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miércoles, 11 de marzo de 2015
Bendecido con una maldición (UTSB 2015)
Desde que empiezas a enamorarte del correr, estas bendecido con una maldición. "Mejorar" suele llamarse tu condena, y estas bendito si consigues "ser mejor".
El caso es que no conozco a nadie, cuyo empeño sea cada día "ser peor", así que , al igual que yo ,estas en el carro, estas "Bendecido con una maldición".
Mi primera Ultra Trail Sierras del Bandolero, que fue a su vez la primera edición, la bauticé como "Gritos de Piedra", y creo que estuve acertado en la elección.
Esta edición nacía la versión de 73 kilómetros, una forma de concentrar aquellos "Gritos de Piedra", recortar cabezas de una foto de grupo, sacar el aire que sobra en el paquete, eliminar las galletas que nadie se come de la caja, y dejar un recorrido que , en mi opinión, no es "la mitad de Bandoleros", sino la esencia de Bandoleros.
Por todo esto, y por no sentirme motivado para repetir la versión de 150 kilómetros, me inscribí en "Quejidos de Piedra", atraído a la vez por la idea de saludar a la gran cantidad de amigos, de "Sherpas de Media Montaña", que se reunirían una vez mas en la sierra para la ocasión.
Bendecido con una maldición, te ves como el resto, poniéndote objetivos, traducidos en cifras o puestos, en franjas horarias, o paradas de crono.
El caso es pedirte algo a ti mismo, que no sea un simple "con terminar me conformo"......aunque al final, si todo se va al traste, ese "con terminar me conformo" tiene todo su valor.
Camino de Prado del Rey, en el coche, hablamos con Cristina. Va segunda , subiendo a Cortes de la Frontera, después de pasar toda la noche en solitario, y habiendo dejado atrás al resto de amigos que participan en la versión larga.
Es una autentica máquina, y lo ves cuando entrenas con ella, no da tregua ni le ves un resquicio.....es trabajadora, esposa y madre de dos hijos, pero esta bendecida con una maldición......y la lleva a ser cada día mejor.
El año pasado, en esta misma fecha, yo no era ni la sombra del de hoy. Una mala racha me tenía hundido, sin ganas de entrenar, sin fuerzas para hacerlo, ni siquiera de escribir. Hoy aparco el coche, y junto a mi hermano Aza, recojo el dorsal para "Quejidos de Piedra", entre abrazos y saludos, a amigos y conocidos, con la ilusión del que ve nevar por primera vez.
La mochila bien pegada al cuerpo, con lo exigido, seguro, justo y necesario. Las manos vacías, no llevaré bastones esta vez, hace meses que los dejé aparcados, y entrenando no los he echado de menos ni una sola vez.
Resuena el ronco lamento de un trabuco, que agita los corazones, inunda el aire de olor a pólvora quemada, y de humo blanquecino.
Toca correr sin mirar atrás, bendecido por una maldición, no quiero tirar de nadie ,ni que nadie tire de mi. No voy a negar mi ayuda a nadie, ni dejar de hablar con quien corra junto a mi, pero quiero que mis pausas sean las mías y mis demoras también y no culpar a nadie luego del resultado final.
A mi hermano lo veo por última vez al llegar al primer avituallamiento, en la localidad de El Bosque.
Fabian, sigue a mi lado, pero en un punto entre Llanos de Campo y el Puerto del Boyar, me dice que se ha pasado de ritmo y que va a aflojar.
A Fabi hace apenas dos meses que lo conozco, pero desde el primer momento me cayo bien. Viene del triathlon, y se está metiendo de lleno en la montaña, donde lo ves moverse con bastante soltura. Lo que mas me gusta de Fabi es la cara de crío mirando chuches que se le pone cuando contempla los paisajes. Es un tío genial.
Sigo a mi bola, entremezclado en el grupo de Esther Cordoba, la primera mujer, puesto que mantuvo hasta el final. Bajando se me despegan un poco, pero subiendo los vuelvo a alcanzar.
El recorrido es espectacular, y a pesar de ser técnico se puede correr. Senderos muy trillados serpentean entre las rocas, y de lo único que has de preocuparte es de no tropezar, porque el colchón que espera debajo puede mandarte al hospital.
