viernes, 8 de enero de 2016
2016 razones para correr
Comenzamos el año con un poco de motivación visual: personas, senderos, montañas y esa relación que los une zancada a zancada.
Peaks & Valleys: Teaser 1 from Kendrick Wallace on Vimeo.
BALANCE: A film about Nathan Sports ultra runner Stephanie Howe from TRINE Films on Vimeo.
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martes, 29 de diciembre de 2015
Como si corrieras por última vez
Debería estar prohibido correr sin ganas. Supongo que todo el mundo lo hace en mas de una ocasión, por diferentes motivos, sobre todo por cumplir contigo mismo, o por no fallarle a los demás.
Me imagino que esto genera unas moléculas de mal rollo en el Universo, agujeros de aguja en la capa de ozono, o se graba en un rincón del lóbulo parietal destinado a "momentos chungos de la vida corriente".
Está claro que genera un trauma, un pequeño tatuaje a nivel sentimental, no visible, pero acumulable.
Correr sin ganas es como ir de compras, pero ese "ir de compras" donde tu solo acompañas, y es el otro el que se compra cosas. Te aburre y te fatiga hasta límites insospechados.
A veces solo pensar en salir a correr ya te va fatigando, y sin embargo te cambias de ropa, luchas contra ti mismo, contra lo racional, resoplas y te encaminas hacia la puerta que da a la calle.
Las primeras zancadas son letales. La transición entre el "todavía estas a tiempo" y el "ya no hay marcha atrás". Ese primer minuto hace mucho daño.
La gravedad , comandada por el orden del cosmos, hace que te sientas mas pesado y lento que de costumbre, y piensas " me cago en la puta, lo voy a dejar"......pero no lo dejas.
En un día en que los elementos acompañan, el daño es menor, pero si es un día de perros, tendrás estigmas neuronales de por vida.
Perdido en la ciénaga de tu propia estupidez, porque sueles ser estúpido con ganas, pero ser vapuleado por lluvia y viento, con desgana y apatía, eleva tu estupidez a nivel elite.
A menudo pensamos que renunciar es someterse, y prevalece nuestro ego sobre nuestra razón. Luego, al acabar, nos consolamos con frases como "lo que no te mata te hace mas fuerte" , o pensamientos del tipo "el de hoy ha sido un entrenamiento para endurecer la mente".
Con un poco de suerte, lo que comienza siendo "correr sin ganas", se va transformando sobre la marcha, y poco a poco van desapareciendo las sensaciones chungas, te vas sintiendo ligero, cómodo, y vas mutando de piltrafa a cosa que corre con cierta soltura. Quizás, ese poco de suerte, te lleve a esbozar una leve sonrisa interior, quizás incluso te atrevas a apretar el ritmo, tal vez acabes tarareando una canción, y sintiéndote feliz. Entonces, y solo entonces, sentirás que eres un estúpido, pero uno afortunado.......y ese día el Universo se librará de unas cuantas de tus moléculas de mal rollo, y pondrás un par de parches de bici en la capa de ozono.
Correr sin ganas debería estar prohibido, por lo menos al que corre libremente, porque hay quien corre obligado por terceros, o cobra por ello.......esos que se jodan, lo siento.
A menudo recuerdo una frase que me escribió un amigo que nació con parálisis cerebral, y que me hizo saltar las lágrimas : "si pudiera pedir un deseo, sería volver a nacer y poder correr a tu lado".
Treintaicuatro años atado a una silla de ruedas, y sin poder articular una sola palabra, viendo mis fotos por internet, y escuchando mis historias. Debe ser muy duro.
No nos damos cuenta de lo que tenemos, y es por eso que no le damos valor.
Deberíamos ser conscientes de nuestra movilidad, de la presencia de unas extremidades que algunos no tienen, o de otros que aun teniéndolas, no pueden moverlas, o lo hacen sin control sobre ellas.
Da pena ver cuerpos que nacen sanos, y que vamos atrofiando poco a poco, intoxicándolos día a día , restándoles movilidad con kilos de mas y horas de sillón.
