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domingo, 11 de marzo de 2018

MARATONAUTAS: Siete maratones, siete continentes.



Hoy voy a rescatar algo del pasado, una película-documental de aquel año 2004 en el que arranqué a correr largas distancias.
Por aquel entonces, en el foro donde compartíamos nuestras inquietudes y experiencias en el mundillo de las carreras por montaña, se dio a conocer el proyecto de Miguel Caselles (miembro del club Tierra Trágame) , consistente en correr siete maratones en siete continentes, algo que se hacía llamar "Grand Slam Marathon".
De aquel proyecto salió un libro y el documental que hoy rescato en el blog.
Una aventura que llevó al protagonista a correr con los rarámuris en las Barrancas del Cobre (México), con los refugiados saharauis en el desierto del Sahara, en el Himalaya, la Antártida, Patagonia, Australia y País Vasco. Un abanico de carreras de 42 kms, todas alejadas del asfalto, resumidas en una hora y cuarto de documental.






MARATONAUTAS (versión 75min.) from Tulkano on Vimeo.

miércoles, 30 de mayo de 2012

El hambre asola la sierra Tarahumara



Comparto en el blog este articulo de Miguel Caselles:

Una severa sequía en la mexicana Sierra Tarahumara está causando situaciones de extrema necesidad en numerosas comunidades rarámuri. Con la llegada del invierno el escenario fue de malnutrición generalizada. Sólo se come una vez al día y lo peor está por llegar si en primavera sigue sin llover. El madrileño Miguel Caselles corrió con ellos en 2003 y nos habla de esta tribu de súper atletas, proponiendo echar una mano.

Miguel Caselles - Miércoles, 30 de Mayo de 2012 - Actualizado a las 10:17h.


Correr para vivir

Si en Occidente conocemos a los indios rarámuri es gracias a su prodigiosa capacidad para correr día y noche sin descanso en la Sierra Tarahumara, donde habitan (Chihuahua, México). Y sobre todo, porque lo hacen calzando sandalias fabricadas por ellos mismos con un trozo de neumático de coche que sujetan con cintas de cuero al pie. Carreras de cientos de kilómetros dando patadas a una bola (rarájipari), y un aro lanzado con un palo las mujeres (rowera), entre comunidades rarámuri... o cacerías del venado persiguiéndole en equipo, como una manada de lobos, hasta la extenuación del animal, forman parte de su cultura, de su vida.

“Correr” no siempre es sinónimo de deporte... para los rarámuri significa supervivencia, comunicación y tradición que une en unos parajes totalmente aislados, donde el único medio de transporte útil son los propios pies. Sin pretenderlo desde niños se convierten en atletas. No entrenan para ninguna carrera porque siempre están preparados para ella. Seguramente ese es el secreto de su formidable resistencia cuando se trata de cubrir kilómetros.

Sandalias voladoras

Los rarámuri pocas veces salen de su entorno, la desconfianza les hace cautos, pero cuando lo hacen no pasan inadvertidos. Su puesta en escena internacional más sonada fue en los 90, cuando varios rarámuri apabullaron a los mejores corredores estadounidenses de ultratrail en la durísima Leadville Trail (Montañas Rocosas, EE.UU.), que cubre 100 millas por encima de los 3.000 m, subiendo y bajando 10.200 m de desniveles. Hasta la fecha el único español que ha participado es Sergio Garasa Mayayo, en 2010. Los campesinos rarámuri aceptaron correr en Leadville principalmente a cambio de alimentos (costales de grano y chivas) destinados a varias comunidades indígenas. En tres ediciones seguidas vencieron cómodamente. Victoriano Churo, Juan Herrera, Cirildo Chacarito, Felipe Torres, Manuel Luna, Martiniano Cervantes… aún son recordados por sus exhibiciones atléticas.

No volvieron a ser invitados por la organización a pesar de ser tradición hacerlo con todos los vencedores. Podría pensarse que unos tipos en taparrabos y con un trozo de neumático de desguace atado a los pies no aportaban el glamour heroico que la gran carrera de ultraresistencia ‘gringa’ pretendía para su imagen. ¿En qué lugar dejaron estos indios “desarrapados” a las grandes multinacionales de calzado running, diseñado por expertos de la biomecánica del pie?