Hace rato que no veo marcas, aunque el sendero es evidente, y el paisaje me suena una barbaridad. De repente se me enciende la luz, ¡¡ este es el sendero que baja a Grazalema !! . Grito a los corredores que me preceden, y les indico que vamos justo al contrario de nuestro destino, que es Villaluenga.
Giovanni, un italiano que se prepara para el Tor des Geants, iba tirando del grupo de seis que hace rato estamos juntos, y nos ha llevado a todos por un sendero equivocado. El pobre no tiene la culpa, pero en plan de bromas le damos la mortal. Esto es algo que suele pasar.....te dedicas a correr, despreocupado de las marcas, confiado del que te precede, y te ves extraviado, y corriendo sobre tus pasos buscando donde perdiste la senda correcta.
Bendecido con una maldición, no te sienta nada bien perder ese preciado tiempo, ni gastar esa energía y ese agua.......porque el Sol aprieta hoy de una forma nada usual para estas fechas.
Nos decidimos por arriesgar y atrochar por una bajada pedregosa, ya que en el grupo viene la chica que va segunda en este momento, y también se la ve bendecida con la dichosa maldición.
Ya en la senda correcta, llega un punto donde te cruzas con corredores de la prueba larga, que avanzan en dirección a Grazalema. Saludo a algunos amigos y conocidos, y sigo mi camino.
Al comienzo de la bajada a Villaluenga, alcanzo a Fabi, que se queda a cuadros cuando me ve llegar por detrás, "¿pero tu que haces aquí, si ibas por delante?".
Le cuento la película y me dedica unas palabras de ánimo. Comparte conmigo el poco de agua que le queda, porque yo hace rato que he agotado la mía, y voy acalorado y sediento.
Llegamos al avituallamiento de Villaluenga, y me bebo tres vasos seguidos de agua, uno de isotónico, y dos de refresco de cola. Solo consigo comer un trozo de plátano, chupar la sal de unos frutos secos y escupirlos enteros en una papelera.
Me llenan las botellitas de agua de la mochila, reviso mis pies, saludo a Perico y a su hija Ágata, y salgo de nuevo con Fabi como compañero de carrera.
Comenzamos la larga subida que tenemos camino a Grazalema, sin prisas, pero sin pausas.....hasta que llega la zona donde se puede correr.
Recibo una llamada de mi hermano que me anuncia que se ha retirado en Villaluenga y que me espera en el parking del camping de Grazalema, para que le de las llaves de mi coche, y así poder coger del maletero su ropa para poder ducharse y cambiarse en Prado del Rey. La mujer de Chapi, amablemente, lo lleva hasta Grazalema, y una vez le doy las llaves, lo acerca hasta Prado del Rey.
Hasta Grazalema corremos a buen ritmo, y sin apenas beber agua. El Sol se ha ocultado y la temperatura a caído de sopetón.
Al salir del avituallamiento se nota el frío y el efecto de haber parado unos minutos con el cuerpo empapado de sudor. Antes de que nos de la tiritona, paramos y sacamos la chaqueta impermeable, que es la única prenda que llevo en la mochila.
En la bajada a Benamahoma, Fabi me insiste varias veces para que siga en solitario, porque dice que me va frenando, y que yo voy tirando de el, y se nota forzado. Yo trato de convencerlo de que va muy bien, y de que yo no voy tirando de nadie.
Así que , como no le hago caso, noto que Fabi se frena y se queda para forzarme a marchar en solitario.
Bendecido con una maldición, vuelvo a separarme de él, por segunda vez en el día.
El frontal empieza a perder fuerza y tengo que parar a cambiar las pilas, con la ayuda de un corredor de la prueba larga, ya que la oscuridad es absoluta en ese punto, y necesito que me alumbre unos segundos.
Llego a Benamahoma, como y bebo algo, y pienso que quedarse allí mas tiempo es una trampa mortal, porque la habitación está muy caldeada y afuera la noche es muy fría. Así que salgo de allí lo antes posible, y encaro el precioso sendero que discurre junto al río Majaceite.
Rafa, un corredor al que acabo de conocer, me dice que va corriendo porque estoy yo y lo contagio, que sino iría caminando, porque le duelen los cuadriceps una barbaridad. Me cuenta que hace dos semanas se marcó un crono de 2:54h en la Maratón de Sevilla, y que no se ha recuperado.