No solo debería estar prohibido salir a correr sin ganas, es que debería ser obligatorio salir a correr como si fuera nuestra última vez, porque no sabemos si lo es.
Salir a correr desbocados, disfrutando del momento, disfrutando de algo que otros no pueden, de algo que te encanta hacer. Apurar el tiempo del que dispones, sin dejarte nada en el tintero, acabando cansado y empapado en sudor. No hablo de ir al límite, hablo de sentirnos vivos, y de celebrar que podemos. Quizás mañana surja algo que te impida salir a correr, así que es hoy, es el ahora, porque el mañana no existe.
La próxima vez que salgas, hazlo como si corrieras por última vez........no vas a dejar de ser tan solo un estúpido, pero puede que seas uno un poco mas feliz.
P.D: Perdón por lo de "estúpido" y Feliz Año Nuevo. Gracias por leer este cutre blog.
Fotos: Ian Corless.
viernes, 4 de diciembre de 2015
Me ha dado un calambre
Me ha dado un calambre. Lo acabo de notar. Llevaba rato avisando el muy cabrón. Comenzó como un extraño tembleque en el gemelo derecho, como queriendo llamar la atención, hasta que ha decidido mostrarse en toda su plenitud.
En medio del mecánico, pero voluntario, acto de la zancada, el rebelde calambre ha interferido en la repetitiva secuencia, sometiendo al musculo a una repentina contracción.
Fruto del espasmo, ha emergido de mi garganta un pequeño y afeminado grito, acompañado de una especie de salto o cojera de lo mas ridículo que se pueda imaginar.
Podría tratarse de un hecho aislado, pero todo apunta a que estas cuatro horas que llevo sudando, zancada tras zancada, con esta agobiante humedad, van a regalarme mas de una visita de estos pequeños cabrones.
Y pienso yo , mientras añado electrolitos a mi agua, que una mierda iba a correr Filipides desde Atenas hasta Esparta, y que Heródoto , el historiador, nos lleva vacilando desde el año 500 antes de Cristo.
¡¡ Venga ya, hombre!! ¿sin mochila, avituallamientos, ni coche de apoyo? .......anda.......no me jodas......
Que muy mierdas tenemos que ser los ultrafondistas actuales, que con todo a huevo, a poco que falle, acabamos lloriqueando.
Me imagino a ese pequeño japones, todo el año entrenando a lo bestia, con todo milimetrado, ritmo....., cuando y cuanto comer......, cuando y que beber........tiempos de paso......equipo de apoyo.......y peta a 30 kilómetros de Esparta.
Es como si Heródoto se cagara en el ego del pobre japones.......y se limpiara con su estampa.
Tres horas y una docena de calambres mas tarde, sigo corriendo.
Y no hay que ser Espartano, ni griego, ni japones, para llegar donde estoy, pero si que hay que entrenarlo todo, y no dejar de llenar el estómago con lo que se va gastando por el camino.
Con todo y con eso, voy a largar la pota que Heródoto jamas narró. El tal Filípides hubiese matado a su madre por llevar mi mochila, con todo su exquisito y reducido contenido. Aun así, el hombre no flaqueó, y yo me encuentro arqueado, con las manos en las rodillas, largando una gran vomitona.
Ahora si, no me hubiera venido mal a mi, la falda de ese señor para limpiar mis zapatillas.
A veces el vómito es el punto y final de la jornada, pero otras es una ráfaga de aire fresco, el alivio de una carga que te impide avanzar, y que te devuelve la energía y la confianza. Después de vaciarte puedes agachar la cabeza y tocar retirada, o levantarla de nuevo y arrancar a correr.
Queda claro que, lo de los calambres y el vómito, son señales evidentes que te manda el organismo, para hacerte saber que hay algo que no estas haciendo bien. Y queda claro también que, mi gesto de añadir electrolitos al agua, o el resurgir de las buenas sensaciones tras potar, son acuses de recibo que te permiten continuar.
Lo que no voy a hacer jamas, es desoír dichas señales y arrojarme absurdamente a un sufrimiento innecesario.
