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viernes, 3 de mayo de 2013

ELTZIAR



Si digo "Eltziar", apenas un puñado de amigos sabrán de quien voy a hablar, pero si digo Paco Contreras hijo, rápidamente la masa cerebral de gran cantidad de corredores asociarán este a "el hijo de Super Paco".

Hace ya unos años que conozco a Paco "Eltziar". La primera vez que lo vi ya fue anecdótica. Recuerdo que estábamos cuatro o cinco corredores perdidos en la Sierra de Tejeda y Almijara. Tras una travesía de resistencia de la Copa Andaluza, allá por el año 2006, se celebró una carrera sin señalización, y la explicación del recorrido no fue del todo clara.  Así que nos vimos perdidos por el monte, discutiendo sobre la dirección correcta, con la noche apunto de caer.
A lo lejos, en una carretera sobre nosotros vimos un vehículo de la organización, y comenzamos a armar jaleo con los silbatos de emergencia para llamar su atención.....y conseguimos que nos vieran.
Conseguimos llegar hasta la furgoneta en cuestión, y entonces apareció Paco. Los de la organización nos ofrecieron sacarnos de allí y llevarnos a la meta en el pueblo, pero Paco les pidió un mapa de la zona y decidimos seguirle y salir de allí por nuestros propios pies. Así que Paco, mapa en mano, nos sacó de allí, y logramos cruzar la meta después de un largo día.

Nuestro segundo encuentro fue también anecdótico. Yo estaba en Chamonix, la víspera del UTMB 2006, y bajé del apartamento para ir a comprar algo. Entonces vi una cara conocida en la puerta de una farmacia. Paco estaba allí, con una gran mochila, pues llevaba varios días pateando por Los Alpes en solitario. Me acerqué a hablar con el, y me contó que iba a entrar a comprar a la farmacia para curarse una herida. Así que le dije que subiera a curarse al apartamento donde estábamos alojados varios andaluces, y casualmente había varios de mis compañeros que eran viejos conocidos suyos.

A partir de ahí, coincidimos en un montón de entrenamientos y carreras, tanto él, como su padre.




Eltziar es de ese tipo de persona que transmite serenidad, y que sabes que nunca te va a dejar tirado. He tenido la fortuna de compartir muchas horas de charla con el, tragando polvo......o unas cuantas cervezas.
Siempre cuento de el, que es el ultrafondista por antonomasia. Si buscas "resistencia" en una enciclopedia, debería aparecer su foto.
Cuando lo ves correr, es pura economía, un ritmo fácil, cómodo, pero inagotable. Corriendo a su lado durante horas, acabaras pasando a corredores a priori mas rápidos y fuertes. Cuando ellos apenas pueden ya caminar, Paco los pasa con ese trotecillo silencioso y humilde......pero demoledor......y siempre tiene una palabra de ánimo para el rebasado.
Sabes que no ganará la carrera, pero puedes tener la certeza de que la va a acabar......y mas entero que la mayoría.

Paco es el primer fan de su padre, y cuida de el y le acompaña en cada ultra trail. Siempre he pensado que podría hacer muy buenos puestos si no fuera porque se debe a su padre, aunque se que eso a el le importa poco.

Fruto de su espíritu inquieto, Eltziar ha completado y creado retos que van desde un mega triatlón a la "Carretera de la Muerte".

Hace unos años, se puso un traje de neopreno y se tiró a un lago a nadar, la víspera de los 101km de Ronda. Después de completar un puñado de kilómetros nadando, se subió a su bicicleta de montaña......y pedaleó toda la noche, a tiempo para llegar a la salida de los 101km de Ronda.....y completarlos corriendo.



Son cosas de las que te enteras "a toro pasado", porque Paco tiene otra virtud, y es que no se pasa la vida anunciando cada "pedo que se tira", como tanta gente que ves en las redes sociales. El va, lo hace, y luego lo cuenta a los amigos, sin esperar las palmaditas en la espalda, sino para compartir la misma aventura con alguno de nosotros la próxima vez.

Da igual que sea sobre el asfalto o sobre la montaña, el siempre quiere llegar un poco mas lejos, y fruto de esa inquietud surgió la Carretera de la Muerte, o lo que es lo mismo: correr desde Malaga hasta Almería por la antigua nacional 340, 210 kilómetros de una sola tirada.
Y para rizar el rizo, este mismo año 2013, ha doblado la apuesta y ha completado el recorrido de ida y vuelta junto a Mark Woolley: 420 kilómetros de una tacada.

Otra de sus hazañas, fruto de la mente de Mark , fue completar la "Nazarí 2.0", corriendo desde una playa de Málaga hasta la cima del pico Veleta, en Sierra Nevada, en pleno mes de Agosto, con temperaturas de 40 grados centígrados, un total de 203 kilómetros y 5000 metros de desnivel positivo.

Te pones a charlar con el y su mente no para de maquinar ideas nuevas.....recorridos invernales imposibles arrastrando una pulka.....o cruzar Andalucía de cabo a rabo uniendo GRs......cualquier cosa vale con tal de innovar y arrastrar tu cuerpo a la autodestrucción.