Lo llama su entrenador al móvil y le dice que vamos el 40 y 41 en la general.
Los poco mas de cinco kilómetros del sendero pasan volando, y llegamos a la localidad de El Bosque, último control hasta la meta en Prado del Rey.
En este avituallamiento tampoco paramos mucho tiempo, tan solo bebo un vaso de caldo caliente y uno de cola frío, ya que noto que mi cuerpo me pide sal y azúcar a la vez.
El último tirón supone doce kilómetros, que arrancan con una larga y tediosa subida, que parece que nunca a va a acabar. Pero como todo en esta vida, la subida acaba, para desembocar en una pista deformada por las ruedas de los todoterrenos, y rematar por una parcela polvorienta, donde el piso es arenoso, y las zapatillas se hunden al pisar.
Llegamos a una carretera que sube a Prado del Rey, y las balizas nos cruzan en dirección Zahara de la Sierra, para llevarnos a una pista que tiende a bajar.
Bendecido con una maldición miro el reloj, y pienso que si doy todo lo que me queda, y corro como un descosido, quizás logre entrar en meta por debajo de las trece horas de carrera.
Le propongo a Rafa el plan, y me dice que "naranjas de la China", que no puede con el dolor de piernas, y que lo intente yo.
Así que, maldito o bendito, aprieto los dientes, apoyo las manos en los cuadriceps ,en la dura subida que se planta frente a mi, y corro al llegar a las calles del pueblo.
Ante mis ojos aparece una alfombra roja, y el arco de meta. Acelero, cruzo, paro el crono, y miro el reloj : 12h 59 min 51 seg
Puesto 38 en la clasificación general, eso valgo, en cuanto a cifras. Puesto numero 1 en la clasificación "macho, te lo has currado", eso valgo ,en cuanto a mi.
Acabo contento, satisfecho, no he cumplido mi objetivo original, peroooo.... de donde no hay ,no se puede rascar.
Bendecidos con una maldición, casi todos mis amigos han cumplido su objetivo.
Cristina baja su tiempo a 26:51h y queda segunda mujer de la prueba larga, y Manuel Alonso deja el crono de la corta en 11:41h, y sube al podium como primero de su categoría.
Ya en meta, cerveza en mano, veo llegar a Fabi, casi una hora después de mi, pero alegre y satisfecho por su estreno en la distancia ultra.
Me levanto a abrazarlo y a felicitarlo, con la certeza de que ,en breve ,seré yo el que no pueda aguantar su ritmo. Estoy seguro que dará que hablar.
Y así fue todo, y como siempre, al día siguiente, un puñado de montaraces nos reunimos alrededor de una mesa, a vaciar vasos de espumosa cerveza, y arrasar con toda vianda que aterrizaba en nuestros platos.....pues en este caso, la comida es una bendición.....y la única maldición llega cuando llega la hora de pagar.
jueves, 22 de enero de 2015
Enamorado de ella.
Yo era pequeño, tan solo un niño, y ella algo mayor que yo.....aun recuerdo su nombre. Me gustaba mirarla, no se porque, pero había algo en ella que me atraía. A menudo, en mis ratos de juego, la recordaba, y fantaseaba con estar con ella.
Luego fui creciendo....y sin darme cuenta la fui olvidando, aunque a veces al oír su nombre me venía su recuerdo.
Pasaron los años, y con ellos se fueron los juegos, y llegaron otros intereses. Sumergido en fiestas, amigos, aficiones dispares, algún que otro vicio....el tiempo de universidad....
Tras la tormenta llega la calma, el nervio se apacigua , el joven revoltoso va sentando la cabeza, se va haciendo responsable....se va cargando de compromisos, y de buenas a primeras, sin saber muy bien como, eché a correr....
Allí estaba ella, aquella mañana, el destino nos puso a los dos en el mismo lugar. Con solo verla, tuve esa sensación de que ya la conocía de antes, pero fue entonces, al oír su nombre, cuando recordé aquel amor de mi niñez.
Poco a poco me fui acercando a ella, con la intención de conocerla, pero con mucha timidez. A escondidas, en casa, veía sus fotos, incluso soñaba con ella muchas noches.....y cuando alguien pronunciaba su nombre, un hormigueo hacía cosquillas a mi estómago.
Dicen que el roce hace el cariño.....pero yo me enamoré.