Imaginemos, en la actualidad, el sobresalto en el departamento comercial de las famosas marcas patrocinadoras de conocidos ultratrails, ante un podium al completo de paisanos rarámuri, que corren casi descalzos y medio desnudos… y además no tienen facebook para seguimiento de fans. Cumplidos los 52 años y abuelo de varios nietos, el rarámuri Cirildo Chacarito fue el primero en parar el crono en los 160 km del Ultramaratón de los Ángeles, la tarde anterior había encontrado el material necesario para hacerse sus sandalias en un vertedero. Con ellas ganó. ¡Demoledor!

Súper atletas

Hace 10 años tuve el honor de correr junto a rarámuris en su casa, en la barranca Sinforosa. Verles en acción desafiando distancias, desniveles y precipicios, acariciando el suelo con sus huaraches, fue imponente. Protegidos por las magias de sus chamanes y con el apoyo de su gente, los rarámuri impusieron un ritmo frenético en el cruce de la barranca más profunda e intransitable de todas. No es terreno fácil, en 2008 el fondo de la barranca Sinforosa se cobró la vida dos corredores. Hay tramos en los que un mal paso puede catapultarte al fondo del pozo de una sola zancada. Cuando arriba el frío azuza, abajo el calor es tropical, cuando arriba el sol abrasa, abajo reina la sombra. Es como si fuesen montañas al revés, donde para subir a las cumbres primero tienes que bajarlas. “La barranca no tiene compasión o sales por tus propios medios o te traga”, me advirtieron antes de recoger el dorsal.



Allí conocí a Arnulfo Quimare, entonces él tenía 23 años, venciendo a lo grande en la carrera de 100KM del Untramaratón de los Cañones. Apareció por meta en solitario, como un hombre llegado de la prehistoria, en taparrabos, con sandalias y palo en la mano. Tras cruzar el arco de llegada la expresión de Arnulfo era la de quien podría seguir sumando fácilmente otros 100 km en sus pies. Cámaras, fotógrafos y espectadores le acorralaron. Arnulfo se sentó, recuperó el aliento y levantó la mirada para mostrar cómo son los rarámuri: dignos, tímidos, austeros, sufridores, vulnerables... pero poseedores del secreto de la resistencia, como tribu y como corredores de larga distancia.

Pies ligeros

Quienes deseen compartir una competición con rarámuris deberán viajar a su territorio. A los confines del “mundo perdido” de las Barrancas del Cobre. Un enjambre de siete barrancas (Urique, Sinforosa, Batopilas, Candameña, Chinipas, Oteros y del Cobre) que es el equivalente a cuatro veces el gran Cañón del Colorado. Están modeladas por mesetas que superan los 3.000 m y profundas quebradas sin fondo. Allí se organizan tres carreras en las que pugnan juntos atletas ‘chabochis’ (blancos/mestizos) y rarámuris. Dos en el Ultramaratón de los Cañones, en la Barranca Sinforosa (Guachochi), con distancias de 63 y 100 km. Y otra, el Ultramaratón Cañón del Cobre-Caballo Blanco (Urique), de 80 km, fundado por el recientemente fallecido Micah True, ‘Caballo Blanco’, inspirador del libro ‘Nacidos para correr’.

En todas ellas los pies descalzos indios vencen a los pies sintéticos blancos. Mientras que nosotros utilizamos todo tipo de complementos energéticos y tejidos de última generación, ellos precisan de muy poco en carrera. Se avituallan de ‘pinole’, un brebaje a base de maíz molido disuelto en agua, y ataviados con cinta de pelo, taparrabos (faldones las mujeres), ‘quiote’ (palo) y simples sandalias, se defienden en los precipicios y en las eternas kilometradas con una facilidad prodigiosa.