Su última incursión ha sido una toma de contacto con la corriente "minimalista" ,pero al mas puro estilo "Eltziar". Pero eso lo dejo que lo cuente el mismo en su relato de los hechos. Os aseguro que no tiene desperdicio:






El precedente. Llevaba tiempo rondando por mi cabeza hacer una carrera en  modo minimalista. Un año, dos, … quizás fue una recomendación literaria de Iván Vivo Gallardo, ultrarunner  y amigo,  hábil cronista de aventuras vividas en carne propia y ajena, en una delirante prueba de 24 horas dando vueltas tras vueltas a una pista deportiva hace ya más de 5 años en Barcelona,  la que sembró esa semilla en algún recoveco del cerebro en espera de la primavera que viera su germinación y mira por dónde ha sido en una de las pruebas de montaña más divertidas de cuantas al día de hoy se puede hacer por los alrededores de la geografía malagueña, la I trail Cara Los Tajos de Alhaurín,  donde por fin ha dado su fruto.

Llegamos un poco apurados, y eso que la carrera nos queda cerca de casa, pero ya se sabe que a  veces la confianza es mala consejera, con estas y apenas 20 minutos nos situamos delante de la mesa correspondiente para recoger el dorsal, acercarme al coche para dejar la ropa y cambiar de calzado. Por cierto, estaba todo tan bien organizado, autoridades, voluntarios y demás haciendo su trabajo que era todo espontáneo y natural

El calzado. Recuerdo perfectamente cuándo vi por primera vez las fivefingers, las zapatillas abanderadas en el movimiento minimalista que simulan la forma de un pie, fue en Chamonix y el precio de promoción era muy bajo comparado con el actual de unos 100 euros de media, la razón por la que no me animé fue puramente estética, me parecieron un poco frikies, más apropiadas para ir a una fiesta de disfraces que ir a correr por el monte con semejante invento. Como la idea es correr casi sin nada o con lo mínimo recordé que de joven mi padre y yo mismo habíamos  usado un calzado que podría entrar en esa denominación, se trataban de las tradicionales alpargatas, conocidas como “camiones”, en esencia se trataba de una suela de neumático y una tiras de cuero más o menos trabajadas para aguantar talón y empeine,  el caso era comprarlas porque no estaba seguro que eso fuese fácil, más teniendo en cuenta que hoy en día los campesinos también han optado por un calzado más apropiado para realizar las duras tareas  agrícolas, la solución me la dio un vecino de una barrida de Almogía conocida como los Moras. Pasaba por allí el verano pasado, cuando éste salía precisamente de la fuente donde bebo algo  cuando tiro por aquellos lares, ¡con unas camiones bajo sus pies! Me parecía estar soñando  pero lo mejor es que me dijo dónde podría encontrarlas, precisamente en Alhaurín donde ese calzado tradicional andaluz se denominaba “antoñicas”, y a un precio de escándalo, cuatro cafés o sea que ni regaladas.


La carrera. Hecha la compra y estrenadas en un par de salidas, andando la mayor parte del tiempo, las “antoñicas” entraron en fase de hibernación hasta hace precisamente un par de semanas, tiempo que he necesitado para desempolvarlas y realizar unas cuantas salidas combinando andar, correr y distintos tipos de terreno, desde el siempre agradecido cauce de un arroyo hasta el más exigente semi-montañoso de los pechos cartameños.

Con la pinta de  alguien escapado de otro tiempo y con muy poco  tiempo de saludar a l@s amig@s me veía saliendo por el arco de meta en dirección a la sierra de Alhaurín. En apenas 300 metros se abandona el asfalto y todos nos vemos encajonados  por la Cañada de las Palomas hacia la fuente del Acebuche y la Casa del Guarda, uno de los lugares de referencia de los aficionados al senderismo. El cauce lleno de bolos, que luego a la vuelta nos esperaba de nuevo, enseguida dispone a los corredores en fila india, sin espacio para rebasar a nadie, sabiendo, por haber realizado el circuito en dos ocasiones previas, que todas las fuerzas que se reserven serán pocas para afrontar los dos sube-y-baja que tienen como referencia “la bola”, por otro lado salirse del sendero para intentar avanzar un puesto, es absurdo con este calzado y corres encima un riesgo innecesario. Se trata de asimilar las nuevas sensaciones minimalistas y de disfrutar del recorrido señalizado en la más mínima expresión y con voluntarios en los lugares claves, así como avituallamientos generosos y distanciados unos de otros correctamente, una gran masa forestal proporciona sombra y acentúa la sensación de correr por parajes idílicos.

En las subidas el calzado responde bien, apenas hay diferencia con el convencional, pero pronto me doy cuenta de que en las bajadas tengo que aflojar, cualquiera que haya pasado por aquí sabe que los senderos se caracterizan por su dureza, son frecuentes las piedras con aristas y encima sueltas que encontramos. Como a un kilómetro pasado la Casa del Guarda nos encontramos con la primera de las tres bajadas, una primera rampa pronunciada desemboca en un sendero entre árboles y siempre en descenso te deja en el otro extremo del pueblo, en un pequeño barranco sembrado de cuevas, de inmediato se gira y se empieza de nuevo a subir, tropiezo en un pequeño resalte no sé si de raíz o de roca que aflora de manera traicionera y caigo logrando adelantar el pie y amortiguar la caída conservando  la inercia, no sería el último de los tropiezos todos ellos sin consecuencias y casi siempre en subida.