No se que opinaría Heródoto, pero nadie muere por correr 21 kilómetros. Nadie va a cruzar la meta de esa distancia, haciendo un tiempo mediocre, y va a morir por dicha causa. Se muere porque se tiene un problema, ajeno a dicha actividad. Se muere por no escuchar los mensajes que te manda el organismo. Se muere porque se rompe una máquina que ha estado parada mucho tiempo, y de repente la quieres exprimir.
Por contra, miles de sedentarios mueren frente al televisor, mientras escuchan este tipo de noticias........eso si es una estadística palpable.
Las modas siempre han tenido consecuencias. El boom del Skate dejó muchos brazos rotos. El boom del Surf, dejó muchos ahogados. El boom del Padel dejó muchos gilipollas. El boom del Running está dejando muchos lesionados, algún infarto, y llenando el bolsillo de unos cuantos.
Diez horas corriendo. Fin de los calambres y las nauseas. Comienza el dolor.
Pueden ser tus piernas, tus caderas, tus pies o tu espalda.......pero el dolor hace acto de presencia, y se acentúa cuando paras, cuando te sientas un minuto, y cuando vuelves a arrancar.
Con un poco de suerte tu meta está ya cerca........con ausencia de ella, apenas llevas la mitad,o un tercio del camino a recorrer para cruzarla.
El paladar comienza a saturarse de los mismos sabores y texturas. El día se torna noche, o viceversa. Por fin orinas con cierta normalidad.
Al igual que se pasan los calambres, se pasan las modas. La historia esta de los sorteos para pillar un dorsal, los colapsos de los servidores, las listas de espera........pasaran. La gente se cansa pronto de todo. Los mismos que hoy llevan barba larga y el último botón de la camisa abrochado, hace unos meses iban con las cejas depiladas y el pecho al descubierto. Los mismos que entendían de vino y de jamón, ahora solo beben Ginger Ale y degustan canapés de pepino.
La mitad de las carreras que existen hoy en día, desaparecerán de aquí a tres años.
Consigo cruzar mi meta. Da lo mismo mi felicidad o mi satisfacción personal. Al igual que con el pobre japones, Heródoto acaba de cagarse en mi ego, y se ha limpiado con mi estampa. Según la historia, Filípides llegó a Esparta, después de 246 kilómetros, descansó unas horas, y emprendió el camino de vuelta : otros 246 kilómetros.
Por mi parte, regresar al hotel ya va a ser un cachondeo, así que imagínate dar la vuelta en dirección a la linea de salida......
domingo, 20 de septiembre de 2015
LAKES SKY ULTRA
Después de haber corrido en Escocia y Gales, sobre todo al estilo Dragons Back Race, me quedó la esencia de las carreras de montaña por aquellas tierras, su forma de entenderlas, su tipo de montañas, su tipo de terreno, su duro clima, y su espíritu aventurero.
Hace unos días se ha estrenado una dura prueba en el Parque Nacional Lake District (Distrito de Los Lagos), en el Reino Unido. La Lakes Sky Ultra, supone un recorrido de 52 kilómetros con 4300 metros de desnivel positivo acumulado. Hasta aquí nada del otro mundo, incluso no es necesaria la navegación con mapa y brújula como en casi todas estas pruebas en U.K.
La dificultad la marca la gran cantidad de trepadas, destrepes y cresteos que se han de afrontar, así como el duro transito por las encharcadas turberas, y el húmedo y ventoso clima omnipresente en estas tierras.
Tan solo dos puestos de avituallamiento (genial, porque no suele haber ninguno, y has de pillar el agua de arroyos o charcas, y portar lo que necesites en tu mochila), y 14 horas límite, ya que se evita la noche por lo peligroso del terreno.
Para inscribirse, es necesario acreditar experiencia y soltura en carreras de montaña con terreno complicado. Como explica el director de carrera "No cometa un error, este es un evento con un riesgo inherente. Si sus rodillas tiemblan, teme la exposición a las alturas, o no se siente cómodo usando las manos en las rocas, esta carrera no es para usted".