Acosados por el hambre

Si en las barrancas correr es duro, más duro es vivir. La tradición del ‘kórima’, “Si tú tienes y yo lo necesito, dame, que yo te daré cuando tú lo necesites”… ha posibilitado a los rarámuri mantener su identidad. No es casualidad que habiten en un espacio natural tan severo y remoto. Solamente el laberinto de las Barrancas del Cobre fue refugio seguro para ellos durante la colonización española, cuando eran utilizados como esclavos en las minas de plata y oro, se les evangelizaba a la fuerza o se les ejecutaba en plaza pública para escarnio de rebeldes. Aquellas consecuencias y el actual “progreso” arrasador de tantas otras minorías étnicas, provocan que los rarámuri sigan subsistiendo a pulso y padeciendo una elevadísima tasa de mortalidad infantil.

Para colmo, la reinante presión armada de cárteles de narcos y la explotación maderera hostigan sin miramientos a los asentamientos rarámuri, obligándoles a desplazarse a lo más escondido de las barrancas. En tiempos, ni siquiera generales estadounidenses de la talla de George Patton y Black Jack Pershing, vencedores de dos guerras mundiales, fueron capaces de encontrar a Pancho Villa y sus revolucionarios en las profundidades de las Barrancas del Cobre.

A pesar de poner tierra de por medio cuanto se sienten hostigados, los rarámuri tienen un “silencioso” enemigo al que no siempre pueden esquivar: el clima. La pertinaz sequía del pasado verano, acrecentada en el posterior invierno helador (hasta 17 grados bajo cero), les han dejado sin cosecha de maíz ni frijoles, su dieta principal. No es una situación nueva para ellos pero es la de peores consecuencias de los últimos decenios. Recientes noticias reportan que sólo se come una vez al día… los niños están siendo las primeras victimas y las madres recién paridas tienen dificultades para amamantar.

Esperando a la lluvia

La primavera parece que tampoco está trayendo la necesaria lluvia salvadora. Además ya no queda remanente de grano para sembrar. Un informe del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, de 2010, aseguraba que el Índice de Desarrollo Humano de algunos municipios de la Sierra Tarahumara, como Batopilas, era inferior al de Níger, en ese momento el país más atrasado del mundo. El drama humanitario que ahora se está viviendo no hace más que sumar puntos negativos en esa cruel lista de infortunios.

Hace unos meses, la noticia de que en la Sierra Tarahumara se podrían estar dando casos de suicidio entre rarámuris (lanzándose a los precipicios) por falta de alimento, convulsionó a la sociedad mexicana. Instituciones públicas y privadas se movilizaron y pronto llegó ayuda a las cabeceras de los municipios de la sierra. No obstante, las comunidades más distantes deben caminar jornadas enteras para llegar a los repartos de alimentos, y no siempre llegan a tiempo. Los primeros casos de muerte de niños por desnutrición comprometieron a los políticos a liberar recursos de auxilio. Según líderes locales, “en ocasiones buscando la foto y el voto”. Y se preguntan, “¿qué pasará cuando se relaje la presión mediática?, ¿qué pasará cuándo pasen las elecciones de julio?”…

Solidaridad entre corredores

Paradójicamente en Occidente nos fijamos en los rarámuri por sus excepcionales facultades atléticas. Queremos correr como ellos, hasta se ha puesto de moda correr descalzo, pero no reparamos en el elevado índice de mortalidad infantil que padecen, incluso sin que haya sequía. Iniciativas de colectivos mexicanos e internacionales están ayudando mediante proyectos sobre el terreno y donaciones. Una de estas acciones solidarias la llevan a acabo catedráticos y voluntarios de la Universidad Nacional Autónoma de México mediante un Banco de Semillas, para lo cual se plantará semilla de maíz autóctona en 25 hectáreas de riego. Gracias a esta siembra controlada, si este año sigue sin llover, se obtendrá semilla para distribuir en el próximo ciclo agrícola.

Como parte de la red de ayuda, sería deseable que las célebres multinacionales de zapatillas deportivas y empresas que hacen negocio inspirándose en la imagen y calzado rarámuri, comercializando zapatillas minimalistas, colaborasen de algún modo en aliviar las carencias que padecen esas comunidades indias. Seguro que sus clientes tendrían muy en cuenta el honorable gesto.