El trazado es de los que alegran a la mayoría de los corredores de montaña, casi puro sendero cien por cien, estamos muy próximos a “la bola” y giramos de nuevo hacia la cañada del Arroyo del Tejar que ahora dejaremos durante el descenso a nuestra izquierda, piedras y más piedras, por la gran pendiente, sueltas,  jalonan esta parte, para mí la más incómoda teniendo en cuenta que no sería la de más longitud. Desembocamos en un carril ancho que bajaremos unos dos kilómetros y de nuevo las señales y voluntarios nos dirigirán hacia las alturas, esta vez al punto más elevado de la carrera, la dichosa bola, que parece nunca se alcanzará.  Por fin estamos allí, los pies protestan y con razón pero la imagen mental de que lo que resta, es todo bajada,  mitiga en parte el trato que hoy están recibiendo. Fracciono la distancia desde aquí a meta en varios trozos, tres pequeñas conquistas para repartir la carga de los más de 10 kilómetros de bajada: hasta el avituallamiento del bucle de Jarapalos, hasta la fuente del Acebuche con el tramo de la cadena, y hasta meta siguiendo la primera parte del recorrido. Así y todo no es fácil, los pies quieren descansar, y pisar sin que duela algo es complicado, más cuando bajando en la primera zona inmediatamente después de la bola el terreno se torna arenoso  y semidescalzo descalzo tienes que bajar por ahí, una piedra camuflada en la arena produce un pequeño roce sin mayor importancia, al poco los voluntarios que hay en la zona conocida como “la mata del tomate”, ya en el carril me transmiten ánimos, continúo según me había mentalizado y me encuentro en el tajo conocido como “el Salto del Caballo” y donde una oportuna cadena permite agarrarse y salvar ese punto complicado en la roca con seguridad. A veces me aparto para permitir al que me precede continuar con su paso más rápido, así llego de nuevo a la fuente del Acebuche, antesala de la meta y  de nuevo en la Cañada de las Palomas, esta vez bajando. Muy contento entro en meta, no tanto por la marca, cercana a las cuatro horas, sino por el cúmulo de sensaciones que durante todo el recorrido me han acompañado, dando así por finalizada mi primera aventura como  “tarahumara andalú”.

La conclusión. Sería por mi parte muy apresurado manifestar que con ese tipo de calzado se corre más o mejor, las sensaciones sí son diferentes, la manera de correr también, hay que medir mejor los pasos,  leer de continuo el terreno, predecir dónde pisar para que el impacto sea mínimo, lo que con la amortiguación de la mayoría de las zapatillas queda aparentemente resuelto, en las bajadas al no tratarse de un calzado cerrado hay que contenerse más, pero sí tengo claro que guardando las debidas precauciones y un periodo de adaptación adecuado es posible hacer algo parecido a correr   en la mayoría de los terrenos, sin entrar a valorar otros factores externos como una climatología adversa. ¿Alguien más se anima?

Eltziar. <

jueves, 14 de junio de 2012

Volta a Cerdanya Ultrafons



Este pasado fin de semana se ha celebrado la primera edición de la Volta a la Cerdanya Ultrafons (VCUF). Organizada por los padres de Kilian Jornet, la prueba consiste en un recorrido por montaña (Pirineos) de 188km (originalmente eran 215km pero hubo cambios de última hora) y 8000 metros de desnivel positivo.
En cabeza de carrera estaban el incombustible Xesc Teres, el fenomenal corredor andaluz Miguel Angel Mudarra, y Sergi Cots (al que no tengo el placer de conocer).
Los tres olvidaron la competición, y la cambiaron por una gran experiencia humana, haciendo juntos la carrera, compartiendo los buenos y malos momentos, esperando al que se quedaba rezagado, y cruzando juntos la meta en primera posición.
En chicas fué otra amiga la ganadora, Bridget Brady , con la cual he coincidido en todas las Ultras en las que he participado ultimamente (Ultima Frontera 160km, Ultra Sierras del Bandolero 150km, 101km Ronda).



Y entre los pocos "finishers" de esta prueba estaban mis dos grandes amigos Paco Contreras padre e hijo, dos ejemplos de humildad, de fuerza, de perseverancia, de alegría, dos ejemplos de lo que es el espiritu del ultrafondo en montaña.




En la prueba de 85km, otra gran amiga malagueña subía al podium en primera posición, Charo Zea. Despues de un parón por su maternidad, Charo ha vuelto a las ultras, y dando guerra. Desde que nos conocimos en 2006, en nuestra aventura en el UTMB, Charo ha subido al podium practicamente en cada ultratrail en los que ha participado. Espero y deseo que Charo vuelva a disfrutar participando, y si puede ser ganando carreras por montaña.
En la prueba masculina quiero destacar la cuarta posición de otro corredor andaluz al que conozco, Francisco Pazo.