Necesitaba ir a verla, pasar las horas con ella, respirar de su aire, impregnarme con su aroma.
Despedidas tristes, y noches desvelado al saber que madrugaría para un nuevo encuentro.
Conducía de madrugada, y llegando a mi destino, el amanecer me regalaba el recorte de su silueta.
No hay día demasiado frío, ni lluvia demasiado intensa, no hay viento que frene mi avance, no hay fuerza que me impida verla.
Sabes que estas enamorado, cuando sonríes al ver sus fotos, y te brilla la mirada, y cuando te sorprendes con celos.....al verla en una foto con otro que no eres tu.
Estar a su lado me hace olvidarme del resto del universo, desconectar de los problemas, y es cuando consigo aquello de "vivir el momento".
Ella me hace sentirme fuerte, aflorar mi lado salvaje, y hace que crezca mi autoestima.
Se que lo nuestro durará, tanto como perdure esa sensación de echarla de menos cuando estamos separados.
Tengo una foto suya en el fondo de escritorio, y a veces me sorprendo en la oficina, pensativo, absorto en mis recuerdos, en momentos vividos junto a ella.
Cuando alguien me pregunta por ella, trato de disimular, aunque seguro que se nota mi pasión, porque no puedo evitar soltar una retahíla de elogios, y monopolizo la conversación contando todas sus virtudes.
Enamorado de ella, no existe otra definición para esta sensación que me embarga.
Si alguna vez ella llegara a leer esto, me moriría de vergüenza, y no podría volver a mirarla. Pero si esto sucediera, y ya no hubiera solución, quiero que sepas mi amor que estas clavada en mi alma......y que no puedes imaginar cuanto te quiero, Montaña.
Timelapse movie: The Alps -- part I from Michael Rissi on Vimeo.
martes, 13 de marzo de 2012
Gritos de Piedra (Crónica del UTSB)
No dejes que nadie destruya tus sueños, que nadie se atreva a mermar tu ilusión. Es mas, usa el desprecio de los demás al igual que un velero usa el viento para llegar a puerto.
El menosprecio ha de ejercer en ti justo el efecto contrario al deseado.
Este fin de semana, en el Ultra Trail Sierras del Bandolero, he presenciado varias historias de superación, he visto luces diminutas transformarse en faros sobre acantilados, y he visto destellos cegadores difuminarse y desaparecer como simples fuegos artificiales.
Es lo grande de los ultramaratones, te da tiempo a ver y oír, si estas dispuesto a mirar y a escuchar, si estas desnudo, con los brazos abiertos, esperando a que la lluvia te empape.
Viajar hasta el lugar donde se desarrollan las pruebas, es ya un ritual que me encanta. En la carretera, junto a Javi y a Sergio, la charla hace mas corto el camino, cada uno expone sus miedos, sus sensaciones previas a la batalla, y hay un cruce de consejos sacados de nuestro, cada vez mas dilatado, libro de recuerdos.
Llegados a Prado del Rey (Cadiz), la banda sonora de "Curro Jimenez" nos recibe en la zona de recogida de dorsales. Una vez mas, saludos y abrazos a los mismos de siempre, los amigos y amigas con los que ya has compartido decenas de calvarios, caras que has visto con expresión de dolor, de desesperación, y también de felicidad extrema.
Anaime y Fali "el coleta" se unen a nuestra mesa, y disfrutamos con la charla y con la comida. En las mesas de alrededor todo son corredores y familiares.
Vamos al instituto donde dormiremos al terminar la prueba. Preparamos los sacos y aislantes para la vuelta, y nos ponemos la ropa de faena. La tensión se masca en el ambiente.
Se acercan las 18h, hora de salida de la prueba, y la gente se aglomera en la plaza del pueblo.
Miro a Antonio, un chaval de Málaga que acabo de conocer, y noto el miedo en sus ojos. Miro a Sergio K2 y noto los nervios que trata de ocultar. Miro a Javi y siento su desconfianza, lo noto algo asustado, no está creyendo en sí mismo. Evaristo y Jose Carlos son todo ilusión, se enfrentan a lo desconocido, les va a tocar sufrir de lo lindo, pero es el precio que hay que pagar si te metes en estos fregados.