También los corredores que calzamos magníficas zapatillas running de 120 euros, clásicas o “novedosas” barefoot, podemos echar una mano a esa tribu de súper atletas que son los rarámuri. Al menos informando mediante nuestras redes sociales de la dramática situación que están sufriendo. Haciendo de altavoz de una crisis humanitaria que no llega a nuestras televisiones. Dándolo a conocer en la comunidad internacional. Recordando a los estamentos oficiales mexicanos el deber de asistir en lo posible a sus compatriotas.

Es momento de dejar de idolatrar simplonamente a los rarámuri por su gran fondo físico, por correr con meras sandalias, y pasar a brindarles socorro. Se trata de solidaridad entre corredores, de ‘kórima’ entre semejantes… ¡La necesitan urgentemente!

domingo, 22 de abril de 2012

lunes, 2 de abril de 2012

Adios ,Caballo Blanco.



Ayer domingo, al regresar a casa tras correr una carrera por montaña,la Pinsapo Trail en la Sierra de las Nieves, recibí una desagradable noticia a través de las redes sociales: "Micah True, Caballo Blanco, ha muerto".
Para aquellos que ,como yo, hayan leido "Nacidos para correr" (ya lo he leido dos veces, y voy por la tercera....), Caballo Blanco es como un amigo, una leyenda viva, un loco que nos ha arrastrado a salir a correr día tras día.
Me hice "amigo" de Micah en Facebook hace unos meses, y cada día tenía noticias de quien iba a participar este año en su carrera, veía fotos de sus correrias por las barrancas del Cobre, y leía mensajes de gente que se sentía identificada con su forma de vivir y de correr.
Ayer en su "muro" se veía esta foto, unida a decenas de mensajes de condolencia:



Descansa en paz Caballo Blanco y, allá donde estes, nunca dejes de correr.



Noticia de la desaparición:

Micah True salió el miércoles a correr, como tantos otros días. Al ultra-maratoniano le vieron a las afueras de su ciudad, en el estado norteamericano de Nuevo México, y desde entonces nadie sabe nada de él. Han pasado tres días. Y la angustia crece en cuantos le rodean.

Este deportista extremo se gana la vida como guía de rutas para otros maratonianos y es el director del ultra-maratón de Copper Canyon, una prueba que se disputa en Urique, México. Fue en ese país donde conoció a los indios Tarahumara, los que le enseñaron las cualidades de correr descalzo.



True, a quien los indios conocen como 'Caballo blanco', no ha dado señales de vida desde el miércoles, cuando abandonó el hotel de un amigo a las 10 de la mañana para irse a correr: "Ha tenido que tener algún problema físico. Si no, no estaría desaparecido. Iba a ver a su novia a Phoenix dentro de dos días, pero ella tampoco sabe nada".

En esta época del año, las temperaturas en Nuevo México son bastante cálidas por el día, aunque los termómetros descienden bastante durante la noche. Cada día que pasa sin noticias de True, descienden las posibilidades de encontrarle con vida.





Noticia de su muerte:


El corredor estadounidense de ultramaratón Micah True fue hallado muerto el sábado en el desierto de Nuevo México, cuatro días después de haber desaparecido, dijo la policía.

True, fue encontrado en las montañas del Parque Nacional de Gila, en el sudoeste de Nuevo México, cerca de la frontera con Arizona, el sábado por la tarde, afirmó Tom Bemis de la policía estatal de Nuevo México. No había evidencias de lesión en su cuerpo, aseguró la policía.

Un médico forense se dirigía hacia la zona. El cuerpo de True probablemente solo podrá ser recuperado el domingo debido al terreno accidentado.

Apodado "Caballo Blanco", True se hizo famoso después de protagonizar el exitoso libro de no ficción "Born to Run" (Nacidos para correr) de Christopher McDougall.



True salió el martes del complejo Wilderness Lodge y Hot Springs, a 6,5 kilómetros del Monumento Nacional de Gila Cliff Dwellings, para correr 12 kilómetros con una botella de agua y pantalones cortos y camiseta. Dejó a su perro en el complejo.

El propietario del complejo informó a las autoridades el miércoles de que True no había vuelto. La policía entonces puso en marcha un dispositivo de búsqueda intenso, con 60 personas peinando las 200.000 hectáreas de abruptos cañones y riachuelos del alto desierto.