Para finalizar el fin de semana, se disputaba una prueba de 35km para los menos atrevidos, prueba que registró la mayor participación de las tres (235 corredores)

jueves, 10 de noviembre de 2011

La verdad sobre el material para correr.

No es mi intención descubrir América, ya está descubierta, ni crear confusión o polémica, esto no es "Salsa rosa". Lo que pretendo es expresar mi sentir, posiblemente equivocado, sobre el tema del material "técnico" para correr, exponiendo una visión personal y argumentada por casos concretos, no por verdades universales.
Parto de la base de que soy un ser consumista, socialmente involucrado con el entorno, bombardeado por los medios de comunicación, y con cierta tendencia al "borreguismo". Dicho lo cual, expongo, que mi atuendo deportivo habitual está plagado de logotipos, nombres y materiales de sobra conocidos, y que ,con el dinero que gasto al año en ello, se podría vivir en muchos lugares del planeta.
Con esto quiero expresar que, no puedo ser el ejemplo de nadie, ni hacer bandera de lo que a continuación voy a contar, sería como tratar de engañar al que lee. Y, aclarado este punto, comienzo la exposición.

Año 2006, Marco Olmo entra en Chamonix, liderando una prueba llamada The North Face Ultra Trail du Mont Blanc. Se trata de un señor de 58 años, que parece haber salido de casa a dar una vuelta por el barrio en ropa deportiva, sacada de un armario apolillado despues de mucho mucho tiempo. Llaman la atención sus calcetines, su camiseta, sus zapatillas y su mochila, no por feas o bonitas, sino mas bien por estar fuera de lugar. ¿Fuera de lugar? si, mire el que mire a Marco está pensando lo mismo, este señor no cumple con el orden pre-establecido o con la estética esperada para la ocasión. Sin embargo, Marco acaba de ganar "la carrera entre las carreras", y eso lo convierte en un referente para cada uno de nosotros. Así que, está claro que, como pasa en cualquier otro deporte, la gente saldrá mañana a la calle a comprar las zapatillas del campeón, los calcetines, la mochila, o cualquier otra cosa que haya ayudado a Marco a ganar la carrera, ¿o no?. Pues no es el caso.
Este señor, carece de recursos económicos, y acorde a esta situación es el fondo de su armario.
Lo mas importante, Marco entrena cada día con ese material, su cuerpo se ha adaptado a ellos. Su ropa es sinónimo de comodidad, cualquier otra prenda le causaría molestias. Su tolerancia al frio y al calor son fruto de su interacción con el medio. Come y bebe ,mientras corre, las cuatro cosas que le sientan bien, alimentos simples a los que se ha acostumbrado.



Año 1994, Juan Herrera entra en Leadville (Colorado, USA), liderando una prueba llamada Leadville Trail 100. La prueba se retransmite por primera vez en televisión, ya que se ha generado expectación por ver a la gran ultrafondista Ann Trason, patrocinada por la marca Nike, aplastar al resto de corredores.
Juan llega el primero a meta, por delante de Trason, y batiendo el record de la prueba por mas de media hora. Juan es un agricultor Tarahumara, que corre con taparrabos y sandalias, fabricadas por el con un trozo de neumático viejo y una tira de cuero. Su dieta durante la carrera se reduce a agua y maiz. Juan a adaptado su cuerpo y su forma de correr a las condiciones que le rodean, a sus costumbres culturales y a los alimentos que tiene a su alcance.



13 de Noviembre de 2010, Victor llega a meta del Maratón Alpino Jarapalos, y lo hace llevando unas chancletas. Hasta este día nunca había corrido esta distancia, ni por este terreno montañoso, solo corría medias maratones. Victor corre con chancletas desde el día en que olvidó meter en la bolsa de deportes sus zapatillas de asfalto, y a pocos minutos de comenzar la carrera solo encontró en el maletero del coche unas chanclas de playa. Despues de acabar la media maratón, y hacer un buen crono, decidió que, a partir de ese día, correría siempre con chancletas.
La Federación de montaña no le permite correr con ese tipo de calzado, así que decide correr sin dorsal y bajo su responsabilidad. Al final, aunque no aparecerá en la clasificación oficial, recibe de la organización sus regalos y el dorsal como recuerdo.




Este pasado domingo, dia 6 de Noviembre, Victor ha vuelto a correr una media maratón en Sevilla, acabando en 1 hora 36 minutos, por supuesto con sus chanclas (foto dorsal 880)




23 de Octubre de 2011, Paco Contreras llega a meta de Última Frontera 160km. Paco tiene 73 años, y ha acabado infinidad de Ultra Trails por todo el territorio (Hiru Haundiak 100km, Nuria-Queralt, Transgrancanaria, 101km de Ronda, etc) ademas de maratones de montaña y travesias de resistencia de la copa andaluza. Paco corre con camisa y pantalón, gorro de paja y vara tallada a mano. Su dieta en carrera consiste en pasas, orejones, pan y queso. Paco corre así porque está adaptado a hacerlo así, y cualquier cambio le resulta molesto.