La fecha ha sido el pasado 12 de Septiembre de 2015, así que la próxima edición rondará esas fechas de 2016. Las fotos, y sobre todo el vídeo, dan buena muestra de lo que supone esta Lakes Sky Ultra ¿te atreves?
Toda la información pinchando en el enlace Lakes Sky Ultra
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viernes, 18 de septiembre de 2015
AVALANCHA
Como una avalancha, corredores y piedras se precipitan en el descenso de La Collarada. Oscuridad infinita, escasez de marcas visibles, y gritos de "piedraaaa... !!" , hacen agudizar los sentidos y los reflejos, para buscar y esquivar.
El comienzo de la carrera ha sido vertiginoso. Desde la salida, hemos corrido a un ritmo anormalmente rápido, empujados por la euforia general. El "Camino del Carretón" nos frena en seco. Toca una fuerte subida, la primera de la noche, un kilómetro vertical en tan solo 3,8 kilómetros, hasta la pista del Ibón de Ip.
Subimos "a hierro", desfogando la tensión acumulada y el miedo de las últimas horas. Las luces del pueblo se van haciendo lejanas y diminutas en un corto lapso de tiempo.
Coronamos, y enlazamos con la mal llamada "pista", que no es otra cosa que un camino roto, agrietado, y sembrado de enormes bloques caídos de la ladera lateral.
Trotamos los cuatro kilómetros, que pasan volando........... y volando sale mi frontal al precipitarme y caer entre las rocas, fruto de un tropezón. El frontal se apaga con el impacto, y unos hilos de sangre se encienden en rodilla y codo.
Por suerte el frontal se enciende, y la sangre se apaga con el tiempo.
Guardo los bastones para empezar un nuevo sector. Pasamos la presa, y bordeamos el Ibón, por un paso estrecho, equipado con una cuerda debido a la posible caída, y avanzamos por una ladera pedregosa fuera de senda.
La fuerte subida, por una glera de piedras sueltas, me lleva a gatear y casi trepar en mas de una ocasión. Llueven piedras que desprenden los que me preceden, y los que vienen ya bajando por el sitio equivocado, lo que convierte el ascenso en una especie de lapidación vertical.
Llegamos al punto donde dos voluntarios , inmersos en la niebla, nos indican que hemos finalizado la subida y que toca bajar.
Avalancha, así empezaba esta crónica, y en este punto estamos ahora. Caídas, rasponazos, y el impacto de alguna roca que cae de lo alto......casi nadie se libra de llevarse un recuerdo a casa.
Las marcas arrancadas por el viento, y la espesa niebla, nos apartan del camino correcto. Somos un grupo de unos diez corredores, desorientados, avanzando dispersos para tratar de encontrar alguna marca. Perdemos tiempo, y hacemos algún kilómetro de mas, pero gracias al GPS de un francés, logramos enlazar con la "pseudo pista" del Ibón de Ip, y con ella al segundo paso por el avituallamiento.
La lluvia aparece para quedarse, y no es bienvenida, no al menos en esta Ultra Trail Canfranc-Canfranc, donde el desnivel y el terreno ya suponen un enorme problema sin su presencia.
Estamos inmersos en una larga y vertiginosa bajada. Zigzagueando por estrechos caminos y sendas, zetas con riesgo de caídas de varios metros, con un piso que resbala debido al agua de lluvia. En el bosque hay instaladas incluso cadenas en el tronco de los arboles, dada la fuerte pendiente.
Con la sensación de que no hay un metro de regalo en esta prueba, llegamos al Col de Los Ladrones.
Después de unos minutos de pausa en el avituallamiento, comenzamos la subida al collado de Izas. Vamos subiendo el valle, primero junto a un arroyo, y luego fuera de senda, remontando praderas de gran pendiente. Según subimos nos rodea la niebla, y las praderas se tornan pedreras. A golpe de silbato, desorientados, trepamos hasta el Pico Porrón, donde dos heroicos voluntarios soportan niebla, frío, lluvia y viento desde hace horas, totalmente desprotegidos.