Hablo con Sergio Medina, un amigo al que hacía mucho tiempo que no veía, y me sorprende que esté aquí. Hace tiempo que corre, pero nunca a este nivel, nunca una distancia tan larga y con este desnivel. Me dice su predicción de tiempos y pienso que se va a llevar un enorme palo, son tiempos para el que va a ganar, no para nosotros, unos simples mortales.
Miro en mi interior y veo a alguien que quiere llegar, que sabe que va a pasar malos momentos, que va sufrir todo tipo de dolores, pero que sabe lo duro que se hace asumir una derrota, penar por un abandono, y no quiere repetir ese mal trago, no al menos en este momento.
Así que dan la salida, y comenzamos a trotar. Vamos juntos, Sergio, Antonio, Javi y yo, formando grupo con los amigos de Jarapalos.
Hasta la localidad de El Bosque se corre con facilidad, un par de despistes con la señalización, pero llegamos bastante rápido. A partir de aquí la cosa cambia. Una fuerte subida nos sirve de presentación, y poco a poco el terreno va cambiando, el sol deja paso a la luna, y la tierra deja paso a la roca caliza. La zona del Puerto del Boyar y la Meseta del Simancon, son un laberinto de piedras, cuchillares, escalones, bloques, aristas que se sienten en la suela de las zapatillas. El tiempo pasa deprisa, pero el terreno ganado es muy poco, los kilómetros parecen estirarse como una masa pegajosa, se hace muy duro avanzar. Ya van cayendo torres que algunos habían levantado antes de empezar, los números se distorsionan, la moral flaquea. Los frontales están encendidos, pero hay luces que se van apagando.
La bajada a Villaluenga se lleva el Oscar al mejor actor del año. Una pared vertical que nos va cediendo sus escalones naturales para acercarnos poco a poco a tierra firme. En la oscuridad se escuchan reproches, maldiciones y avisos de por donde se puede pisar. Bromeo y grito el famoso "Me siento seguroooooo, la la la la la" de los anuncios de Pepe Reina, y mas de uno se ríe......por no llorar. La verdad es que no era para tanto, pero en la oscuridad, y si no se tiene mucha soltura en este tipo de terreno, la cosa se multiplica, y mucha gente lo pasa bastante mal.

Salimos de Villaluenga en dirección a los Llanos de Libar. Mirar hacia atrás y ver la hilera de luces que bajan por la pared vertical hasta el pueblo es impresionante. Corremos todos juntos, el terreno te invita a ello, y la pendiente te lo pone fácil. Juan, Marga, Enrique, Paco, y el resto de amigos de Jarapalos llevan un ritmo similar al nuestro, así que estamos haciendo "la goma" todo el tiempo, bromeando y cambiando impresiones.
Javi hace rato que se quedó retrasado. Lo hemos esperado un par de veces, pero no aparece. Me duele continuar sin el, dejarlo tirado, pero no quiero descolgarme de todo el grupo. Entre todos es fácil seguir las marcas, pero en cuanto te despegas del grupo tienes que andar concentrado mirando a todas partes buscando una señal. Deseo que se enganche con otro grupo, un poco mas atrás, para que no tenga que estar solo.
Tras cruzar los Llanos del Republicano, afrontamos la subida al Puerto del Correo, otro tramo de rocas, zona técnica que solemos decir. Llegados al punto mas alto, ahora toca bajar hasta los Llanos de Libar, zona donde de nuevo se puede correr.

A partir de este punto la carrera da un respiro. El terreno se vuelve pista y caminos, llegando a Montejaque, subiendo y bajando de la Ermita, y viendo a lo lejos las luces de Ronda.
Kilómetro 60. Ronda nos recibe una vez mas, como casi siempre, cansados y polvorientos. Pillo la bolsa que nos ha traído la organización de la prueba, para cambiarme de ropa y ponerme algo seco. En este punto, Sergio k2 y Antonio, continúan para no enfriarse mientras están parados esperándome, así que a partir de este punto mi compañero de batalla va a ser Sergio Medina.
La gente está ya muy quemada. Ves caras de desesperación, gente que no a va a salir de Ronda, que van a tirar la toalla. Pensar en lo mucho que queda por delante, y lo que ha costado llegar hasta aquí, mina la moral de muchos corredores.