Actualmente se está extendiendo una nueva tendencia que anima a la gente a correr descalzo, o en su defecto al llamado "minimalismo", consistente en calzar zapatillas simples, sin ningún tipo de sistema de absorción de impactos, ni refuerzos específicos. Cada día son mas los seguidores de esta corriente, que se extiende por todas partes gracias a internet.
Según las teorias, el pié humano es una estructura perfecta diseñada para correr descalzo, desde que la evolución llevó al hombre a pasar de cuatro patas a dos. El puente del pié, así como el tendón de aquiles, se encargan de absorver el impacto y evitar que las rodillas sufran lesión alguna. Desde pequeños corremos descalzos libremente, hasta que nos obligan a meter el pié en zapatos rigidos, con tacón, eliminando parte de la movilidad y las funciones naturales de las estructuras del pié.
Ante este ataque a las grandes compañias vendedoras de zapatillas de running, estas nos presentan sus modelos "minimalistas", especiales para sus neo-detractores, a razón de 115 euros, en algúnos casos.
Si una zapatilla con un complejo sistema de amortiguación, estabilidad, control del movimiento, y mil mecansimos complejos, fruto de una ardua investigación, te cuesta del orden de 100 euros ¿porque nos cobran la misma cantidad por un trozo de caucho ,sacado del molde de un pié, y un pedazo de neopreno? ( cuesta mas barato comprar una "tablet" por internet, con toda la diminuta tecnología que encierra).

Que cada cual haga con su dinero lo que quiera, no soy quien para recomendar nada a nadie, pero pensad que nos dejamos arrastrar por los "cantos de sirena", que nos autoconvencemos por el demostrado "efecto placebo", y que nuestro cuerpo acabará adaptandose a lo que le ofrezcamos cada vez. Dicho esto, vestid, calzad y comed lo que os venga en gana, pero pensad que nada es imprescindible, y que de cada cosa que querais comprar hay una que es la mas barata.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Ultima Frontera 160: Crónica.



Bueno, prueba superada, cruzada la meta de estas 100 millas 28 horas y 47 minutos después del pistoletazo. Contento por la experiencia y ,como siempre, algo dolorido de cintura para abajo, aunque estoy asombrado con mi recuperación.

El viernes viajamos hacía Loja, en Granada, junto a mi hermano y mis padres. Mi hermano se estrenaba en la distancia de 50km, y mis padres venían para hacernos de apoyo y pasar el fin de semana cambiando de aires. Llegamos al hotel, soltamos las maletas y nos fuimos a por los dorsales.
Al llegar al polideportivo el ambiente era bastante soso, poca gente y los voluntarios apenas hablaban castellano. Saludé a algunos amigos de otras tantas batallas, siempre las mismas caras, siempre los mismos pirados en los mismos fregados. Así que, como había "poco que rascar", nos fuimos al pueblo a cenar, y nos pusimos morados a cervezas y pizzas, mi dieta ideal pre-carrera. Después de una ducha, y revisar el material, me metí en el sobre, para a las 6:30h tocar diana. Desayuno express en la habitación del hotel, junto a mi hermano, y camino a la salida.

Ya en la salida van apareciendo los amigos del Club Alpino Jarapalos, compañeros de tantas batallas, y muchos mas amigos de otros puntos de la piel de toro. Aviso a los hermanos Mudarra de que, en su prueba de 80km, hay un japones , Hiroki Ishikawa, que tiene un currículum para andarse con ojo.
La salida es un poco lío, nos han explicado que vamos a hacer una salida simbólica en el centro del pueblo, pero que regresaremos al polideportivo para la salida oficial. Pero al oír el pistoletazo de la salida simbólica, la peña echa a correr y se convierte sobre la marcha en salida oficial, desconcertante.

