel año.

El final de la Travesía, al ser el centenario del club organizador, consistió en una carrera de unos 10 kilómetros, con salida en una zona situada entre montañas, y meta en un pueblo llamado Frigiliana.

La ausencia de marcas en el recorrido, y una explicación bastante dudosa sobre la dirección correcta en los diferentes cruces de caminos, acabó con varios grupos desorientados y desperdigados por la sierra.

Tras varias discusiones sobre la dirección correcta, y de correr sobre nuestros pasos una y otra vez, dimos con una furgoneta de la organización, y con el hijo de aquel señor mayor que, en su empeño de llegar al pueblo por nuestros propios medios, pidió a los ocupantes del vehículo que le indicaran sobre un mapa de la zona, la ruta a seguir.

Así que, en vez de tirar la toalla y llegar en aquella furgoneta al pueblo, pusimos nuestra fe ciega en aquel desconocido, y lo seguimos a la carrera por un estrecho sendero, que acabó llevándonos hasta las afueras del pueblo.

Aquel fue mi primer encuentro con los Pacos, Francisco Contreras padre e hijo.

 



Como el mundo es un pañuelo, y nosotros somos mocos destinados a coincidir sobre su tela, mi segundo encuentro con Paco Contreras hijo fue en agosto de ese mismo año, en Chamonix.

Yo iba hacia el apartamento que teníamos alquilado en el centro de la localidad alpina, con motivo de nuestra participación en el Ultra Trail du Mont Blanc, y reconocí a Paco, que estaba a punto de entrar en una farmacia con una enorme mochila. Me paré a saludarlo, y me contó que andaba de ruta por Los Alpes en solitario, y que quería comprar apósitos para curarse una herida. Así que lo invité a que subiera al apartamento a tomar algo y saludar a varios amigos suyos con los que yo compartía aventura.

 

Meses más tarde, ya en el año 2007, volvimos a coincidir en la Sierra de las Nieves. Habíamos quedado para hacer una circular, uniendo varias cimas. El grupo estaba formado por los miembros de la expedición al UTMB de 2006, y algunos agregados que vendrían a esa misma competición en ese año 2007........y entre ellos estaban Paco Contreras hijo.....y el padre !!!

 

Lo primero que pensé fue ¿pero este señor pretende participar en la carrera de las carreras, con sus 167 kilómetros y 9500 metros de desnivel positivo acumulado?........¡¡¡ los dioses deben estar locos !!!  (...y este señor también)

 



El grupo se puso en marcha, a buen ritmo, y pronto se fue estirando, tanto que alguno de los presentes decidió regresar al punto de partida, donde habíamos aparcado los vehículos, para no pasar  un largo día de agobios y fatigas intentando aguantar el ritmo del grupo.

Pero, para mi sorpresa, y seguro que la de alguno más, Paco padre no cedía ni un metro.

Tras varias horas, acumulando cimas y desniveles, recuerdo que avisé de que iba a parar unos segundos a sacar una piedra de una de mis zapatillas. Paco, que cerraba el grupo, se ofreció a esperarme, pero como el sendero era de bajada, y se corría bien por el, le dije que no hacía falta que me esperara, que lo alcanzaría en un par de minutos........o eso pensaba yo.....

 

Así que saqué la china de la zapatilla, até los cordones, y salí lanzado monte abajo, tratando de localizar al señor Paco en la distancia.....pero nada...

Apreté aún más el ritmo, pero ni lograba verlo, ni por supuesto alcanzarlo. ¿Como puede ir tan rápido este jodido anciano?

Llegué a pensar que se había extraviado, o que era yo el que me había saltado algún desvío, pero ni la una, ni la otra.

Cuando ya estaba rozando la desesperación, y el sendero pasó de pendiente a llano, conseguí por fin ver la figura del buen señor, entre la arboleda que esquivaba el serpenteante sendero.

Llegué hasta su altura, y no dije ni “mú”, pero por dentro pensaba en la cura de humildad que me acababa de dar ese hombre, y aprendí a no juzgar a ningún corredor ni por su edad, ni por su apariencia.