Al salir de Ronda nos cruzamos con Javi que está llegando ahora. Su cara es un poema, el sueño siempre ha sido su principal enemigo, pero ahora se que no va a rendirse. Conozco a Javi, y se que es una mula testaruda, tendrán que darle con un palo en la cabeza si quieren que abandone. Respiro, ahora me siento mejor conmigo mismo, pensar en Javi me remordía la conciencia.
El frió hace acto de presencia al amanecer, bajando la famosa Cuesta del Cachondeo. El campo tiene un fino manto de escarcha.
Camino de Benaojan nos saltamos un cruce. Con la charla nos hemos despistado, menos mal que un corredor consigue captar nuestra atención gritandonos desde lejos.
Tomamos el sendero que pasa por encima de la Cueva del Gato, y enganchamos con otro sendero que llega hasta la estación de Jimera de Libar. Esta parte es ideal para correr, es una chulada, pero no me apetece nada hacerlo. Me han salido un par de ampollas en una zona del talón donde nunca antes las había tenido, y me hago una sesión de mi famosa "pedicura", a lo bestia.
En la estación de Jimera veo a las mujeres de Evaristo y Jose Carlos. Les están haciendo el seguimiento día y noche con su coche, viviendo y sufriendo la carrera de otra forma. Ellas también forman parte de esta aventura, las ves cada tres o cuatro horas, en algún cruce, preocupadas por sus chicos, y animando al resto.
Subimos hasta Cortes de la Frontera, y volvemos a encontrarnos con todo el grupo, con los de Jarapalos, con Sergio K2 y con Antonio. Ellos están a punto de salir del avituallamiento, y nosotros vamos a comer un poco de pasta y a repostar agua antes de continuar.
En este puesto hay gente sentada en un par de tresillos, tapados con mantas. Han abandonado la carrera y esperan a que la organización los devuelva a Prado del Rey.
Desde Cortes hasta Villaluenga es un auténtico matadero. La montaña de roca caliza vuelve a cebarse con nuestros cansados y doloridos cuerpos. El problema no es el desnivel, lo duro es moverse entre las rocas.
Mi compañero Sergio lleva rato maldiciendo, pensando en abandonar, está pasando un bajón. Yo prefiero no quejarme, eso no va a allanar el camino,es mejor buscar la parte positiva de todo esto.
Le caliento la cabeza con mi filosofía del sufrimiento y el abandono, le pongo mil ejemplos, le narro situaciones parecidas, y por último le digo: -no tenemos otra cosa mejor que hacer que terminar esta puta carrera y regresar para contarlo.
Volvemos a pasar por el Puerto del Correo, pero esta vez de día. Las montañas que nos rodean son alucinantes, parecen órganos de una catedral de piedra, merece la pena volver a pasar por aquí, a pesar de las maldiciones de Sergio.
Llegamos a Villaluenga, kilómetro 107 de carrera, y nos reciben con una ovación. En el control nos cuentan que la gente va callendo como moscas, y que el número de retirados no deja de crecer.
Sergio no tiene muy claro continuar, dice sentirse feliz con esos 107km y que no necesita mas castigo. Así que le como el tarro para que siga conmigo al menos hasta Grazalema.
Nuevo cambio de ropa, algo de comida, y vuelta a la batalla.
Saliendo de Villaluenga nos volvemos a saltar las marcas, y esta vez nos damos cuenta al llevar un buen rato sin ver ninguna señal.
Una vez encontrado el camino correcto, comenzamos a subir monte arriba. Este tramo de la carrera se nos hace eterno y duro, saltando de roca en roca, buscando las marcas, volviendo a caer la noche, y Grazalema que no llega nunca.
De Grazalema a Benamahoma el camino es muy confuso. Nos pegamos a un corredor que dice conocer bien el recorrido porque lo ha entrenado varias veces. Y menos mal que lo seguimos, porque había zonas donde las marcas habían desaparecido.
El sueño se va apoderando de nosotros, y ese café que tanto necesitamos se ha acabado en Benamahoma. Nos dicen que en el control de El Bosque si hay café, así que ponemos el piloto automático y caminamos por el sendero paralelo al Rio Majaceite en dirección al siguiente control, en el kilómetro 134 de carrera.
Llega la gran sorpresa de la noche. Mi gran amigo Paco Contreras y su padre, "Super Paco", nos dan caza antes de llegar a El Bosque. Lo de este hombre es impresionante, ya me habéis leído mas de una vez contar sus azañas.
