sábado, 29 de septiembre de 2012

Barro, sudor y lágrimas. Historia de una obsesión.



Lo que hoy voy a contar, es la historia de una obsesión.

Moire O´Sullivan se presentó una mañana de fin de semana en la linea de salida de una carrera en su Irlanda natal. Con calzado poco adecuado, mas ropa de la cuenta, y rozando la obesidad,  Moire no tenía ni idea de donde se estaba metiendo. Estuvo a punto de volverse a casa, pero aguantó la tentación y tomó la salida. Núnca imaginó que subir a Corrig Mountain le supondría tanto dolor físico: sentía arder sus pulmones, estallar sus piernas, latir su corazón a un ritmo bestial. Aunque es un atardecer de verano en Dublin, en la cima de la montaña el viento la zarandea entre la cerrada niebla, la hace resbalar sobre las rocas, rodar por la hierba y undirse en los agujeros empantanados del terreno ( ese típico terreno al que  llaman "bog" en todo el Reino Unido).
 A la mañana siguiente le duele todo, pero pasadas 24 horas se da cuenta que solo piensa en la experiencia que ha vivido, y lo que es peor, solo piensa en repetir.
 Cada semana batalla con el resto de corredores en nuevas colinas y montañas, y a las 9 de la noche se une a ellos en el pub descubriendo los poderes curativos de una buena pinta de cerveza.

 Los siguientes tres años los pasa compitiendo en toda carrera de montaña que encuentra en el calendario, desde pruebas de 10km, hasta pruebas de 100km tirando de mapa y brújula, incluso raids multiaventura en tierras salvajes de Irlanda y Escocia.
 Pero cierto día se topó con la "Wicklow Round", prueba que aún nadie había conseguido completar, y nació su obsesión.

 La Wicklow Round consiste en un recorrido circular que enlaza 26 cimas de las montañas de Wicklow (Irlanda) , con una distancia aproximada de 100km, y un desnivel positivo de 6000m, en menos de 24 horas. Las reglas son sencillas: cargar con todo lo necesario (aunque se permite ser abastecido con comida en algún punto), tener los suficientes recursos para sobrevivir en las montañas, y disponer de un plan de rescate externo. Va contra el espiritu de la prueba ser acompañado en algún tramo por otro corredor que te marque el ritmo, o recibir apoyo en la orientación.



 Así que, despues de prepararse a conciencia para tratar de ser la primera persona en conseguir el reto, en Julio de 2008 decidió intentarlo.
He sacado un fragmento de su libro "Mud, Sweat and Tears" ("Barro, sudor y lágrimas"), donde narra sus vivenvias en aquel intento. He tratado, una vez mas, de traducir el texto al castellano lo mejor posible, así que pido disculpas de antemano por los posibles errores.  

Corriendo asustada:

Apenas puedo caminar. La sangre de las ampollas rezuma entre mis dedos. Tengo piel muerta colgando en los pies. Una red de arañazos profundos cubre mis espinillas. Las piernas me duelen, con un latido palpitante que reverbera por todo mi cuerpo. Mis pulmones están maltratados y golpeados a causa de demasiadas respiraciones forzadas. Estoy doblegada por el peso de una mochila que ya esta quirúrgicamente atada a mi espalda. Un cinturón de piel en carne viva rodea mi cintura, a causa del roce incesante de la correa de la mochila. El dolor, ruge y corre rampante a través de cada músculo y cada vena de mi organismo. Mi cuerpo ha llegado a su fin.
 Pero no voy a parar. No puedo descansar. Todavía no he llegado al final. "Corre más deprisa ... inténtalo mas fuerte ... muévete más rápido", me digo a mi misma sin cesar. Yo sé lo que va a pasar si me demoro, si me encuentra aquí la oscuridad.
 Hace menos de media hora que pude ver Tonduff  North Mountain ante mí con claridad, sus tonos verdes y marrones iluminados contra el sol de poniente. Pero ahora, la montaña no es más que un esbozo, una silueta que se cierne sobre el cielo nocturno. 
Tengo miedo. La montaña está siendo lentamente engullida ante mis propios ojos. Después de todos estos meses de duro trabajo, de sacrificio y preparación, lo estoy perdiendo todo en la noche. No puedo seguir adelante. Pero no tengo otra opción. Tengo que subir a la cima de la montaña. No hay otra forma de salir de este paraje desierto. Mi única vía de escape es desde su cumbre.

 He corrido durante más de veinte horas. He escalado veintitrés montañas y cubierto más de ochenta kilómetros. Y con sólo tres montañas y veinte kilómetros para acabar, me quiero derrumbar y morir.
 Estoy tratando de hacer lo que otros han considerado imposible.
 Estoy tratando de correr alrededor de la totalidad de las montañas de Wicklow en un solo día.
 Estoy tratando de correr más de cien kilómetros, subiendo y bajando veintiséis cimas de montaña en menos de veinticuatro horas.
 Estoy tratando de completar la Wicklow Round. Se ha intentado, pero nunca se ha conseguido. Y ahora sé por qué.



 Pero no puedo dejarme a mi misma detenerme en este punto. Tengo que espantar este agotamiento y mantenerme alerta. Hay demasiados peligros aquí, en las montañas, como para tumbarme a descansar.
 Todo esta inquietantemente tranquilo aquí, en las montañas de Wicklow. Allá abajo, puedo ver el resplandor de la ciudad de Dublín, a menos de treinta kilómetros de distancia, mientras la gente se entretiene con una noche de bebidas y juerga. Aquí en Wicklow, no hay ni fiesta ni libertinaje. Somos sólo yo y la montaña, batallando para hacer que la Wicklow Round se convierta en una realidad.