True, que vivía entre Boulder, Colorado y la ciudad norteña mexicana de Urique, fue director de la ultramaratón de las Barrancas de Cobre, una dura carrera de 80 km que atrajo a un entregado grupo de corredores del noroeste de México.

En enero, True escribió en su página de Facebook: "Si yo fuera a ser recordado por algo, me gustaría que fuera por que yo soy/era auténtico. No por nada más. ¡Corred libres!".




Fuente: Reuters.



viernes, 27 de enero de 2012

Christopher McDougall y los tres misterios.

Una vez mas aparece en este blog Christopher McDougall. En esta ocasión os dejo una charla muy interesante, sin desperdicio, de tan solo 16 minutos, y con subtitulos en castellano. Señoras y señores: "Los tres misterios".









jueves, 10 de noviembre de 2011

La verdad sobre el material para correr.

No es mi intención descubrir América, ya está descubierta, ni crear confusión o polémica, esto no es "Salsa rosa". Lo que pretendo es expresar mi sentir, posiblemente equivocado, sobre el tema del material "técnico" para correr, exponiendo una visión personal y argumentada por casos concretos, no por verdades universales.
Parto de la base de que soy un ser consumista, socialmente involucrado con el entorno, bombardeado por los medios de comunicación, y con cierta tendencia al "borreguismo". Dicho lo cual, expongo, que mi atuendo deportivo habitual está plagado de logotipos, nombres y materiales de sobra conocidos, y que ,con el dinero que gasto al año en ello, se podría vivir en muchos lugares del planeta.
Con esto quiero expresar que, no puedo ser el ejemplo de nadie, ni hacer bandera de lo que a continuación voy a contar, sería como tratar de engañar al que lee. Y, aclarado este punto, comienzo la exposición.

Año 2006, Marco Olmo entra en Chamonix, liderando una prueba llamada The North Face Ultra Trail du Mont Blanc. Se trata de un señor de 58 años, que parece haber salido de casa a dar una vuelta por el barrio en ropa deportiva, sacada de un armario apolillado despues de mucho mucho tiempo. Llaman la atención sus calcetines, su camiseta, sus zapatillas y su mochila, no por feas o bonitas, sino mas bien por estar fuera de lugar. ¿Fuera de lugar? si, mire el que mire a Marco está pensando lo mismo, este señor no cumple con el orden pre-establecido o con la estética esperada para la ocasión. Sin embargo, Marco acaba de ganar "la carrera entre las carreras", y eso lo convierte en un referente para cada uno de nosotros. Así que, está claro que, como pasa en cualquier otro deporte, la gente saldrá mañana a la calle a comprar las zapatillas del campeón, los calcetines, la mochila, o cualquier otra cosa que haya ayudado a Marco a ganar la carrera, ¿o no?. Pues no es el caso.
Este señor, carece de recursos económicos, y acorde a esta situación es el fondo de su armario.
Lo mas importante, Marco entrena cada día con ese material, su cuerpo se ha adaptado a ellos. Su ropa es sinónimo de comodidad, cualquier otra prenda le causaría molestias. Su tolerancia al frio y al calor son fruto de su interacción con el medio. Come y bebe ,mientras corre, las cuatro cosas que le sientan bien, alimentos simples a los que se ha acostumbrado.



Año 1994, Juan Herrera entra en Leadville (Colorado, USA), liderando una prueba llamada Leadville Trail 100. La prueba se retransmite por primera vez en televisión, ya que se ha generado expectación por ver a la gran ultrafondista Ann Trason, patrocinada por la marca Nike, aplastar al resto de corredores.
Juan llega el primero a meta, por delante de Trason, y batiendo el record de la prueba por mas de media hora. Juan es un agricultor Tarahumara, que corre con taparrabos y sandalias, fabricadas por el con un trozo de neumático viejo y una tira de cuero. Su dieta durante la carrera se reduce a agua y maiz. Juan a adaptado su cuerpo y su forma de correr a las condiciones que le rodean, a sus costumbres culturales y a los alimentos que tiene a su alcance.