Desde el principio voy tranquilo, me pierden las ganas de ir adelantando gente, pero no voy a ser iluso, ya se de que va esto. Estamos todos mezclados, los de la carrera de 50km, los de 80km, y los de 160km, así que es normal que haya gente que vaya mas rápido de lo que es normal en una prueba de 100 millas. Hasta mi hermano me deja atrás, pero mi guerra es otra, tengo que estar muchas horas corriendo, día y noche, así que tengo que seguir aquello que yo mismo predico en mi blog, "salir lento y luego.....aflojar un poco mas".
Formo pareja con Paco Contreras junior, Eltziar para los amigos del foro. Ya hemos viajado y corrido juntos mas de una vez, así que ya nos conocemos de sobra, y se que es mi compañero ideal para afrontar esta prueba. Paco tiene "el culo pelado" en esto del ultrafondo, en sus piernas lleva residuos de las pruebas mas duras de montaña que se conocen en la actualidad, aparte de las barbaridades que el mismo inventa, como "la carretera de la muerte" o el mega-triatlon de los 101km de Ronda (Paco llega a la salida de los 101 después de haber estado toda la noche nadando en un lago y haciendo una burrada de kilómetros en bicicleta, para rematar la faena completando los 101km de Ronda). Para colmo, con Paco me encanta charlar, así que la cosa promete estar distraida.
El ritmo es constante y fluido, vamos los dos con la inercia del que conoce lo que queda por delante. Entre risas, subidas y bajadas, vamos comiéndonos los kilómetros, aparte de alguna barrita y algún gel. Los avituallamientos son mas bien flojitos, menos mal que yo llevo algo encima, y que he previsto dejar algo mas en la bolsa que me llevan hasta el control de mitad del circuito.
Se pone a llover, cosa que no me molesta, al contrario, prefiero el frio y la lluvia en carrera, antes que el calor. No sacamos ni la chaqueta, se puede convivir con el agua que nos manda el cielo. Llegando al control del kilómetro 35 damos caza a mi hermano. Ya va algo tocado, pero le quedan poco mas de 15 kilómetros para llegar a meta. Además, en este punto los caminos se separan, y los de la carrera de 50km van ya camino de vuelta a Loja, y se ahorran la subida a Montefrío entre otras. Así que le digo que lo tome con tranquilidad, que ya lo tiene hecho, y salimos de nuevo a continuar la carrera, cada uno por su ruta.
El recorrido abusa del asfalto, para mi gusto y el de mi compañero Paco. El ha acertado al traer las zapatillas de asfalto, pero yo con las Trail Sensor 5 voy justito de amortiguación.
Llegamos a Montefrío, cojo la bolsa que me traía la organización y cambio el pantalón corto por unas mallas piratas. Llueve y hace algo de frío. Como de lo que tengo en mi bolsa, un poco de jamón serrano y un tocino de cielo.
Recargo agua a mi camel, y añado unas gotas de electrilitos que me proporciona Paco. La organización está promocionando unos botes de electrolitos para añadir al agua de la marca Elete. No modifican el color ni el sabor del agua, y reponen los electrolitos que se pierden a medida que vamos sudando. Los han puesto en venta antes de la carrera en el polideportivo, pero tambien los tienen a nuestra disposición en algunos controles. Resultado: nada de calambres ni problemas con la orina en toda la carrera, increible. La pena es que al finalizar la carrera ya no pude comprarlos, pero voy a hacerlo atraves de internet.
Otro producto que me ha venido de maravilla es la crema Labocane antirozaduras. Aplicada tanto en pies, como en la entrepierna y el trasero, y cambiando de calcetines y calzoncillos al finalizar los primeros 80km, el resultado final ha sido: cero ampollas y cero rozaduras, algo inedito para mí.



Salimos de Montefrío, y empieza la parte mas llana y corrible de la carrera. La parte mas bonita de todo el recorrido es un sendero de unos tres kilómetros que vá paralelo al curso de un arroyo. Da gusto correr en este tramo, podría ser toda la carrera así. A ritmo constante vamos cazando gente, de esos que al principio nos dejaron atras, y que ahora ya van jodidos. Nuestro ritmo reservón nos permite seguir corriendo a estas alturas, y nos permitirá hacerlo en las siguientes 50 millas.
Llegamos al final de los primeros 80km en 11 horas y 13 minutos.
Cambio de ropa en el polideportivo, bocata de jamón y lata de Cruzcampo que me proporcionan mis padres o "equipo de apoyo", charla con mi hermano y con otros que abandonan en este punto o que han terminado su carrera de 80km, y nos disponemos a continuar con la siguiente vuelta. Ya a punto de arrancar a Paco le suena el movil, y resulta que es su padre que anda perdido por Huetor Tajar y no encuentra el control de paso. Paco me dice que me vaya yo, que el va a esperar a su padre, no se fía de dejar a su padre toda la noche solo por esos caminos, perdiendose a cada cruce. Y entonces lo pienso un minuto, pero un minuto solo, no me hace falta mas, y le digo que me quedo con ellos. No tengo nada que demostrar, ni tengo que hacer un tiempo determinado, ni siquiera he venido a por los cuatro puntos para el UTMB porque no me hacen falta. He venido por mi hermano, por sacarme el mal sabor de mi retirada en Ehunmilak, por colaborar en el nacimiento de una carrera en nuestra tierra, por no dar la espalda a Paul Bateson.........y para ello solo necesito llegar a meta dentro del limite de tiempo. Así que tomo la mejor decisión, esperamos a que llegue Paco senior y coma algo caliente, y me adentro de nuevo en la noche junto a estas dos grandisimas personas.
Hemos perdido una hora y media en el control, y al salir se nota frío, pero las fuertes subidas que tenemos nada mas arrancar nos hacen entrar en calor a los pocos minutos. El marcaje es deficiente en la oscuridad, y hay que estar atentos para no salirnos del camino correcto. Caminamos las subidas y trotamos las bajadas, hasta que se pone a llover, y para colmo el sueño hace acto de presencia. Vamos distanciados uno de otro unos metros, cada uno en su mundo, peleando con el sueño. Termino sacando el mp3, no me gusta hacerlo, pero siempre lo cojo cuando llega la noche por si las moscas, para espabilarme un poco. Llegamos a Ventorros de San José, y justo donde está instalado el control de paso hay un bar abierto. Así que entramos a tomar café, cambiar las pilas al frontal, y comer algo para seguir adelante. El café hace su efecto rapidamente, y el gran Paco Contreras padre, saca las alas y comienza a volar.