 Sigo avanzando a trompicones, hacia adelante y hacia arriba, murmurándome a mi misma. La vegetación alta y puntiaguda araña mis piernas. Arañazos frescos aparecen sobre las viejas cicatrices. Finalmente, los arbustos acaban conmigo. Atrapan mi pie y me caigo, golpeando el suelo con un ruido sordo. Tumbada aquí, agotada, mi ropa y mis manos están envueltas en frío lodo. Todo lo que puedo ver es el enredado brezo, acostada aquí en la zona cero. 
Quiero quedarme aquí tumbada, acurrucarme y morir. 

 "Has invertido demasiado tiempo, energía y esfuerzo ya", oigo una voz implorante. "Hay que continuar. Tienes que terminar. Debes levantarte y seguir adelante ". Mi cuerpo pide a gritos la rendición, mi mente está suplicando clemencia, pero de alguna manera, en algún lugar, mi espíritu interior sigue luchando y me dice que siga al pie del cañón.
 Poco a poco mis ojos se acostumbran a la ausencia de luz. Todavía puedo distinguir Tonduff North Mountain en la distancia. Tengo que subir a su cumbre esta noche, me guste o no.
 Guiada por un fino haz de luz del frontal, reanudo dolorosamente mi marcha por la ladera de la montaña. Mi cuerpo va más lento a cada paso, y mi mente empieza a acelerarse. Pensamientos de éxito y fracaso, pensamientos de personas y lugares lejanos. Después de haberme destruido físicamente, ahora me destruyo emocionalmente.
 Finalmente, a las 11 de la noche, llego a la cima. Y aquí me detengo.
 Sólo quedan dos montañas más por subir. Tengo tres horas y media aún. En teoría tengo tiempo de sobra. Pero no me muevo. Me quedo donde estoy. Mi cuerpo y mi mente han tomado su decisión. No puedo seguir adelante.
 Y con el alivio de saber que todo se ha acabado, me agacho en la cima de la montaña. Y una por una, lágrimas de decepción, de alivio, de obsesión y de agotamiento, comienzan a rodar lentamente por mi cara. 

Un año mas tarde, en 2009, arrastrada por su obsesión, Moire O´Sullivan volvió a intentar completar la circular imposible. Así que el 29 de Mayo de ese año, despues de 22 horas 58 minutos y 30 segundos, se convirtió en la primera persona en lograrlo.





Web oficial de la Wicklow Round

11 comentarios:

La Gazza Ladra dijo...

Brutal.
Desconocía por completo esta hazaña y por supuesto, a esta mujer.
Gracias por compartir.

Salud!

Antonio Morales dijo...

No dejo de sorprenderme. Es lo que nos pasa a todos pero en térmnos superlativos.

Livan dijo...

La Gazza Ladra, gracias a ti por pasarte por el blog.

Antonio, todos acabamos obsesionandonos con algo, hasta que lo conseguimos, y con su consecución se acaba la obsesión.

Daniel dijo...

Dura y bonita obsesión. Me alegro del final.
Sds

Suso dijo...

Cuentas historias que enganchan y nos ayudan cuando tenemos dudas.
Por cierto, ¿cuántas personas más han logrado el reto después de ella?
Se nota que sigues impresionado, afectado, inspirado, prendado, encariñado... con Irlanda y todo lo vivido recientemente en ese país.

Livan dijo...

Suso, se ha completado en cuatro ocasiones mas. Dos individuales, otras dos veces han sido grupos de tres personas que han aunado sus destrezas para conseguirlo.

No he estado en Irlanda, ha sido en Gales, y hace dos años fue en Escocia, pero el terreno y los paisajes son identicos, sobre todo Irlanda y las dos islas escocesas en las que corrí durante cinco días. Irlanda estaba a tiro de piedra de una de las islas.
Gales tiene montañas mas radicales, pero el "bog" está por todas partes.

En lo de que sigo prendado, afectado, etc, tienes toda la razón. No hay dos sin tres, seguro que vuelvo algún día.

Livan dijo...

Suso, se ha completado en cuatro ocasiones mas. Dos individuales, otras dos veces han sido grupos de tres personas que han aunado sus destrezas para conseguirlo.

No he estado en Irlanda, ha sido en Gales, y hace dos años fue en Escocia, pero el terreno y los paisajes son identicos, sobre todo Irlanda y las dos islas escocesas en las que corrí durante cinco días. Irlanda estaba a tiro de piedra de una de las islas.
Gales tiene montañas mas radicales, pero el "bog" está por todas partes.

En lo de que sigo prendado, afectado, etc, tienes toda la razón. No hay dos sin tres, seguro que vuelvo algún día.

Suso dijo...

Perdona, Livan, quería decir Gales, he visto el mapa de la prueba muchas veces.
Si no me coincide nada raro, podríamos encontrarnos en la Eunmilak.
Un abrazo.

Livan dijo...

Buen sitio para encontrarnos la Ehunmilak.

Anónimo dijo...

Y luego le llaman el "sexo débil"... ¡¡ja!!

Espero que no te haya picado el "virus", amigo LIVAN ;-)

Salud. Plum

Livan dijo...

Tranquilo Plum, hay que entrenar muchisimo sobre el propio terreno, conocer muy bien la ruta, y estar muy muy fuerte para intentar ese reto, y eso requiere vivir en la zona. Osea, que no me ha picado el virus.

Un abrazo.