13 de Noviembre de 2010, Victor llega a meta del Maratón Alpino Jarapalos, y lo hace llevando unas chancletas. Hasta este día nunca había corrido esta distancia, ni por este terreno montañoso, solo corría medias maratones. Victor corre con chancletas desde el día en que olvidó meter en la bolsa de deportes sus zapatillas de asfalto, y a pocos minutos de comenzar la carrera solo encontró en el maletero del coche unas chanclas de playa. Despues de acabar la media maratón, y hacer un buen crono, decidió que, a partir de ese día, correría siempre con chancletas.
La Federación de montaña no le permite correr con ese tipo de calzado, así que decide correr sin dorsal y bajo su responsabilidad. Al final, aunque no aparecerá en la clasificación oficial, recibe de la organización sus regalos y el dorsal como recuerdo.




Este pasado domingo, dia 6 de Noviembre, Victor ha vuelto a correr una media maratón en Sevilla, acabando en 1 hora 36 minutos, por supuesto con sus chanclas (foto dorsal 880)




23 de Octubre de 2011, Paco Contreras llega a meta de Última Frontera 160km. Paco tiene 73 años, y ha acabado infinidad de Ultra Trails por todo el territorio (Hiru Haundiak 100km, Nuria-Queralt, Transgrancanaria, 101km de Ronda, etc) ademas de maratones de montaña y travesias de resistencia de la copa andaluza. Paco corre con camisa y pantalón, gorro de paja y vara tallada a mano. Su dieta en carrera consiste en pasas, orejones, pan y queso. Paco corre así porque está adaptado a hacerlo así, y cualquier cambio le resulta molesto.




Actualmente se está extendiendo una nueva tendencia que anima a la gente a correr descalzo, o en su defecto al llamado "minimalismo", consistente en calzar zapatillas simples, sin ningún tipo de sistema de absorción de impactos, ni refuerzos específicos. Cada día son mas los seguidores de esta corriente, que se extiende por todas partes gracias a internet.
Según las teorias, el pié humano es una estructura perfecta diseñada para correr descalzo, desde que la evolución llevó al hombre a pasar de cuatro patas a dos. El puente del pié, así como el tendón de aquiles, se encargan de absorver el impacto y evitar que las rodillas sufran lesión alguna. Desde pequeños corremos descalzos libremente, hasta que nos obligan a meter el pié en zapatos rigidos, con tacón, eliminando parte de la movilidad y las funciones naturales de las estructuras del pié.
Ante este ataque a las grandes compañias vendedoras de zapatillas de running, estas nos presentan sus modelos "minimalistas", especiales para sus neo-detractores, a razón de 115 euros, en algúnos casos.
Si una zapatilla con un complejo sistema de amortiguación, estabilidad, control del movimiento, y mil mecansimos complejos, fruto de una ardua investigación, te cuesta del orden de 100 euros ¿porque nos cobran la misma cantidad por un trozo de caucho ,sacado del molde de un pié, y un pedazo de neopreno? ( cuesta mas barato comprar una "tablet" por internet, con toda la diminuta tecnología que encierra).

Que cada cual haga con su dinero lo que quiera, no soy quien para recomendar nada a nadie, pero pensad que nos dejamos arrastrar por los "cantos de sirena", que nos autoconvencemos por el demostrado "efecto placebo", y que nuestro cuerpo acabará adaptandose a lo que le ofrezcamos cada vez. Dicho esto, vestid, calzad y comed lo que os venga en gana, pero pensad que nada es imprescindible, y que de cada cosa que querais comprar hay una que es la mas barata.

sábado, 29 de octubre de 2011

Nacidos para correr.


Si juntamos a la tribu de los Tarahumaras, la Leadville Trail 100, la Western States 100, el libro "Nacidos para Correr", retrocedemos en el tiempo 17 años y lo juntamos todo en un documental de 40 minutos ¿que tenemos? pues tenemos que verlo y disfrutar.
Espero que os guste.


viernes, 23 de septiembre de 2011

Christopher McDougall y el retorno a los origenes.