El viento nos zarandea mientras cresteamos varias cimas, algunas estrechas, camino al siguiente avituallamiento. Una vez allí, somos testigos de lo que supone ser voluntario en este punto, en un día como hoy, donde el viento arranca de una triste mesa de playa lo que puede, y donde estos dos amables montañeros, con mas cojones que el Cid, soportan lo indecible desde esta madrugada.
Descendemos del Collado de Izas para enlazar, fuera de senda, con el Valle de la Cascada de las Negras. Seguimos marcas e hitos por la ladera de la montaña, en pequeños toboganes o falsos llanos. El silencio y el paisaje son espectaculares en esta fría mañana de Sábado. La paz interior se rompe al contemplar la inmensa pala vertical de subida al Vértice del Pico Anayet.
Tragamos saliva ,y un gel, apretamos los dientes y los bastones, y comenzamos el ascenso. Nos marcamos pequeñas metas, estableciendo descansos, para hacer mas llevadera la subida. El terreno carece de senda, y forma escalones de yerba y piedra, que endurecen la progresión. El tramo final, de piedra suelta, es la antesala de la cima del collado, y de ahí a la cima del Vértice de Anayet, la pendiente se suaviza.
Las vistas son espectaculares, y en el piso se mezclan tonos de piedra rojiza, el verde de la yerba, las oscuras cimas del horizonte, y los tonos albi-negros de las nubes que cubren el cielo.
Ahora toca bajar de aquí, unos trescientos metros bastante verticales con riesgo de caída, hacia los Ibones de Anayet. En total serán algo mas de 1200 metros de desnivel negativo lo acumulado en el descenso de la Canal Roya.
Se hace tedioso e interminable el sendero que nos lleva a la Base de Vida, la cual consiste en una pequeña carpa instalada al final del sendero. Salvo la existencia de algo caliente que echar al estómago, el lugar no ofrece nada de lo esperado en una llamada "Base de Vida". Tres voluntariosas señoras regentan el lugar, de buen ánimo y sentido del humor, pero me parece violento desnudarme frente a ellas para ponerme ropa seca, ya que la lluvia obliga a permanecer bajo la reducida carpa.
Tan solo me cambio de calcetines y camiseta, como algo, y partimos de nuevo bajo la fina lluvia.
Afrontamos un nuevo kilómetro vertical, hacia la cima de La Raca. Esta vez el sendero hace "zetas", y la subida por el bosque se hace menos dura de lo que imaginas al mirar desde abajo las antenas de la cima.
A medida que progresamos, el cielo comienza a rugir y a lanzar todo lo que tiene a mano. Comienza a transformar la fina lluvia en cortinas de agua, a lanzar violentos rayos a nuestro alrededor......cada vez mas cerca......y termina por arrojarnos todo el granizo que encuentra en sus bolsillos.......se le ve cabreado.....
Soltamos los bastones y nos tiramos bajo una copa de árbol a esquivar la metralla que nos lanza el señor del cielo......no es muy buena idea, pero no hay donde esconderse.
La situación es arriesgada, peligrosa por momentos, y solo se nos ocurre seguir subiendo para buscar refugio en la cima.
Al coronar, los voluntarios del control nos informan de que han suspendido la carrera por seguridad, y que somos "finishers" por neutralización.
Después de tanto esfuerzo, y con margen de tiempo por delante, se te queda mal sabor de boca, pero hay que reconocer que seguir en esta situación es casi un suicidio, sobre todo en una prueba con este perfil tan duro y un terreno tan complicado......y una nueva noche como compañera, cuando ya llevas una sin dormir.
Sin ánimo de crear un mito, esta carrera, en su recorrido original (no el alternativo por mal tiempo que hemos tenido..........que ya es duro de pelotas) se me antoja brutal y reservada a una minoría, donde no me encuentro. Esos 100 kilómetros, con sus 8848 metros de desnivel positivo, no son solo duros en cifras, sino en un recorrido técnico, áspero, plagado de trepadas, destrepes, pasos arriesgados, con dos noches sin pegar ojo por delante, y la necesidad de unos reflejos intactos de principio a fin.