En el control tampoco queda café, así que nos despedimos de los Pacos, y seguimos en dirección a Prado del Rey.
De este tramo recuerdo poco, caminaba medio dormido, incluso llegé a soñar dos o tres veces. Abría los ojos y me veía caminando en modo automático. El camino era una pista amplia, con subidas y bajadas, muy monótono.
Llegando a Prado del Rey, vi que algún corredor seguía la carretera que llegaba al pueblo, pero las marcas te indicaban bajar en dirección Zahara de la Sierra, para luego subir una larga cuesta que te llevaba hasta la meta, en el centro del pueblo.
Ya en meta, recibo la chaqueta de finisher y el diploma, así como el aplauso de los poquitos voluntarios que se encuentran allí.
Como bien dice una frase de Mark Allen, impresa en el pasaporte Bandolero:
"Puede continuar y sus piernas le dolerán una semana, o puede renunciar y su mente le dolerá para toda la vida"
Por suerte, Sergio Medina terminó esta carrera, lo mas duro que ha afrontado hasta el momento. Antonio de Málaga, se pegó a Sergio K2 para llegar a una meta que el no imaginaba cruzar. Javi luchó como una fiera, y venció a la distancia y a los que no creyeron en el. Y Evaristo y Jose Carlos encontraron la gloria ,y a un par de mujeres cansadas, en la Plaza de Jose Antonio de Prado del Rey, a media hora del cierre de meta.
Mi enhorabuena a todos, por saber sufrir, y por no dejar que nadie os robe los sueños.
Fotos gracias a: Miguel Angel Pozo Morales.
lunes, 5 de marzo de 2012
Ultra Trail Sierras del Bandolero

Bueno, pues empieza el show. El próximo viernes día 9 tengo la primera cita "gorda" del año. El primer Ultra Trail Sierras del Bandolero, con 150km y 5.400m de desnivel positivo. El trazado cuenta con zonas corribles, pero con otras zonas de gran dificultad técnica. La salida será el viernes a las 18h desde la localidad gaditana de Prado del Rey, llegando hasta la localidad malagueña de Ronda, y regresando a Prado del Rey.
Terminar la prueba otorga 4 puntos para poder participar en el UTMB, aunque yo ya pasé página en esa prueba.
Dejo este bonito mensaje de última hora enviado por la organización:
"Pues si ,esto esta aquí ya y desde la organización queremos darte las gracias por estar aquí.
Comentar que han sido muchas horas de trabajo,de andar,de reunirse y de muchas cosas mas,pero de corazón te digo que todo esta echo para que a ti te sea lo mas llevadero posible los tantos kilómetros que vas a recorrer,que sepas que todos nosotros pondremos a tu disposición todo lo que este en nuestras manos y mas,que sepas que mis zapatos son tus zapatos,que tu sed es mi sed,tu sueño es mi sueño,tu dolor es mi dolor,etc.Tambien quiero comentarte que esta prueba es muy dura,son muchos kilómetros y mucho desnivel,pero nada es imposible,supongo que te habras marcado un tiempo,ojala lo cumplas,pero de no ser asi,queremos que sepas que allí donde acabes estará tu meta no en la plaza del ayuntamiento y para nosotros tendrá el mismo valor,espero que para ti también,me adelanto ya y te pido mil disculpas por aquellos errores que cometamos y aunque te molesten mucho ,ten en cuenta que no es nuestra intención y te agradecería de verdad que nos los hicieses saber.
Te admiro por tu valentía al realizar esta proeza,te animo a que cumplas tu objetivo,te felicito por que ya formas parte de esto y acabas de conseguir ciento y muchos amigos.
Hemos trazado los caminos de forma que cruzes las sierras de aquí a Ronda y volver ,para que en tu recorrido vayas disfrutando de semejante escenario,sitios escabrosos,llanos,subidas y bajadas fuertes,caminos muy duros,pero se de antemano que a ti como a mi eso es lo que te gusta.
Acabo dándote otra vez las gracias y animo para que triunfes.
El Club Tritón estará contigo en todo momento.Enhorabuena."
Empezar el año con una tachuela así es muy positivo. Si triunfas, la inyección de moral te acompañará el resto del año, y si fracasas, tendras todo el año para redimirte y analizar los fallos. Ya veremos que pasa.

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