A pocas páginas de acabar de leer el mejor libro que ha pasado por mis manos en mucho tiempo, "Nacidos para correr" de Christopher McDougall, dejo esta entrevista publicada en el diario ABC, en la que se muestra una pizca del tesoro que esconde McDougall en las páginas de su libro. De momento solo quiero recomendar, a cualquiera que visite este blog, que lea el libro, no se arrepentirá.

Entrevista a Christopher McDougall:

Buscando un modo de correr sin que le doliera nada, el periodista Christopher McDougall (Filadelfia, 1962) se topó con la increíble tribu de los tarahumaras, habitantes de las escarpadas y recónditas Barracas del Cobre, en México: corren cientos de kilómetros sin descanso ni dolor; no conocen el cáncer, ni la diabetes, ni las peleas. Encontró también estudios de la universidades de Harvard y Newcastle (Australia), entre otras, que le decían que lo que debía hacer era correr descalzo. Y también aprendió que el homo erectus triunfó en la guerra evolutiva precisamente por su capacidad para correr largas distancias, lo que le permitía acabar con las presas por el refinado método de perseguirlas pacientemente hasta agotarlas. «Y todo lo demás se deriva de esa capacidad», dice.




—Pero ahora que no cazamos, ya no lo necesitamos más. ¿O sí?


—No como medio de transporte. Pero mire lo que nos pasa: sufrimos nuevas enfermedades, como la diabetes, el colesterol, las depresiones, el cáncer. Sin embargo, los grupos de personas que todavía corren, como los tarahumara, no tienen ninguno de estos problemas. Así que quizá sea una paradoja moderna: no necesitamos correr, pero realmente lo necesitamos.

—¿Correr nos salvaría de eso?

—En el zoo, los tigres o los pandas, alejados de su ambiente natural, sufren problemas de alimentación, de ánimo, reproductivos. Si se aparta a un animal de sus habilidades naturales, se empieza a descomponer. Y eso es lo que nos pasa a nosotros.

—¿Las ciudades son nuestro zoo?

—Si coge un pájaro y lo mete en una jaula, donde no puede volar, ¿qué sucede? Empiezan a caérsele las plumas, se pone triste. A mí también me pasa: si no puedo salir a jugar, me pongo mustio y se me caen las plumas.

—Hay mucha gente a la que lo que no le gusta es correr.


—Yo era así. Odiaba correr. Y siempre me lesionaba. Es difícil encontrar un niño al que no le guste correr. Si a mi hija de 7 años le pido que me traiga algo, viene corriendo. Le encanta.

—¿Qué pasa luego?

—En algún momento de nuestra vida, correr deja de ser divertido y se convierte en un castigo. Nos obligan a estar sentados todo el día. Y cuando hacemos ejercicio está organizado y controlado, y es competitivo. Ya no es juego, sino trabajo.

—En el libro cuenta que también ha visto felicidad en el sufrimiento, en el de los ultramaratonianos, por ejemplo.

—Pero es al revés: no es que encuentren la felicidad en el dolor; es que si no fuera divertido no podrían correr esas distancias. Quienes son capaces correr estas distancias tan largas, se relajan, levantan la cabeza, miran el paisaje, respiran aire fresco. Es algo placentero.

—Suena bastante mejor que la cinta de gimnasio.

—Estuve en Boston este invierno para conocer al doctor Lieberman, de Harvard. Antes de ir a su laboratorio, salimos a correr juntos. Había caído una nevada increíble y hacía mucho frío, pero nos lo estábamos pasando bien: haciendo bolas de nieve, deslizándonos... Entonces pasamos al lado de un gimnasio enorme con una cristalera, y todo el mundo nos miraba. Era exactamente como estar en el zoo: nosotros estábamos fuera jugando y toda esa gente, encerrada en el gimnasio.

—Una de las cosas que le contó Lieberman es que las zapatillas son la causa de muchas lesiones. Usted escribe que Nike lo sabe hace tiempo. ¿Lo saben también otras marcas?


—Mantienen un silencio absoluto y guardan en secreto todas las investigaciones que han realizado en los últimos 30 años. Nadie sabe qué saben ni cuándo lo han sabido. Voy a darles el beneficio de la duda y decir que pensaban que estaban haciendo productos que creían que iban a ayudar.