Para el recuerdo, y mi currículum, queda el "yo estuve allí" , y la foto de grupo con la camiseta de finisher que nos entregó la organización.......la única que voy a atesorar en esta prueba...........¿o quizás no?..........¿quien dijo miedo? je je je......
P.D: Al momento de la neutralización, ya habían abandonado 60 de los 120 corredores que habíamos tomado la salida.
lunes, 17 de agosto de 2015
INERCIA
Inercia: propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo o movimiento. Podríamos decir que es la resistencia que opone un sistema de partículas a modificar su estado dinámico.
Por pura inercia y gravedad, millones de habitantes del planeta, permanecen atados a sus sillas y sillones, incapaces de oponerse a su estado de reposo, incapaces de vencer la gravedad, esa sensación de peso, fruto de la atracción de la masa de La Tierra.
En el extremo opuesto, un insignificante puñado de habitantes, vencieron la inercia de su estado de reposo, y ahora es, esa misma propiedad, la inercia, la que les impide detenerse.
Estos rebeldes e insurrectos, oponiéndose a la ley del reposo y a la de la gravedad, tienden a desplazarse y elevarse , lejos del sillón y del centro de la Tierra, hacia las montañas y sus cumbres.
Cada día, técnicos e ingenieros, se afanan en fabricar maquinaria que se ocupe de vencer la inercia por nosotros, reduciendo el esfuerzo del desplazamiento a un simple "de sillón a sillón", del salón al parking, del parking al ascensor, del metro a la escalera mecánica.
Cada día, un nuevo insurrecto, se atreve con unas escaleras, un nuevo rebelde se atreve a correr, por pistas, caminos y senderos, incluso los mas insurgentes lo hacen hacia las montañas.
Se empeñan en incrementar la sensación de peso que los ata al sillón, los ceban y estimulan con horas frente a la pantalla. La inercia del reposo se hace cada vez mas imposible de vencer, y se entra en la espiral del movimiento previo pago. Energías y combustibles al servicio de la inercia inmóvil. Tu paga y nosotros te movemos.
La inercia del rebelde, por el contrario, lo ha llevado al kilómetro setenta de una competición alocada, cresteando afiladas montañas en medio de la niebla. Sentado en una roca supera el bajón. La última subida ha minado sus fuerzas. Plátanos y dátiles son su combustible. Toma su tiempo y continua avanzando.
Combate el calor refrescándose en un riachuelo. Combate el frío incrementando el movimiento, o abrigándose con las prendas que porta en su espalda.
En ese mismo lapso de tiempo, millones de esclavos de la inercia estática, controlan la temperatura pulsando un botón.
Afianzan su estatus estático visionando competiciones de cocina, donde el insulto no está fuera de lugar, y todo gira en torno a la comida.
La ira y la gordura como bandera. La gravedad como aliada.
En la frontera entre Italia y Suiza, un rebelde desciende del Grand Col Ferret, y se enfrenta a su segunda noche en algo llamado Ultra Trail du Mont Blanc.
Ha pasado los pesados meses de verano entrelazando inercia y gravedad a su antojo, con el objetivo dinámico de llegar a ese punto, a esa segunda noche, tan mental como física, donde tendrá que tomar su tiempo y seguir avanzando, una y otra vez.
No hay palabras necias ni preguntas estúpidas que minen su motivación. No hay sillón ni pantalla que lo dominen.
Por contra, sabe conjugar inercia y gravedad en las bajadas, y sabe combatirlas a la hora de subir.
En Champex se alía con otros insurrectos para el asalto final. Mientras la madrugada, y algo conocido como Teletienda, mantiene insomnes a miles de idolatras del consumismo, una hilera de luces surca territorio alpino bajo las estrellas de finales de Agosto.
El amanecer será la antesala de su gloria particular. Chamonix será el final y el principio de algo grande.