Ya he hablado de Super-Paco alguna vez en el blog, pero voy a contar algo sobre él por si alguien aún no lo conoce. Paco es un señor de 73 años, bajito y delgado, muy poca cosa, al menos físicamente. Su aspecto es el de un abuelete campechano, algo encorvado, como si la tierra tirara de el. Pantalón largo de campo, camisa a rayas, sombrero de paja ,o gorra de tela con publicidad de algún taller mecánico o supermercado de pueblo, vara de madera tallada a mano y zapatos de trekking. Verlo en la linea de salida de un ultramaratón por primera vez, provoca cuando menos sorpresa, alguna que otra risa, o miradas de compasión. Pero ,cuando suena el disparo que indica el comienzo de la aventura, ver a Paco salir disparado ya empieza a mosquear a los mas engreidos. La gente que ya lo conoce no deja de saludarlo, todos quieren una foto con el, y los demas piensan "pobre señor, no sabe donde se ha metido, acabará en el hospital". Paco avanza a ritmo constante, se bebe las cuestas, y se lanza en las bajadas, manteniendo un trote liviano en los tramos mas llanos, sin prisas ,pero sin pausas. Y cuando algunos ya se tambalean por los caminos, boqueando en busca de aire como una carpa en el rio, cuando empiezan a pensar en lo duros que son por aguantar tal tortura, aparece nuestro Paco, galopando alegremente, como una visión fantasma, adelanta al personal y los deja tan planchados que la cura de humildad escuece como la sal en una llaga sangrante.

En la noche cerrada, Paco padre tira de nosotros, ¿pero que tenía el café de este hombre? le pregunto al hijo, y entre risas corremos tras el. Nos liamos varias veces con las marcas, avanzamos y retrocedemos hasta dar con la senda correcta. Y llegamos por segunda vez a Montefrío. Hay varios corredores en la penumbra del hall del hotel, unos comen algo y otros se curan los pies. Empapados por la lluvia compartimos entre los tres el poco de comida decente que nos queda, un poco de jamon, un poco de queso y un poco de pan.
Al salir de nuevo a la calle ya empieza a amanecer. Discutimos en un cruce cual es la dirección correcta, y esta vez es Super Paco el que dá con la solución. Con las piernas ya doloridas nos afanamos en seguir a Paco padre que no deja de correr.
Y al parar un momento para guardar las chaquetas de Gore-Tex, el abuelete nos dice "yo voy a seguir corriendo, ahora me cojeis". Tras un par de minutos salimos a la caza del escapado, pero pasan los minutos y pasan los kilómetros y no hay manera de alcanzarlo. Tras siete kilómetros el mosqueo es monumental, "mi padre no puede ir tan rápido, hace tiempo que a este ritmo lo teniamos que haber cazado". Así que el desconcierto se apoderó de nosotros, no sabíamos si seguir o retroceder, preguntando a algún corredor al que adelantamos y a algún caminante madrugador. Tras varias llamadas al movil, Paco logró hablar con su padre, que estaba perdido una vez mas y bastante detras nuestra. Acordamos que Paco junior iría a buscar a su padre mientras yo caminaría despacio para reagruparnos y entrar juntos en meta.
Así pues me vi entrando en Loja en solitario, y sentandome en una parada de autobús a esperar a mis compañeros. Sonrientes los veo aparecer calle abajo, cruzamos unas palabras y corremos hacía la recta que nos lleva a meta. Aplausos y gritos de los que nos ven llegar, Paco es una mega-estrella, la gente se rinde ante este fenómeno de la naturaleza, me siento tan pequeño y tan feliz a la vez, hoy he aprendido una lección muy valiosa.



martes, 26 de abril de 2011

Humildad


Esta reflexión la copio de ANIMAL TRAIL habla de Francisco Contreras, todo un ejemplo para los que nos gusta el ultrafondo, sirva esto para demostrarle nuestro cariño y admiración.



De Messis y Cristianos.


escrito por Miguel López Munuera

El pasado Domingo de Ramos, iniciando mi Semana Santa particular, conocí a un crack y, seguro, a una víctima del consumo y la publicidad que a todos nos envuelve.

Estaba exhausto, también satisfecho y por zonas dolorido, pero sin duda ilusionado tras terminar una de tantas carreras de montaña que hay por nuestros preciosos, y desconocidos por muchos, parajes naturales. Iba muy bien preparado, un plan de entrenamiento de 40 semanas seguido con precisión suiza, muchas horas de esfuerzo solitario en el gimnasio, las mejores zapatillas de trail running con Gore-Tex por si la metereología cambiaba y se equivocaba la previsión, con la naturaleza no se juega claro está, gafas de sol con filtros homologados, gorra ultra ligera y ropa transpirable dry fit, reloj GPS con el track de la prueba y cargados mapas de la zona, medias de compresión que, sin duda, mejoran la circulación y evitan que tenga sobrecargas en mi potente tren inferior, ampollas de glucosa para evitar desvanecimientos, una cada 10 km no más, nunca se deben olvidar las sales minerales, imprescindible, en fin, todo perfectamente planificado, o eso creo, según los cánones y consejos establecidos por los expertos en la materia para correr una mañana por el monte o, tal vez, irte seis meses a la guerra.