 



Después de aquel día volvimos a coincidir en multitud de ocasiones, ya fueran entrenamientos en grupo,  viajes para participar en ultramaratones, o incluso correr juntos 100 millas, de salida a meta, como en Última Frontera 160.

Correr junto a Paco y su hijo esas 100 millas fue una experiencia inolvidable, pero más allá de la vivencia, ver a un señor de su edad, doblegar esos 160 kilómetros ,en 28 horas , me puso la piel de gallina, y dejó boquiabiertos a todos los presentes en meta.





Días más tarde, relaté aquella experiencia por escrito, y describí a Super Paco de la siguiente manera:

 

“Paco es un señor de 73 años, bajito y delgado, muy poca cosa, al menos físicamente. Su aspecto es el de un abuelete campechano, algo encorvado, como si la tierra tirara de él. Pantalón largo de campo, camisa a rayas, sombrero de paja, o gorra de tela con publicidad de algún taller mecánico o supermercado de pueblo, vara de madera tallada a mano y zapatos de trekking. Verlo en la línea de salida de un ultramaratón por primera vez, provoca cuando menos sorpresa, alguna que otra risa, o miradas de compasión. Pero, cuando suena el disparo que indica el comienzo de la aventura, ver a Paco salir disparado ya empieza a mosquear a los más engreídos. La gente que ya lo conoce no deja de saludarlo, todos quieren una foto con él, y los demás piensan "pobre señor, no sabe dónde se ha metido, acabará en el hospital". Paco avanza a ritmo constante, se bebe las cuestas, y se lanza en las bajadas, manteniendo un trote liviano en los tramos más llanos, sin prisas, pero sin pausas. Y cuando algunos ya se tambalean por los caminos, boqueando en busca de aire como una carpa en el río, cuando empiezan a pensar en lo duros que son por aguantar tal tortura, aparece nuestro Paco, galopando alegremente, como una visión fantasmal, adelanta al personal, y los deja tan planchados, que la cura de humildad escuece como la sal en una llaga sangrante.”

 

Correr con Paco te hace poner los pies en la tierra. En su mochila no hay geles ni barritas, solo pasas, orejones, pan y queso. Su protección contra el agua no es un tejido de fibra Gore-Tex, más bien se trata de un chubasquero de tres euros, o un improvisado saco de patatas amarrado al cuerpo con una cuerda de pita. Su camisa de cuadros no lleva Elastan, ni transpiración extra debido al Cool-Max, tan solo una hilera de botones, de los de toda la vida.

No se graba en la GoPro, ni lleva reloj, ni MP3, ni GPS, ni bastones de fibra de carbono, ni medias de compresión….ni falta que le hacen.

Su palo de madera es de un solo tramo, tallado a mano, y cuando viajas con él en avión, lo veras facturarlo, y te tocará esperar a que aparezca en la cinta transportadora, al llegar a tu destino.

 

Allí estaba ese señor, en aquella subida, en aquella madrugada de perros, y aquí sigue, casi diez años más tarde, doblándome la edad, y obligándome, una y otra vez, a quitarme el sombrero ante él.

 



Don Francisco Contreras Padilla, conocido cariñosamente como "Super Paco", falleció el 22 de Octubre de 2019, a loa 81 años de edad, tras serle detectado un cáncer de esófago en estado avanzado. 

El libro biográfico dedicado a su figura se titula Superpaco. Kilómetros de vida. Fue publicado en 24 de abril de 2016 por la editorial Formación Alcalá y cuenta con la autoría y el testimonio directo del propio Don Francisco Contreras Padilla.




La historia que acabáis de leer, corresponde a uno de los capítulos de su libro, que tuve el honor de escribir.

Dejo un par de enlaces para quien esté interesado en comprar el libro:

https://www.casadellibro.com/libro-superpaco-kilometros-de-vida/9788491248156/2992867?srsltid=AU7gw4XYVkG4to8Fi5EI-9hbgDUZxdtlQSEJDkdK-h0dg3MYw3hmZVhB 

 https://www.amazon.es/Superpaco-Kil%C3%B3metros-Vida-DEPORTES-Contreras/dp/8491248153


Allá donde estés Paco, no dejes de hacer eso que tanto te ha gustado siempre, CORRER. 

Jamás te olvidaremos.

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