P.D: Las fotos son de Dachhiri Dawa Sherpa, vencedor de aquel primer UTMB en el año 2003, donde participaron 772 corredores y solo lograron acabar 67.
martes, 14 de julio de 2015
Seréis lo que ellos odian
Es fácil mirarlo desde afuera, pero te ha costado mucho estar aquí.
Algunos te critican por dejar en casa a la familia, a tu pareja, y viajar a correr por las montañas, para "quitarte del medio".
A otros incomoda tu felicidad, tus experiencias, incluso parecen desear que no logres cruzar la meta.
Has peleado mucho para estar aquí, sacando tiempo de la nada, pellizcando dinero de casa, deambulando por senderos de madrugada para evitar la calor, perdiendo sueño y ganando fatiga.
En realidad no haces daño a nadie mas que a ti, pero has llegado a ser lo que ellos odian.
Tu camiseta reza en el pecho "Nómada Ocasional", y en la espalda "@pasionatesinlímites", con todo lo que ello significa para ti.
Has salido de Courmayeur corriendo, frenando las ganas de darlo todo ya, porque sabes que es muy largo lo que te espera, que 90 kilómetros en Los Alpes dan para una Luna y un Sol, para verlos salir y ocultarse contigo en las montañas.
La primera subida se te hace dura, interminable.......prácticamente no has dejado de subir hasta la cima de Mont Fortin , a 2760 metros, acumulando de una tacada mas de 1700 metros positivos...
Llegar hasta ahí arriba y ver lo que te rodea, ya merece el viaje. Frente a ti el Mont Blanc, el Aiguille Blanche, el Aiguille Noire....y un poco mas alejado el Diente del Gigante......sus cimas afiladas, las lenguas de sus glaciares, las aguas de sus deshielos.......lo que ven tus ojos es espectacular...
Desde el Col de la Seigne al refuggio Elisabetta, siempre se ha llegado por un suave camino de bajada, rodeado de verdes pastos, vacas, y el sonido de las aguas que corren junto a ti........pero eso era en el UTMB......Aquí y ahora, te hacen subir y rodear las Pyramides Calcaires. Bloques de piedra afilada, marcas sin sendero por la pared inclinada, equilibrios pétreos para evitar acabar descalabrados.
Llegar a Elisabetta, la tercera vez en mi vida , la mas dura, me deja de recuerdo un derrame en el dedo gordo del pie.
El calor te hace mella, camino del Lac Combal, y sumerges la gorra en las aguas heladas para paliar sus efectos.
No se a ti, pero a mi, se me han esfumado las fuerzas de repente. Los duros repechos de subida hacen que decida sentarme en una piedra, unos minutos, tan solo cuatro o cinco, pero es que una pájara brutal me ha sorprendido, y cualquier muñeco de trapo daría mas sensación de fortaleza que yo.
Las ganas, y un gel, consiguen recuperarme, y menos mal que ha sido así.
Ves gente que se retira en los refugios, ilusiones como la tuya que llegan a su fin, sin haber llegado a su destino.
Ahora te obligas a comer y a beber, no quieres estar en el pellejo de ellos, aunque tu revuelto estómago proteste al recibir las visitas.
Desde el Refugio Maison Vieille te diriges a la cima del Mont Chetif.
La via ferrata y las pequeñas trepadas para ganar altura, dejan constancia de donde te has metido. El Gran Trail Courmayeur no es nada fácil, no es una dulce trotada por los senderos alpinos.
Una vez en la cima, toca bajar a Courmayeur. La verticalidad da para un Salto Base pero, como no puedes volar, toca perder a pie mas de mil metros de altura, en apenas tres kilómetros ,hasta las calles del pueblo.
Luego les cuentas a tus rodillas y cuadriceps aquello del placer de correr por las montañas......
![]() | |
| Mont Chetif: via ferrata de subida, y bajada hasta Courmayeur desde la cima en tan solo tres kilómetros........muy vertical y rompe cuadriceps. |
El final del primer bucle, será el final definitivo para muchos. Y es que, estos 60 kilómetros son ya una carrera brutal, por desniveles, tipo de terreno, por paisajes, por altura, por la calor que está haciendo........para dejar a cualquiera agotado y satisfecho.