Tras pasar por meta y ver mi tiempo en el videomarcador, comencé con mi ritual de siempre, hidratación al máximo, estiramientos suaves y bien definidos, 30 segundos cada pierna, me bajé, ¡qué alivio! las calcetas de compresión, revisé el track en el GPS, 25 km con 1100 metros de desnivel positivo… uff ¡qué paliza!, comparé los tramos y tiempos por vuelta, desmenucé mi gráfico con las pulsaciones, entregué el chip… todo correcto.


Un reto más completado dijo una vocecilla en mi interior… De repente, mi rutina cambió, algo no estaba en el guión preestablecido, empecé a escuchar un leve murmullo que iba poco a poco in crescendo entre los espectadores. Al principio no le dí importancia y seguí con mi hoja de ruta, ahora me tocaba masaje en las piernas con un gel relajante y vasodilatador, hasta que el speaker de la prueba exclamó: ‘¡Paco está a punto de llegar a meta!’. No lo entendía, yo había completado el exigente recorrido casi 20 minutos antes y no había levantado ninguna expectación, ni tan siquiera habían mencionado rápidamente mi nombre entre la indiferencia del respetable, nadie se había acercado a preguntarme ¿estás bien? ¿te ha gustado el recorrido?. Los asistentes seguían haciendo corrillos y murmuraban sin cesar… ¿Qué pasa? Seguía sin entender nada. Me acerqué a una chica de la organización y le pregunté ‘¿Quién es Paco?’ Me dijo: ‘el abuelo… también corre su hijo y nieta aunque van un poco más atrás… tres generaciones en la misma prueba’. Giré mi cabeza, tras quitarme el Camelbak de 2 litros de capacidad y 120 euros de coste, hay que reponer líquidos antes, durante y tras la carrera, y divisé la sombra, que se desplazaba cual galgo hambriento tras liebre, de un hombre de apariencia endeble, con la cara curtida por el sol y arrugas labradas por los años, guantes de camionero y mirada entrañable… no podía ser!.


Me vino a la memoria un flash de la salida, tres horas y cuarenta minutos antes, la imagen de un hombre mayor corriendo por mi siniestra. En ese instante pensé que era el típico gracioso del pueblo que hacía un sprint de 80 metros con nosotros, los profesionales, y se iba casi moribundo al bar de turno a recuperar el pulso y el resuello entre risas y finos manzanilla con sus paisanos. Insisto, no me lo podía creer, y, para más inri, ¡el dorsal qué lucía sobre su camisa de botones era negro! ¡Ese hombrecillo había corrido además 55 km el día anterior! Que no, que no, algo falla… ¡y más sin suelas EVA en las zapatillas! ¡Qué será de sus rodillas sin tan grata e indispensable amortiguación! Lo que daría por ver la cara de su cardiólogo cuando, tras la cita y espera en la Seguridad Social pertinente, le aconsejara de buena fe eso de ‘Usted debería salir a andar un ratico todos los días, sin prisas, siempre acompañado por algún familiar, ya que es muy recomendable para su salud’. La respuesta de Paco supongo que sería, ‘¿80 km piensa usted que estaría bien?’ Yo no soy de fotos, ni de ídolos, pero me acerqué para hacerme una instantánea con él, me lo pedía el cuerpo tanto o más que el gel de frutas hipercalórico y concentrado con cafeína y taurina que me tocaba ingerir para recuperar mi cansada musculatura tras el esfuerzo cometido. No creo que Paco venda las mismas camisetas que Messi, ni tenga las novias de Cristiano, ni millones de seguidores en el Twitter o en el Facebook, ni, seguro, su cuenta bancaria, pero sus ganas de vivir, para mí, constituyen un ejemplo para todos, sobre todo en estos días donde tenemos que agarrarnos a un clavo ardiendo día tras día para levantar cabeza. ¿Sabéis lo único que me dijo? ‘Cuando sea mayor me lo dejo, acabo de cumplir los 72…’


Hoy he descargado la foto de 14 megapixeles en mi portátil. Aparecen dos estampas, un producto de revista especializada y un crack de verdad. ¿Quién es quién? Me guardo la respuesta. Comentar que taché la inscripción de mi camiseta que decía ‘Soy un Animal’. Ahora luce ‘Soy un producto de marketing’.



Fdo: Miguel López Munuera

El atleta del que hablo en esta carta es D. Francisco Contreras Padilla. Quedó en el puesto 24 absoluto de la prueba ANIMAL-Ada ULTRA, completando los 80 km (55 + 25) en un tiempo de 13:15:36.