—¿No es así?


—No hay ninguna prueba de que las zapatillas ayuden algo. Pero existen bastantes de que provocan daños. Y cuando los estudios empezaron a decir que provocaban lesiones, los fabricantes parece que no hicieron nada.



—¿Deberíamos correr descalzos?


—Bill Rodgers, un gran maratoniano (triunfó a finales de la década de 1970) que además tiene una tienda de zapatillas, dice: «La mejor zapatilla para ti es aquella que permite al pie hacer lo que quiere hacer».

—¿Usted corre descalzo?

—Intento hacerlo descalzo siempre que puedo. Si voy por un sitio con piedras o gravilla, me pongo zapatillas, pero trato de que sean lo más finas y ligeras posible.

—¿Han mejorado así sus lesiones?

—Desde que empecé a correr descalzo hace unos años, no he vuelto a perderme un día por culpa de una lesión.

—¿Sólo con eso?

—Sucede otra cosa. Antes, si me proponía correr cinco millas, corría cinco millas como fuera. Incluso si me sentía fatal o me dolían las piernas. Ahora, si no me siento bien, me paro y me voy a casa. Los niños juegan hasta que dejan de divertirse.

—Últimamente ha viajado mucho. ¿Cuál es su sitio preferido para correr?

—Es curioso. Es cierto que en los últimos tres o cuatro años he tenido la oportunidad de correr en sitios fantásticos: California, México, Arizona, África, Portugal... Pero mi sitio favorito para correr son los alrededores de mi casa. Y tengo la impresión de que casi todo el mundo diría lo mismo. Aunque mi segundo sitio favorito es la Casa de Campo de Madrid, donde viví hace unos 20 años [trabajando para la agencia AP].http://www.blogger.com/img/blank.gif

—¿Por qué cree que se prefiere un sitio tan conocido?


—Es un instinto que tiene todo el mundo: nos gusta el sitio en el que hemos crecido. Creo que a todos nos gusta jugar en nuestro patio.

—¿Correr es como viajar, que se hace para regresar a casa?

Sí, como al explorar. Nadie quiere hacerlo si no tiene un hogar al que volver. Como los niños. Todos quieren explorar el barrio, pero siempre terminan volviendo a casa.





Fuente: www.ABC.es

martes, 27 de julio de 2010

El misterio de los Tarahumaras



En su día ya hable en este blog sobre los Tarahumaras, una tribu nacida para la ultradistancia, mas allá de nuestras comodidades, de nuestra sociedad sedentaria y consumista, este pueblo ha sobrevivido varios siglos en una zona cruel, formada por barrancos y montañas, donde solo ellos son capaces de vivir y ser felices.
Hace unos años un gringo loco llamado Micah True, conocido por los nativos como Caballo Blanco, se fue a vivir con ellos, dada su afición a correr ultramaratones y conocer mundo. Con el objetivo de ayudar a los Tarahumaras y dar a conocer su cultura, creó el Cooper Canyon Ultramarathon, una carrera de 50 millas (80kms) y 9300 pies de desnivel positivo (3000 metros aproximadamente) e igual desnivel negativo.
El mismisimo Scott Jurek participó en la edición del 2006, quedando segundo a 6 minutos del ganador, el corredor Tarahumara Arnulfo Quimare. En el año 2007, Jurek (llamado por los nativos "El Venado") se tomó la revancha ganando a Arnulfo Quimare que quedó en segunda posición a 18 minutos del primero.
En 2008 Joe Grant, otro conocido ultrarunner en los EEUU, ganó y batió el record de la prueba con 6:24h.
En 2009 el podium estuvo formado por Will Harlan (El Chivo), el famoso corredor japones Hiroki Ishikawa (El Dragon) y una vez mas el nativo Arnulfo Quimare. Es curioso como los nativos ponen esos apodos de animales a todos los extranjeros que participan en la carrera.



Os dejo unos videos que no tienen desperdicio, sobre la forma de correr de los Tarahumaras y sobre la Cooper Canyon Ultramarathon, la única pena es que estan en ingles.