Si lo dejas ahora, te harás un favor, y le harás un favor a unos cuantos. Mañana te enviaran mensajes de ánimo, de falso consuelo, habrá quien te diga que has entrenado poco, que esas pruebas con zonas técnicas no son para ti, que Los Alpes son Los Alpes......pero tu, como eres así de feliz, de idiota, de tozudo, y no has venido a tirar la toalla, te tomas un par de birras, y sales con tus compañeros hacia el segundo bucle......No lo puedes evitar, eres lo que ellos odian...
Subir al Refugio Bertone, con calor, nunca ha sido un buen trago, ni en UTMB, con mas de 70 kilómetros en las patas, ni en este GTC ,con 60 kilómetros de fiesta en el cuerpo.
No se a ti, pero a mi me sentó como un polvorón en el desierto.
El continuo zig-zag de rampas en subida, empinadas, entre rocas y raíces, me hacen sentir agotado, sin un solo gramo de energía, vacío por completo, y como hace ocho años, tengo que hacer paradas para sentarme cada pocos minutos.
Quien está a tu lado, te ofrece su compañía, su comida, su apoyo, y te espera paciente.....quien está a miles de kilómetros le está comentando a tu pareja : " que bien vive tu marido...", sin saber lo que has pasado hasta llegar aquí, sin haberte visto vomitar deshidratado tras horas de esfuerzo, sin saber porque hoy aquí sentado tienes los tobillos inflamados, retienes líquidos, y tienes fiebre por la bajada de defensas........tan solo por tocar las narices, por poner en tu contra a los que te quieren, o simplemente porque eres eso que ellos odian, alguien que tiene sueños y lucha por ellos.
Sentado en la puerta del refugio sientes frío, notas las picaduras de los bichos en la oscuridad, y tratas de ingerir algo que te permita seguir avanzando.
El sendero es llevadero hasta Bonatti, y eso ayuda a reponerte poco a poco.
La noche te priva del paisaje, pero te regala las estrellas, te limita la visión, pero te rescata de la ola de calor que ha llegado hasta a Los Alpes.
Con esfuerzo superas las dos últimas tachuelas de subida, el Col Entre Deux Sauts, por encima de 2500 metros, y el Col Sapin, por encima de 2400.
No eres el único que va penando sus dolores, ni su cansancio, no eres el único que solo piensa en llegar.
Supuestamente solo tienes que bajar, pero topas con subidas con un tanto por ciento de inclinación muy "simpático" ,a estas alturas, y con el chip puesto en "dejarse caer" , si te dejas caer....te caes seguro.....
Bajar a Courmayeur, por segunda vez en el día, por tercera vez en la vida, supone el mismo calvario........duele, y nunca llegas......bueno si, si que llegas, pero cuesta, y desespera.
Llega ese momento en que eres sumamente feliz, ese momento que no esperan algunos, ese que no saben apreciar otros, mas allá de premios, tiempos o clasificaciones. Has llegado, junto a aquellos a los que quieres, aquellos que han sufrido y disfrutado contigo......y a miles de kilómetros, a algunos les has aguado la fiesta.......porque cuando hundes la suya, comienza la tuya.
De madrugada, en una meta vacía, brindas con cerveza, y el voluntario que la sirve te sonríe, felicita, te ofrece comida....o mas cerveza, porque seguro que tienes cara de necesitarla......bueno, y de una ducha y una cama, pero eso no está en su mano.
Unas horas mas tarde, caminas maltrecho paseando por el pueblo, bromeando sobre lo que anoche no te hacía tanta gracia, y no dejas de reír, de mirar hacia la cima del Mont Chetif, recordando la vía ferrata.....o las Pyramides Calcaries......
Eres cruel, eres jodidamente cruel.....y feliz, por conseguir tus metas, y por sacar el jugo a la vida. No tienes solución, siempre seras lo que ellos odian.
Todas las fotos son de mi amigo y compañero de aventuras Evaristo Benavente ( @apasionatesinlimites )
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